Danza de Letras

Al son de las palabras

Mes: Febrero 2016 (página 2 de 2)

La Reina de Cristal. Cíclico cual marea.

La reina de cristal es una saga que leí por curiosidad, además de por recomendación de algunos buenos amigos. Y, la verdad, no sabia que esperar.image003[1]
A los dieciséis años Kira pasa por el ritual del mar, como todos los jóvenes de Hydra. Sólo unos pocos se convertirán en sirenidos y recibirán su don. El de Kira será diferente. Ella es la Reina de Cristal, el don más poderoso y más infrecuente. Se convierte entonces en la gran esperanza de su país para vencer en la guerra en la que están inmersos.

Esta saga es absolutamente típica en fantasía juvenil. Protagonista femenina adorable e inocente con un gran poder que cambia su mundo. Protagonista masculino buenorro, un punto malote pero bueno en el fondo (protector, honorable, masculino, buenorro… ¿Habia dicho ya lo de buenorro?). Ambos idiotas y enamorados, aunque se pasan más de media saga diciendo que no o creyendo que el otro no lo quiere… Y poco más.

Para empezar, un mundo pequeño hecho a medida de la historia y explicado lo justo. Un sistema mágico nunca suficientemente explicado. Nunca sabemos los límites ni la moral de los poderes de Kira. ¡Con la de cosas chungas que podría hacer alguien con poder sobre todo tipo de agua! Sin embargo, Kira es desde la primera página una víctima. Víctima, y orgullosa de ser una damisela en apuros.

Pero sobre todo, no perdono la involución de los personajes. Cada libro finaliza con una promesa de un personaje que no se permitirá nunca ser de una cierta manera. Pero cuando empiezas el siguiente libro ese personaje está exactamente en el mismo punto y con la misma determinación que al principio del anterior. Como si la promesa no hubiera existido.

Recomendado para: Gente con amor inusitado por la fantasía juvenil romántica.
Abstenerse: Cualquiera que busque algo más, algo diferente o algo que cumple con lo que promete.

Título: La reina de Cristal (trilogía)
Autores: Ana Alonso y Javier Pelegrín
Año de publicación: 2014
Editorial: Edebé

Los hijos de los Dioses. No toda la brujería es wicca (pero casi)

Cuando leí La hija del Oráculo empecé a desear leer Los hijos de los Dioses, la otra saga de fantasía juvenil de Paula de Vera. Esta vez una fantasía más urbana y orientada hacia la magia y la brujería.
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Sandra, Ray, Marco y Cora forman el grupo Blak Sunset y están luchando por su oportunidad mientras viven juntos en Madrid. Un día, después de unos extraños sueños, son atacados por unos monstruos asesinos. Rescatados por los Hijos de los Dioses, deberán descubrir sus poderes como los nuevos Elementos y enfrentar los problemas de la sociedad mágica, al borde de la guerra civil.

Y hasta aquí por puedo leer.

En general puedo decir que la trama es mucho más pausada que lo que mi mini sinopsis da a entender. Y se agradecerle. Porque es necesario un tiempo y mucho entrenamiento para los personajes principales y un ritmo tipo videoclip no habría sido la mejor elección.

Los personajes principales son jóvenes, pero no tanto y en muchos sentidos podríamos encasillar las novelas como género young adult. Y si, hay algo de sexo y de trama romántica. Y ninguna de las dos cosas pasa por encima de las tramas de fantasía-aventura. Gracias, gracias, mil gracias Paula.
La segunda parte tiene, por cierto, un ligero aroma a espada y brujería. Y no lo queda mal.

Cora, Marco, Sandra, Ray y los hijos de los Dioses con los que más se relacionan, amen de los hijos de los Dioses adultos que también tienen una relación con ellos, son un puñado extenso de personajes. Y pronto una novela que podría ser de un grupo de héroes se convierte en una saga bastante coral con personajes definidos, aunque ligeramente estereotipados por sus características zodiacales. (Jamás pensé que diría esto, pero es un encaje extremo en la obra de Linda Goodman “los signos del zodiaco y su carácter”)

El sistema mágico es complejo, basado por un lado en principios propios de la Wicca (ecléctica y vista como brujería moderna y de cariz esencialmente positivo) y en un sistema de poderes inherentes basados en el signo zodiacal solar y subsidiariamente la división del mismo en los elementos aristotélicos. El resultado es un sistema rígido en principio, al que se le supone el potencial de dar lugar a todo tipo de efecto mágico imaginable. Un sistema que no queda completamente explicado en estas dos obras, lo cual es muy entendible no sólo por la magnitud, si no porque las explicaciones se dan a través del aprendizaje de los personajes, el cual no está completo ni tan siquiera al finalizar el segundo libro.

Además tenemos un mundo extensísimo, del que se nos muestra una pequeña parte y en el que se menciona de pasada otros lugares y/o dimensiones. Es un mundo bosquejado, con mucho espacio para crecer, pero bien cerrado en aquello que muestra. Tal vez no haya sido construido con mucha anticipación a la narración, pero si con la suficiente para no ser inconsistente.

Agradezco que el hecho de que sea fantasía juvenil no haya hecho a la autora censurarse en tanto a violencia, destrucción, traición, sangre y oscuridad en general. Aunque las atmósferas de la saga sean mayormente soleadas.

En general, historias entretenidas con todas las tramas que puede pedir un lector de fantasía juvenil, que se lee con fluidez y deja una buena sensación.

 

Recomendado para:Amantes de la fantasía juvenil, brujillos (pacientes) y otros curiosos.
Abstenerse: Si quieres atmósferas como las de Gaiman o una fantasía urbana tipo Mundo de Tinieblas.

Títulos: Los hijos de los Dioses (Los hijos de los Dioses #1)
El poder de la oscuridad (Los hijos de los Dioses #2)
Autora: Paula de Vera
Año de publicación: 2014-2015
Editorial: Nova Casa Editorial

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