Llegamos al fin al clásico del mes. En esta ocasión un clásico bastante moderno: El fantasma de la ópera de Gaston Leroux. Una obra que es más conocida por su adaptación al musical (Gracias, Andrew Lloyd Weber).

La historia de este libro pertenece a la categoría de no-spoileables, porque es realmente bien conocida en la cultura popular. De todos modos, y sólo por si acaso, intentaré ser cuidadosa en esta reseña de una obra que cuenta con 100 años de edad y una gran cantidad de adaptaciones y referencias en muchos medios.

En la ópera de París se ha desarrollado una de las más aterradoras historias de amor y posesión del mundo. Un extraño fantasma, todopoderoso dentro de la ópera, rey de los entramados de cuerdas y trampillas impone a los dueños un extraño acuerdo por el cual recibe todo tipo de compensaciones económicas y en favores con tal de que permita el normal desarrollo del negocio. En éste mismo teatro la joven y hermosa Christine Daae desarrolla su carrera y asombroso talento a la sombra de un instructor misterioso: el ángel de la música. Un instructor celoso que la manipula y domina más allá de su voluntad. ¿Cómo podrán luchar contra ello Christine y su amado Raoul?

El Fantasma de la ópera es una obra entretenida y sorprendentemente moderna en temática, ya que trata entre otras cosas de la obsesión, la posesión, la necesidad humana de amor y comprensión y la compasión. Pero también es la historia de una persona con un gran vacío interior y una mente profundamente sociopática. Es por tanto, un libro que podría catalogarse con facilidad como relato de terror.

Erik, el fantasma, es un personaje altamente complejo del que sólo se ven unas cuantas pinceladas. Supongo que esa es la razón de que haya generado tanta pasión y tanta literatura alrededor de su figura. Un personaje torturado y torturador, posesivo, dominante, manipulador. Capaz de cualquier cosa para conseguir lo que desea y poco o nada dado a sentir empatía por los demás. Sin embargo, también un personaje capaz de desdecirse y retractarse, de arrepentirse y liberarse. Un personaje que termina haciendo un esfuerzo real en pos de la redención. La cuestión es que este Erik, con esas dos facetas tan marcadas y tan contradictorias está poco explicado. Quién es y qué le impulsa en cada momento es algo que Leroux jamás desarrolló. Es más, deja todo el peso del carácter de Erik descansar sobre sus características congénitas, aunque abra ante el lector una historia previa del personaje que es de todo menos sencilla.

Los otros personajes de la novela, en contraposición con Erik, son en su mayoria, seres simples y sin demasiado desarrollo. Muestran algunas de las miserias más comunes del carácter humano y sus mayores debilidades como resortes activables por el fantasma. El resultado es una novela que entretiene y deja buen sabor de boca, sin llegar a mucho más.

Recomendado para: Fans del musical que puedan disfrutar con las diferencias en la adaptación. Gente que quiera un clásico dinámico y moderno.
Abstenerse: Gente sin paciencia con los personajes poco desarrollados o con faltas de explicaciones. Gente que no quiera romanticismo ni en pintura.

Título: El fantasma de la ópera
Autor: Gaston Leroux
Año de publicación original: 1910
Año última publicación en España: 2010
Editorial: Losada