En el mes de abril la revista Tartarus (que os recomiendo visitar en el siguiente link) hizo una iniciativa por la que se proponía a lectores una lectura para su reseña. A mi me tocó La Rosa de Narán, un relato de fantasía con bastante de espada y brujería orientado al público juvenil.
618P81M2PVL._SX343_BO1,204,203,200_[1].jpg Emma, a sus 65 años, siempre ha deseado tener hijos sin éxito. Pero el día de su cumpleaños alguien dejará un bebé en su puerta, junto con un anillo y una carta que explica sus orígenes. En ella les ruegan a Emma y a su esposo que críen a la criatura como propia y no le cuenten la verdad hasta su decimoctavo cumpleaños. Con el tiempo, ese bebé se convertirá en Katia, una muchacha a la que el destino reserva muchas sorpresas. Amor, poder, familia, aventura, amistad, magia. Todo por conocer.

Esta obra es una ópera prima y me sabe mal ser dura con ella, pero creo que es necesario. Porque aunque es de corte juvenil y por ello puedo perdonar y perdono algunas cosas (como una trama sencilla sin demasiados giros y que los que hay me resultasen bastante previsibles o que al final todo de una gran sensación de haber buscado una historia naif), hay otras que no sin tan fáciles de pasar por alto.

Empecemos por los personajes. Los “buenos” son excesivamente luminosos, incluso aquellos que se supone que tienen un pasado oscuro. El pasado que podría darles una profundidad interesante no parece afectar en nada a la personalidad de los personajes. Con “los malos” pasa lo mismo: son intrínsecamente malvados y no hay experiencia que los modifique o tono de gris en ellos. Dotar de algo de transfondo a un personaje para que no se aprecie es una lástima. Y que los personajes terminen siendo planos adrede porque es una novela juvenil probablemente sea subestimar al lector.
Katia es una auténtica MarySue. Es preciosa, inteligente, poderosa (mucho más de lo que nadie puede imaginar), dulce, trabajadora, atenta. Todo el mundo la adora. Incluso los que no la conocen. Posee un objeto mágico de gran poder. Aprende sin esfuerzo. Su familia ostenta un gran poder político (y mágico) aunque ella sigue siendo una chica humilde. E incluso se agencia una mascota/compañero que la hace aún más especial. Por cierto, una mascota/compañero que no hace absolutamente nada en la trama.
Asimismo el amor de su vida es guapo, inteligente, noble, valeroso y un magnífico guerrero que suple con su valía el hecho de no tener magia. Es decir: es un Gary Stue. Y ambos se mega adoran hasta la nausea. Pero castamente, aunque estuvieran a punto de casarse después de la introducción, porque son así de Buenos (y todos sabemos que la pasión en mala).

Porque si, el conflicto principal en este libro es o pivota sobre el amor. Es, por tanto, una historia más cercana al romance que a la fantasía pura. Y no digo que me moleste el amor en si. Asumo que es un gran motor en la vida. Pero no es el único y no estoy muy de acuerdo con no mostrar más motivaciones y que las cosas ocurran porque si no, no habría historia. Y es que hay muchos eventos en esta narración que ocurren sin más. Muchas decisiones que se toman sin más y simplemente se sigue adelante. Entiendo el narrativium pratchettiano y lo apoyo. Pero basar toda una narración en el es excesivo.

Además el artefacto que da nombre a la novela aparece poco y por poco tiempo, teniendo al final una mínima importancia mientras que otro objeto mágico resuelve la primera prueba a la que la protagonista se enfrenta sola de forma totalmente gratuita y fortuita. Hola Deus ex Machina.

Dado que se trata de fantasía y por tanto hay que explicar el mundo en el que se desarrolla, queda claro que había mucha información que comunicar al lector. Y esto nos lleva al infodumping. Hay muchas explicaciones que podrían darse de manera menos densa y que interrumpieran menos la trama. No obstante soy una de esas personas a las que el infodumping no molesta en exceso, y lo acepto.
Además hay pequeños errores que se podrían corregir con una revisión como personajes que manejan información que en principio no tienen o viceversa y algún error de documentación (sobre minerales, por ejemplo).

Sobre el mundo en si, decir que es un mundo sencillo pero que se ve pensado. Es al menos mapeable. Tanto la parte humana como la mágica parecen responder al estereotipo de medievo europeo y no se para demasiado en describir cultura o religión si no más bien se limita a decirnos que hay diferencias entre los mundos humano y mágico. Tampoco se para en el nivel tecnológico aunque si se dedica bastante a describir la ropa. La mayor parte de las cosas pasadas o conocimientos del mundo nos los cuenta en lugar de mostrarlas, ralentizando así el ritmo narrativo. A nivel de razas mágicas es muy estándar, y no veo que introduzca gran novedad en su descripción, desarrollo o tratamiento que, por lo demas, es correcto.

Mención a parte merece el lenguaje mágico. Hay una lengua especial para los seres mágicos con la que se hablan entre ellos y con la que funciona la magia. El texto tiene una gran cantidad de sentencias en ella. Dado que no soy lingüista y ademas jamás llegué a aprender Klingon, Quenya y otras lenguas ficticias del estilo, no me veo capacitada para evaluar la coherencia de ese idioma. Pero por un lado, el amor que refleja crear un idioma para tu historia es algo que valoro mucho. Por el otro, en la edición digital que yo tengo todas las traducciones de esas sentencias son pies de página que no están colocados como tal y dificultan un poco la lectura. Una lástima que asumo que no tendréis en otra edición.

En resumen, debo decir que es una lectura que personalmente me enervó demasiado para poder disfrutarla, pero que puede hacer las delicias de lectores muy jóvenes que estén descubriendo la fantasía.

Recomendado para: Jovencitas wattpad y otros vírgenes en fantasía.
Abstenterse: Odiadores de clichés, Mary Sues y cosas demasiado edulcoradas.

Título: La rosa de Narán
Autor: Saray Santiago Fernandez
Año de publicación: 2014
Editorial: Ediciones Atlantis