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Portada de la edición de bolsillo

La Herbolera es una de esas novelas que pecan de lo que presumen, de ser una “historia de mujeres” y de ser “ligeras”. Una versión en un solo volumen de “Las brumas de Avalon” a la bizcaina.

Como el libro en sí no es demasiado denso ni tampoco largo, la lectura se vuelve fácil y en ocasiones, etérea.

La historia de Catalina de Goiena no es original en ningún punto, pero cumple lo que promete si buscas una de esas historias en las que el transfondo histórico está justo para dar color. La novela en si se vuelve pronto predecible por caer en ciertos tópicos. No es que tenga nada específico contra la literatura predecible. Pero prefiero cierta sorpresa, si puede ser.

Ambientada en la zona de Durango y a los pies del Amboto a principios del siglo XVI, la novela podría haber dado mucho más de si. Toca muchos temas fascinantes: la mitología vasca, la brujería, las herejías cristianas, los comportamientos matrimoniales, el machismo inherente a la época, el choque cultural entre los labriegos aún paganos y los habitantes ya cristianos de los pueblos más grandes, complejidades políticas castellanas… Y sin embargo, no toca ninguno.

Supongo que tengo problemas personales que resolver con respecto a la novela. Primeramente, me considero vasca. He estudiado los mitos de mi tierra. Conozco a sus dioses de un modo bastante cercano. Además he estudiado un poquito sobre brujería. Las descripciones sobre las reuniones paganas y las experiencias místicas me resultan por lo tanto algo inquietantes por lo someras. Cuánta belleza hemos perdido. Cuánto hemos podido malentender con el uso de enteógenos, qué poca importancia hemos dado a los efectos de plantas como la belladona… Puede que Martinez de Lezea no supiera mucho a este respecto.

La novela está llena de personajes planos y sin evolución. Sobre todo, está llena de hombres malvados que son justamente agraviados al final. Pero sobre todo, está llena de personajes desaprovechados. Mal aprovechadas las parteras, injustamente dejados de lado los herejes, reducido a anécdota graciosa el librero… Pero sobre todo, perdido en el olvido el inquisidor. Por su presentación, parece que éste personaje fuera pensado para algo más pero que la autora cambiara de idea por el camino. Tal vez, solo tal vez, el inquisidor y el amante iban a ser el mismo personaje al principio….

Recomendado para: amantes de “Las Nieblas de Avalon” y público Arlequin.
Abstenerse: Amantes de la psicología profunda,  aburridos del sexamor y deseosos por descubrir la brujería vasca.

 

Título: La Herbolera
Autor: Toti Martinez de Lezea
Año de publicación: 2006
Editorial: Maeva