Danza de Letras

Al son de las palabras

Mes: septiembre 2016 (página 1 de 4)

Delbaeth Rising. Huele a ganchitos

Supongo que el título de esta reseña os habrá dejado a todos con una cara bastante curiosa. A menos que seáis de esa generación de elegidos que jugaba sus partidas de rol con sus boles de ganchitos y patatas y su refresco de cola (mayormente de marca blanca porque éramos jóvenes y teníamos el presupuesto limitado). Sí, Delbaeth Rising huele a ganchitos. Y mola.

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Delbaeth el Cortador es una estrella de la arena. Lleva sobreviviendo a combates a muerte durante más de cien años. Hasta que un día pierde. Comprado, sanado y liberado por un anciano mago, se enfrentará a un mundo que no conoce.
Gumbald el Rubio es un líder extranjero, antaño un mercenario convertido en consejero real. Gracias a él, un culto nuevo que promueve el odio a todo lo que es diferente se ha introducido en el reino y avanza sin descanso para finalmente llegar a tomar el control del territorio y tal vez derrocar al rey.
El mundo necesita nuevos paladines que no duden en tomar cualquier camino necesario para protegerlo. Incluido el camino del odio.

La historia de El Cortador es una pequeña vuelta de tuerca a la fantasía tradicional. Desarrollada en un mundo bastante estándar de fantasía, con razas de fantasía que (me parece a mi) siguen las normativas de D&D en cuanto a razas y sus méritos y defectos. Es una novela que no se toma del todo en serio a sí misma, pero al mismo tiempo lo hace. Rompe su propio ritmo dramático a fuerza de diálogos que descuadran, e incluso que molestan. Pero con gracia.

Y, sin embargo, consigue tocar algunos conceptos realmente buenos y tiene un final impresionante. Un final que te hace decir: “Vale, me he leído la precuela chorras. Ahora dame la historia de verdad”

Los personajes son interesantes, a pesar de que algunos pueden estar poco o mal perfilados. Es lo que pasa con las partidas. Que los personajes no jugadores son más planos y tienen menos cuerpo de lo que deberían porque de hecho sólo están ahí para una función. Eso le resta verosimilitud a toda la historia, pero ¡quién necesita verosimilitud cuando hay sangre a borbotones! Reconozco que hay algunos problemas en las lesiones infligidas en las batallas, pero en general la acción está bien conseguida. En un precario equilibrio entre lo realista y lo exagerado. (E incluye momentos en los que mi friki interior gritaba ¡critico!) Debo decir que leí esto justo después de Arena Roja de Gema Bonnin y que aunque las comparaciones son odiosas, las escenas de la arena de Delbaeth hacen que Arena Roja pueda clasificarse como apto para niños de 3 a 6 años.

De hecho sólo tiene un puñado de personajes minimamente desarrollados o con capacidad de desarrollo: Laurentius y Ratón,  Decoyen, Gumbald y por supuesto, Delbaeth el Cortador.

Estoy convencida de que el desarrollo de Gumbald llegará poco a poco, que guarda mucho más de lo que ya se ve. En el caso de Decoyen, estamos hablando de un personaje que se demuestra inteligente y flexible. Un buen espía y no mal estratega que persigue sus objetivos sin dejar de lado una inagotable capacidad para satisfacer su sentido del humor en el proceso (el cual es bastante retorcido).  Aunque creo que su primera aparición es bastante nefasta.

Ratón el mediano y Delbaeth forman una especie de extraña pareja cómica a fuerza. Ratón es un mediano malhumorado y agarrado, desconfiado y reservado. Por su parte Delbaeth es un elfo mundano, chabacano, violento,  egoista y un poco obtuso.  En todo caso ambos son todo lo contrario de lo que se esperaría de alguien de su raza. Y esto se usa continuamente para generar humor. En muchos casos humor de lo más tonto.
Pero lo interesante es que el carácter de ambos cuenta con motivos. Especialmente en Delbaeth. Porque Delbaeth se comporta como un cani hiperhormonado que no acabó la ESO y se quedó en un desarrollo mental de adolescente, pero él mismo dice más de una vez que hay un otro. El blandengue. El ser social y educado que había antes de que fuera vendido como esclavo para los espectáculos de gladiadores. El ser que ha tenido que reprimir para mantener a ambos con vida. Si este concepto no es interesante que bajen los Dioses y lo vean.

