Otelo, ese clásico del teatro de Shakespeare hecho ópera por Verdi e incrustado en el inconsciente colectivo de los niños de los 80 por un anuncio de suavizante para la ropa fue mi clásico para febrero. Y sigo cumpliendo la maxíma de alternar Shakespeare y Cervantes.

9788420608921[1].jpgOtelo es un moro negro, considerado salvaje y feo por los hombres y mujeres de la ciudad en la que reside: Venecia. Sin embargo ha conseguido casarse con una adorable y virtuosa mujer veneciana, por amor. Y es que es un hombre noble, y un gran guerrero que defiende la ciudad contra los Turcos. Pero no todo puede ser hermoso cuando los celos se interponen.

Otelo es la obra de los celos. La del monstruo de ojos verdes. Pero sobre todo es una obra en la que se ve claramente que la base de los celos es la inseguridad y la falta de amor por propio. Porque a Otelo le comen la oreja hasta convertir la obra en una tragedia, pero si no fuera porque se quiere poquísimo a si mismo y considera que no se merece a su esposa, simplemente el tema no habría dado ni para dos escenas.

Lo cierto es que Otelo no me parece una obra especialmente buena. Quizás porque en el fondo las tragedias no son lo mio y Shakespeare las tiene mejores. No obstante es entretenido ver personajes con tan mala baba como los hay aquí.

Recomendado para: Amantes de las tragedias, personas con complejo de Dios Cabrón.
Abstenerse: Gente que no pueda con las situaciones injustas creadas por la falta de comunicación.

Título: Otelo
Autor: William Shakespeare
Año de publicación original: 1603
Última edición en España: 2012
Editorial: Alianza editorial