A todo el mundo le suena a estas alturas la portada de Coraline de Neil Gaiman. Cuánto bien (y cuánto mal) puede hacer a la cultura popular las adaptaciones al cine…

Pero, aciertos y desaciertos de las adaptaciones aparte, Coraline es una historia completa y maravillosa por si misma. Aunque tampoco podría decir otra cosa de la obra de Gaiman. El fanatismo me puede, tal vez.

Coraline es la historia de una niña poco convencional. Para empezar, se llama Coraline y no Caroline. Y es muy lista para sus pocos años. Vive en un gran caserón que ha sido dividido en varios apartamentos, con unos vecinos realmente peculiares: un par de ex-estrellas de teatro y un señor que está montando un circo de ratones. Y por supuesto, con sus padres, que trabajan en casa y siempre están muy ocupados. Pero eso no es lo único que hay en el entorno de Coraline. Porque pronto se dará cuenta de que hay todo otro mundo detrás de una puerta que no da a ninguna parte.

Coraline es un cuento de hadas. Un relato de magia, una búsqueda heroica en la que el músculo principal es el cerebro. Lo cual no deja de ser curioso en una historia que bordea lo juvenil y lo infantil.

Coraline maneja el lenguaje de los cuentos, es decir, mitos manejables, además del lenguaje del folclore y el de los sueños. Como todos los trabajos de Gaiman, consigue una atmósfera delicada, preciosista, oscura y mágica con pasmosa facilidad. Y se disfruta de la primera a la última letra.

Recomendado para: gente que quiere empezar con Gaiman pero no se atreve con las novelas largas (por pereza, juventud o lo que sea). Fans del autor (o de, por ejemplo, Burton), góticos y derivados, buscatesoros.

Abstenerse: Alérgicos a la fantasía, necesitados de hondos pozos de desesperación y similares.

Título: Coraline
Autor: Neil Gaiman
Año edición: 2002
Año última edición España: 2009
Editorial: Salamandra