Y hablando de Dioses…. En esta novela nos presentan tres religiones diferentes. La religión extranjera a la que sólo le faltan las caperuzas altas para ser el Ku-Kux-Klan también conocida la religión Khalusita. El culto de la Diosa Narana, al parecer exclusivo para mujeres y con una fuerte carga mágica. Y el culto que practica el propio Delbaeth y que al parecer se seguía en la arena, de carácter lunar  y sangriento. Ninguno de ellos está bien explicado, pero parece bastante diferenciado y cabe la posibilidad de que conozcamos algo más de alguno o varios de ellos más adelante.

La novela tiene muchas cosas que pueden considerarse problemas, si te lo tomas de modo demasiado serio. Yo he optado por no hacerlo y simplemente destacaré el de los personajes femeninos. Como ocurre mucho en las partidas de rol narradas por chicos y jugadas por chicos, las mujeres son escasas. Son personajes no jugadores y son utilizadas. Pueden ser guerreras e incluso líderes guerreras, pueden ser magas o sacerdotisas poderosas, pueden ser pícaras muy hábiles, pueden ser temibles. Pero bajo todo ello o bien son repulsivas o bien sus características sexuales quedan bien patentes incluso con la vestimenta. Es algo que está metido hasta el tuétano de la fantasía de este tipo y por supuesto del rol. Y en esta novela también está. Los personajes femeninos que aparecen son poco relevantes y sus apariciones tienen mucho que ver con el plano sexual. No estoy diciendo que la obra sea machista. No lo creo así. Si lo fuera, hay muchas cosas que no se desarrollan como se desarrollan. Muchos recursos que se usan no se habrían usado porque no se habría pensado que era sencillamente posible. Sólo que bebe de una tradición en la cual las chicas no estábamos demasiado presentes. Una tradición en la que uno se iniciaba en plena inmadurez y de la que se nutre el latido intrínseco de la novela. Si no fuera así, no estaría en consonancia con los clichés del género. (Aunque quejarse de esto también es un cliché, a la viñeta me remito)

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Delbaeth Rising es una novela que he disfrutado como una enana. Supongo que porque soy una de esas escasas chicas de aquellas partidas de rol. (Y se me daba mal, porque soy indecisa y porque necesito un transfondo kilométrico para mis personajes. Pero ahí estaba yo, con mis dados, frente a los ganchitos)

Recomendado para: la vieja guardia jugona y gente con ganas de leer algo no demasiado serio.
Abstenerse: Si buscas alta fantasía y cosas muy grandes, épicas y heroicas de verdad.

Título: Delbaeth Rising: Camino del Odio
Autor: Gonzalo Zelaya y Victor Blanco
Año de publicación: 2016
Editorial: Ronin Literario

Arena Roja. Ilógica hipercapitalista

Es posible que después de la reseña que me marqué de Sueños de Piedra, con lo que se viene ahora Nocturna me ponga directamente en su lista negra. Porque es que llevamos dos de dos. Aunque es cierto que ambas novelas tienen algo más en común que la editorial: el hype. Porque claro, cuando uno se pasa meses con la anticipación de la novelaza juvenil de la temporada se espera algo.

271[1] Faith tiene doce años y vive en el primer mundo. Más concretamente en una urbanización de élite muy estricta para amantes e hijos bastardos de políticos y empresarios. Un día, su madre descubre algo en los negocios de su padre que le lleva a plantearse delatarlo… Esto cambia la vida de Faith para siempre. Con catorce años Faith vive en Europa, el tercer mundo. Es una esclava y entrena en una escuela de gladiadores, donde la preparan para luchar a muerte. Al cumplir los 16, Faith sigue siendo una esclava. Pero empieza a ser una esclava famosa y ahora más que nunca busca vengarse de aquel que se lo arrebató todo cuatro años atras.

Por si por la introducción no lo habíais adivinado, este libro entra en la categoría de lecturas altamente decepcionantes. Y como primera parte de una bilogía, no debería poder permitírselo.

El libro tiene muchos problemas, pero creo que el primero es el de su género. Me explico: Gema Bonnin es una persona adorable y muy accesible con la que he podido hablar por twitter a menudo, y en ocasiones estas conversaciones tenían que ver sobre su libro. Ella niega que sea una distopía, tampoco la considera ucronía ni tampoco género de ciencia ficción. Entonces, ¿cómo lo definiríamos? Pues Gema no lo sabe, y yo tampoco. Así que no podemos partir de la etiqueta para centrar nuestras expectativas.

