En mi vida sólo había leido un libro de Laura Gallego, y me decepcionó bastante. Pero dada la fama de la autora estaba más que dispuesta a darle una segunda oportunidad. Y ésta llegó cuando mi amiga Lidia del blog Literatura de los Dormidos Despiertos hizo una lectura conjunta de Todas las Hadas del Reino, libro que fue premiado como mejor autoconclusivo nacional en los pasados Templis.

9788490433713[1]Camelia es un hada madrina. Una de las pocas que quedan. No le gusta llamar demasiado la atención, ni las fiestas ni ninguna de esas cosas. Ella sólo quiere ser lo más eficiente posible y volver a casa a descansar. Porque Camelia tiene muchos ahijados,  e intenta resolver sus problemas con el mínimo de magia posible. Pero todo cambiará cuando aparezca su última ahijado, Simon. Simon no es un príncipe heredero, ni un héroe designado por el destino… Sólo es un joven enamorado y muy testarudo que quiere sobre todas las cosas casarse con su amada e inalcanzable princesa. Él hará que Camelia llegue al límite de su eficiencia… y tal vez algo más.

Como ya he dicho, este libro era una suerte de segunda oportunidad. Y no ha pasado el corte. Pero he hablado con otros lectores fans de la autora, y me han convencido para que le de una tercera, e incluso una cuarta si hace falta.

Comencemos con que la historia tarda muchísimo en arrancar. Tiene una introducción, tras la que viene otra introducción mucho más larga. Todo ello sazonado con unos cuantos puñados de infodumping. El resultado son graves ataques de impaciencia por ver a dónde desea llegar la trama. Y es que, aunque la historia parece que pretende en principio subvertir las líneas narrativas, recursos y clichés de los cuentos de hadas, termina siguiéndolos sin planteárselos demasiado.

Sin embargo para mi el mayor problema han sido los personajes. En especial las hadas. Todas ellas. Ya de per se tengo un problema con los feericos alados, y más con las hadas madrinas tal y como las ven aquí. Un feerico que está para el capricho de un humano, sin pedir nada a cambio y sin que haya pacto de por medio. Todo esto es mitológicamente inconsistente y contrario al carácter de los pueblos feericos en si. Reconozco que pinchar en hueso conmigo y las hadas es muy fácil.
Lo cierto es que el único personaje que tiene un carácter feerico es Ren. Y Ren es un zorro, que si bien está presente en la tradición occidental, por sus capacidades mágicas y su objetivo primario, más bien parece un kitsune japonés.

Lo cierto es que Ren es el único personaje de esta novela que tiene objetivos y deseos claros. Los demás o bien tienen un deseo difuso o ningún objetivo en absoluto. Por su parte Camelia, si bien evoluciona a lo largo de la trama, lo hace de un modo poco convincente para un ser centenario y en teoría una persona cuyo principal rasgo en su carácter es la sensatez.

En realidad, quitando la lentitud y el hecho de que los principales giros se ven venir desde el primer cuarto del libro, no es una mala experiencia de lectura.

Eso si. En honor a la verdad (y a mi amigo Ivan) reconozco que el último capítulo simplemente sobra. Se ve que la autora ha buscado un final feliz para una historia que ya había acabado.

Recomendado para: Fans incondicionales, coleccionistas de hadas de las flores.
Abstenerse: Si no tienes paciencia para conceptos naif y libros que parece que no arrancan

Título: Todas las Hadas del Reino
Autora: Laura Gallego
Año de publicación: 2015
Editorial: Montena