Leí “El puzle de cuatro piezas” por cortesía de su autor, Ruben Ramírez, al cual agradezco infinitamente su confianza en este blog para dar a conocer un poco más su obra. No os sorprendo si os comento que se trata, de nuevo, de un libro de fantasía.

Portada[1]
El puzle de cuatro piezas, ilustración de portada.

En una mazmorra oscura, cuatro desconocidos, cuatro personas muy dispares, despiertan. Son un joven aventurero, un intelectual, un anciano noble y una atractiva mujer. Todos han sido secuestrados, desarmados y dejados allí con un mensaje: el que logre salir con vida del lugar en que se encuentran, recibirán la ayuda que buscan para solucionar sus problemas… ¿Serán capaces de decidir quién merece más la ayuda? ¿Colaborarán o se traicionarán unos a otros? Pero, sobre todo, ¿quién está detrás del siniestro juego al que están siendo sometidos?

Ya el punto de partida es interesante. Una narración poco habitual que según se maneje puede desembocar en dos resultados: una pequeña genialidad o un enorme desastre.

Una de las principales dificultades a la hora de escribir una historia como ésta es manejar bien los dos niveles de narración: el de la acción y el de los relatos de cada uno de los personajes. Y hay que reconocer que ése es un reto superado. A pesar de que cada una de las historias que narran los personajes es completa, todas están bien integradas en la totalidad del relato y no dan una sensación de ruptura ni una sensación de ritmo descompensado.

Cada historia es única, pero similar a las demás por un detalle: el que la cuenta actúa en ella sólo en consecuencia de lo que han hecho otros. Desde mi punto de vista, este libro es también un pequeño homenaje a los olvidados secundarios.

Pero además de las cuatro historias, hay otro nivel narrativo, una historia global. Esta se compone de un desarrollo simple pero narrado en escenas complementarias bien hiladas y en algunos casos con un ritmo casi cinematográfico. Todo ello para llegar a un final inesperado. Tanto, que posiblemente pierda fuerza por falta de preparación cara al lector.

La única gran pega sería que, dado que el título es “El puzle de cuatro piezas”, yo esperaba que las cuatro historias se complementasen o hubiera nexos de unión tales como objetos o comparsas. Esto no ocurre. Y es una lástima, porque de hacerlo, me hubiera parecido un libro perfecto.

Mención aparte merece el momento de uso de enteógenos en una escena concreta, sorprendentemente bien llevado a pesar del exceso fílmico del momento. Lo cierto es que es más bien la hipérbola de una experiencia real, exagerada pero suficientemente creíble.

En resumen, un libro con buen ritmo y de lectura bastante ligera que mantiene el interés hasta el final.

Recomendado para: cualquiera que guste de pequeños experimentos llevados a buen fin.
Abstenerse: gente que no sepa vivir sin una linealidad.

Título: El puzle de cuatro piezas
Autor: Rubén Ramírez Lorenzo
Año de edición: 2015
Edición: Amazon