Si somos estrictos lo que tenemos es lo siguiente: una historia narrada en primera persona por Faith, con una linea tanto en reacciones como en diálogos idéntica para los cuatro años que abarca el libro. Tenemos por tanto una Faith que no cambia en su psicología desde que a los doce años es una chiquilla “no violenta pero sin problemas para meterse en una pelea si hace falta” como ella describe (aunque después sea estúpidamente violenta) hasta que a los dieciseis es una gladiadora en alza con bastantes muertes a sus espaldas, sex symbol y objetivo romántico-sexual de varios hombres en su entorno. Yo sólo digo que si a los dieciseis me hubiese puesto a leer mis diarios de los doce años habría intentado viajar en el tiempo para darme de leches. A eso se le llama madurar, y Faith debería hacerlo a marchas forzadas. Pero no.

En eso Faith es un poquito como el mundo en el que vive. ¿Qué sabemos del mundo? Sabemos que han pasado más de cien años. Sabemos que los centros de poder macroeconómicos del mundo se han visto modificados y ahora el primer mundo se encuentra en Asia, mientras que Europa es tercer mundo. Sabemos que es una sociedad capitalista. Sabemos que hay algunos adelantos en tecnología sólo disponibles en el primer mundo, y que estos son exiguos (telefonía, proyección holográfica y algo de automoción). También sabemos que Asia ha perdido su religiosidad. Y que la religión aunque no es preponderante y ni tan siquiera es un poder fáctico sigue siendo importante en Europa.Sabemos que existe la esclavitud legal en el tercer mundo y que el primer mundo da la espalda a los problemas sociales.

¿Qué no sabemos? No sabemos cómo ni por qué han cambiado los centros macroeconómicos, y no conocemos la evolución de los tejidos sociales de Asia y Europa. No sabemos nada del cuarto mundo. Y, reconozcamoslo, ninguna sociedad capitalista sigue adelante sin generar cuarto mundo. Cuando más poderoso y rico es el que es rico y poderoso, más población en la miseria habrá. O como diría Manolito el amigo de Mafalda “nadie amasa una fortuna sin hacer harina a los demás”. Y cuando hay cuarto mundo, cuando hay desprotección y miseria, hay repuntes de la delincuencia y caldo de cultivo para una rebelión. Tampoco sabemos nada de los tejidos asociativos y de solidaridad. El mundo de la joven Faith debería estar lleno de ONGs.
Tampoco sabemos cómo se legalizó de nuevo la esclavitud. Hoy día es una práctica ilegal aunque de facto se practica en países de áfrica como Mauritania o Sierra Leona por cuestiones culturales y desidia de las autoridades, así como en la India, debido al sistema tradicional de castas que aunque legalmente está abolido sigue teniendo vigencia. Por otro lado otras personas son tenidas como esclavos en diversas partes del mundo, mayormente para la realización de tareas tan ilegales como la propia esclavitud. En realidad cuando se habla de trabajo esclavo o esclavitud hoy día estamos refiriéndonos a trabajo en condiciones infrahumanas, con jornadas extenuantes por estipendios ridículos. Es decir, hoy día tenemos el problema de la esclavitud. Pero no de manera legal, o no de manera literal. Algo ha tenido que cambiar en la mentalidad de Europa para que se acepte tan libremente que quien tenga dinero puede comprar a las personas y hacerlas rentar en su beneficio. Eso también nos falta.
No se nos explica el proceso por el cual países cuya espiritualidad está absolutamente imbricada con su cultura como China o la India han perdido aparentemente ambas en un espacio de tiempo muy corto (poco más de cien años para un proceso así es un suspiro) mientras que países en que la actualidad ya están en un elevado grado de secularización siendo bien algo reaccionario a una dictadura o bien un proceso con dos siglos de historia parece estar en el mismo punto que en la actualidad.

En otras palabras, el mundo está sin construir. A duras penas podemos hacernos una ligera idea de los contornos de la sociedad en la que se supone que se mueve Faith.

El libro toca  muchos temas: venganza y romance, fidelidad a los propios ideales… pero también ecología, feminismo, desigualdad socio-económica, responsabilidad social o libertad individual. Los primeros son los que guían la trama. Los segundos aparecen ligeramente nombrados y no se desarrollan en absoluto.

