Si habéis leído ya alguna de mis reseñas, os habréis dado cuenta que no siguen los esquemas habituales en la mayor parte de blogs literarios.

Para empezar, la ficha del libro no encabeza la entrada. Está al pie, a la derecha. Son datos sólo para aquellos que realmente quieran mirarlo.

Segundo. No copio sinopsis. Las sinopsis, o algo parecido a las sinopsis están dentro de la reseña en sí. Son mi propia versión de una sinopsis, un comienzo, algo mucho más subjetivo que lo que el propio libro desee vendernos. Y esto es así porque creo sinceramente que si alguien quiere leer la sinopsis oficial, puede encontrarla sin ningún problema haga yo lo que haga en mi reseña.

Por último, no doy estrellas. Ni estrellas, ni abejas, ni alas, ni nubes ni nada que se le parezca. Aunque las redes sociales para lectores y por extensión muchos blogs hayan decidido hacerlo de esta manera, yo entiendo que todos los libros son útiles y maravillosos para alguien. Tal vez ese alguien sea yo pero no seas tú. O viceversa. Tal vez no sea mi momento, o el tuyo, para un título concreto.
Creo sinceramente en que siempre habrá alguien que adore un libro que yo aborrecí. Y alguien que aborrezca aquello que yo adoré. Por tanto en este blog no califico como bueno o malo. No pongo nota. Solo comento lo que es mi impresión subjetiva, desde mi momento y experiencia.

Y por eso, cada libro está recomendado para algunos tipos de personas. Y recomiendo a otros abstenerse de ellos. Es lo máximo que me atrevo a hacer como juez y parte de esta aventura literaria. Lo máximo que sé que puedo hacer.