El mes de junio es extraño para la mayoría de la gente. Los que estudian, porque tienen exámenes. Y los que ya no estudiamos porque nuestras fierecillas acaban las clases y nos desmontan la vida. Así que el Club Eureka solo hizo una lectura este mes, y la elegida fue El fin de la eternidad. Ese clásico de la ciencia ficción de Asimov que es, en parte, referente para obras posteriores de viajes en el tiempo.

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La Eternidad es una institución que teóricamente regula los intercambios comerciales entre diversas épocas. Pero en realidad lo que hace es vigilar la historia humana y evitar sus catástrofes aunque esto implique limitar sus maravillas también. Andrew Harlan es un eterno, un ejecutor. Su trabajo implica calcular e introducir los cambios en la historia. Y es muy bueno. Para el la Eternidad lo es todo… O lo era hasta que se enamora de una fascinante mujer ajena a la institución: Noys Lambert. Por ella Harlan estará dispuesto a saltarse cuantas reglas sea necesario. Incluso a arriesgar la existencia de la propia Eternidad.

Debo reconocer que soy una friki de Asimov. Si es de Asimov, me gusta. Incluso el primer viaje alucinante me gusta y no le gustaba ni a él. Pero en el caso de El fin de la Eternidad no se trata de mi frikismo por mi querido “Agatha Christie del espacio”, si no de una buena novela con un fondo increíble.

Porque si algo caracteriza las obras de Asimov es la reflexión filosófica y el tratamiento escrupulosamente científico dentro de un marco especulativo. Y trata como ciencia también las ciencias sociales, lo cual a mí me parece de lo más refrescante. En el caso de este libro, la ciencia no está tan centrada alrededor del viaje del tiempo en sí (aunque menciona conceptos de fisica y tiene en cuenta cálculos y obtención de energía) como alrededor de la sociología y la historia y su conducción. Y esto es algo que encuentro fascinante y creo que no perderá su encanto nunca.

Puede que su narrativa no sea la mejor, y no lo es, pero si es sencilla a pesar del contenido y con una tendencia al tono de la novela policíaca que la hace rápida y elimina la sensación de “tochazo” que otros autores del género pueden dejar.

Si bien el trabajo de personajes no es  en general espectacular (especialmente me disgusta la falta de evolución de muchos secundarios y el manejo de Noys, demasiado estereotipada y cercana a la femme-fatale), el desarrollo de Harlan desde el perfecto eterno apegado a las normas hasta su final pasando por todas sus dudas y dilemas si que resulta bastante meritorio.

Una auténtica referencia en el género, que hace profunda la idea de la “policía del tiempo”

Recomendado para: gente que disfruta con la filosofía, agentes del Ministerio del Tiempo
Abstenerse: si necesitas acción trepidante y creerte la trama romántica

Título: El fin de la Eternidad
Autor: Isaac Asimov
Año de publicación: 1955
Última edición en España:2009
Editorial: Debolsillo