Los personajes, aparte de Faith, son casi indistintos. No tienen importancia. Existen porque el mundo está lleno de personas (realidad innegable). Pero no aportan gran cosa ni a la historia ni a la protagonista. Podrían haber sido otros y hubiese dado igual. Sus caracterizaciones son escasas. Excepto tal vez la madre: Martina. Y, por supuesto, Teseo. Teseo, el misterioso muchacho que se debate entre estar volcado con Faith y ser distante y frío. Tampoco es un personaje que digamos que avanza mucho, pero sirve para lo que sirve. Interés romántico.

Teseo protagoniza escenas bastante perturbadoras. Porque no sé a vosotros, pero a mi que un chaval de 17 sienta una atracción sexual hacia una niña de 12 me perturba un poco. Es algo sumamente extraño y poco habitual. Creo que la Faith de 12 años no debería tener una respuesta sensitiva sensual ante el contacto del chico en una situación de estrés. No me encaja y eso ya plantea una duda razonable para el resto de la relación.

Este libro, en tanto a la relación de Teseo y Faith, presenta una escena que yo hubiese descartado incluir muy rápidamente. Para llegar a ella, la autora tiene que parar la trama y plantear una situación poco creíble donde Faith es envenenada por un oponente. Está enferma y tiene que tomar un antídoto que no quiere tomar por ser comercializado por la empresa de su padre. (Lo cual es probablemente la mayor memez de los últimos 2000 años, pero me inclino a permitir a Faith ser todo lo mema que quiera). Esta escena incluye diálogos muy ñoños, la chica en la cama (porque está convaleciente) y él preocupado a muerte abriendo su corazón (más alguna demostración física). Y lo siento mucho, pero a mi todo esto me suena a fantasía masturbatoria. Aquí es cuando la gente me va a tirar piedras, pero hablo en serio. Cuando escribes un personaje que está destinado para ser amado, es probable que te enamores de él. De hecho, es bueno que te enamores de tus personajes. Y todos tenemos nuestras debilidades y nuestras intimidades. No veo nada de malo en que un lector o un escritor tome a un personaje como material para fantasías masturbatorias. Lo que no veo tan bien es que se decida compartir dicha fantasía haciendo de ella una escena en la versión definitiva de tu novela. Sobre todo si no encaja con el resto del texto.

Hay muchas más cosas, como que habiendo pasado más de cien años todos los referentes culturales pertenezcan a la cultura pop occidental de principios del siglo XXI y que no haya ninguna referencia a la evolución de lo audiovisual (que tiene que haberla por fuerza, mirad si no películas de los 50 y contadme cómo ha cambiado la forma de narrar en el cine). Cómo llego a legalizarse la “lucha clásica”, cómo funcionan los entresijos reales del deporte (management, publicidad, amaños…) y por qué demonios casi todos los combates son a muerte (con la consiguiente pérdida de inversión). Todo esto se me hace tan dificil de entender en el sistema ultra-capitalista que parece tener este mundo…

Pero vamos a resumir y cerrar ya, que llevamos demasiado texto con esto. Las aventuras de Faith no han despertado ningún interés en mi. A duras penas puedo creerme a Faith, mucho menos los otros personajes y su mundo. La lucha intenta ser cruda. Pero se queda blandita comparada con cosas que he leído  (Hello, Grimdark, my old friend). Y en general la línea de la trama se queda muy deslucida. ¿Se lee fácil? Sí. Fácil y rápido con una narrativa sencilla y bastante directa. Algo es algo, supongo.

Recomendado para: Auténticos fans de las historias de chicas badass con rasgos de juegos del hambre (reality y violencia) y sin que les coman la olla con temas de calado.

Abstenerse: Si quieres cosas que tengan sentido, temas que sean más que pinceladas y, en definitiva, un todo creible.

