A veces, los astros se alinean y. como dice a veces mi madre, se juntan el hambre y las ganas de comer. Mi lectura de “El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas” es sin duda una de esas ocasiones.

Primero, hacía ya muchísimo tiempo que quería darle una oportunidad a la literatura de Haruki Murakami. No sólo por recomendaciones, si no porque la gente con pasado (y no tan pasado) de ver anime y leer mangas nos tiramos de cabeza a cualquier cosa nipona, y más si nos han dicho mil veces lo bueno que es.
Segundo, el título en concreto me lo habían destacado en círculos muy especializados y afines a mi.
Tercero: ves una portada que te llama una barbaridad.

Y entonces va alguien y hace una lectura conjunta. Y, por supuesto, no puedes dejar de apuntarte. (Gracias, Alma Lectora )

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas es un libro a dos voces. Dos historias con dos protagonistas muy diferentes en dos entornos muy diferentes.

Por un lado, tenemos una historia moderna, un thriller en toda regla. Espias, organizaciones secretas, laboratorios ocultos e investigaciones científicas maravillosas.
Por el otro, está el fin del mundo. Una historia pausada, que tiene olor a mitología, en una ciudad de la que no se puede salir una vez se llega donde habitan los unicornios….

El libro alterna, capitulo a capitulo, ambas historias. Un contrapunto de ritmos y de ambientes que a ratos se agradece y a ratos enerva un poco… hasta que empiezas a pillarle el truco. Porque, como casi todas las historias contadas en dos voces, al final, las historias convergen, dándose una a la otra un sentido completo.

El sentido del ritmo de todo el libro es muy marcado, y hay que reconocer que Murakami ha conseguido retratar a la perfección sus dos ambientes en todos los sentidos. Respetando siempre los ritmos propios de cada historia y haciéndolas converger, creando al final un mundo mitico propio.

Al final, no es un libro ligero ni sencillo de leer, al contrario, es un libro con una enorme carga emocional que va calando tan sutilmente que es dificil darse cuenta de ello por completo hasta que no has avanzado buena parte del libro.

Por lo demás, si hay algo que destacar especialmente es que este libro japonés es… muy japonés. No es que vayamos a sufrir un enorme choque cultural. Afortunadamente, tan solo hay una pequeña apreciación cultural específica que la traducción se encarga de suplir muy bien nota mediante. Sin embargo la cultura japonesa, aun que occidentalizada, sigue siendo una cultura ajena a la nuestra con muchos detalles que le son muy típicos. Este libro ahonda en alguno de ellos, como la soledad, el éxito (qué es  y qué significa para la propia personalidad del individuo) o la libertad individual. Cosas que si estás habituado a obras del país ves con frecuencia, pero que pueden ser acercamientos especialmente densos u opresivos si tus posicionamientos culturales de origen están muy alejados de los del autor.

Recomendado para: Gente con debilidad por dejarse transportar por atmósferas, amantes de la fantasía sin demasiadas restricciones mentales, niponofilos.
Abstenerse: Hipersensibles, necesitados de historias realistas y buenrollismo.

Título: El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas.
Autor: Haruki Murakami
Año de Edición original: 1985
Año Edición España: 2009
Editorial: Tusquets