Título: Arena Roja
Autor: Gema Bonnin
Año de edición: 2016
Editorial: Nocturna

El Despertar del Ángel Caido. (Este título significa primera parte)

El despertar del Ángel Caído es una primera parte de saga como parece querer dejar claro el título. Y lo digo porque, más allá de este motivo, no parece haber ninguna excusa para que el libro se llame así. De hecho lo leí con el título de la saga en mente: Balada de los caídos. Me suena mejor.
Esta lectura llegó a mí directamente de los autores, aunque está editada por libros.com. Y esto quiere decir que no es la típica autoedición, si no que ha pasado por los debidos correctores profesionales y ha sido apoyado por un número considerable de personas. Lo cual ya es buen dato.

balada-de-los-caidos-parte-i-el-despertar-del-angel-caido1Hellstown, una gran ciudad como muchas otras. En ella los Señores de la Llama Eterna, un clan de Caidos, dominan en secreto a los mortales. Christopher Blake, un Señor desterrado, regresa después de veinte años. Aunque lo hace teóricamente para que le retiren su condena, no sabe explicar la razón real por la que está allí y algunos Señores deciden tomarlo como una voluntad inconsciente de redimirse ante ellos. Como prueba, su clan le encarga investigar unas misteriosas desapariciones de Caidos de su clan tras las que parecen estar los Luna Negra, sus rivales. Al hacerlo conocerá a Rain, una joven rockera que lo llevará por un peligroso camino. El despertar del ángel caído es la primera parte de una saga que narra el enfrentamiento entre los caídos y seres mucho más antiguos y poderosos.

Esta novela parte de una premisa interesante: un grupo reducido de poderosos seres sobrenaturales que tienen el control sobre el mundo humano mientras lo protegen de si mismos y de otras amenzas. Una serie de clanes dentro de este grupo con sus problemas de poder, política interna y externa, filosofías de vida contrapuestas… Y entre ello un ser sobrenatural con todo para ser uno más pero que ha sido expulsado y al volver ve todo desde un ángulo nuevo.

Christopher Blake es el personaje principal. Es un caído que ha pasado veinte años de destierro: un destierro ganado a pulso y sin embargo injusto como pocos. Blake es el contrapunto de las dinámicas actuales de los Caidos, el que no encaja… Pero también el elegido. Y ahí las cosas con Blake comienzan a desbarrar. Blake es un caído especial, con una enorme falta de algunos poderes y una gran sensibilidad para las energías de aquello que irrumpe en la realidad desde otros planos. Es un guerrero extremadamente bueno. Un estudioso muy bueno también, aunque sus compañeros guerreros no sepan valorarlo. Y, sobre todo, es ese alma perdida arrastrada por la derrota y la desolación, siempre echando de menos a alguien importante y que ahoga sus penas en whisky. La mitad de las páginas de Blake en la actualidad se pueden leer como si fueran en blanco y negro, con voz en off y un saxofón triste de fondo. Porque Blake se comporta tanto como el típido detective del noir que a ratos da un poco de miedo que se vaya a olvidar de todo y se largue a buscar el Halcón Maltés.

Narrativamente la novela es bastante lenta, y especialmente reiterativa ahondando una y otra vez en los mismos puntos sin aportar nada nuevo sobre ellos, especialmente en lo que a los intereses amorosos de Blake se refiere. Pero también en amistades, carácter de los personajes… La lentitud es positiva en tanto que permite integrar una cantidad nada desdeñable de reflexiones y acercamientos filosóficos. Los planteamientos sobre la caída y cómo desarrollarse en esta dimensión de los distintos clanes son interesantes. Sin embargo, ayuda a la sensación de reiteración. La sensación final es que uno está leyendo un compilado de una publicación por entregas, que se repite para recordar al lector lo que ya sabe o para impedir que un lector que ha perdido una entrega quede descolgado.

Su sistema mágico e incluso mítico queda en las sombras, nunca explicado más allá de las habilidades naturales del caido. Tal vez porque en este momento importa poco, porque es algo absolutamente arcano y por tanto difícil del explicar o tal vez porque el protagonista no lo entiende demasiado bien.  Por lo demás el mundo es el propio de una fantasía urbana que ahonda en la diferencia entre la calle (bajo fondo) y la torre de los Señores. No muy original, pero efectivo.

Curiosamente, el libro queda bastante bien cerrado, evitando la sensación de “obra introductoria” mientras deja suficientes cabos sueltos y giros esperando para una siguiente parte. Aunque puedo decir que tengo mis teorías bien fundamentadas al respecto.

Decir que aunque estamos hablando de ángeles caídos que se enfrentan a criaturas de otras dimensiones, su política interna es muy… vampiro la mascarada. Lo cual no es malo (al contrario) aunque la falta de interés por todo ello del protagonista le hace perder posibilidades de trama.

Como experiencia de lectura, puede ser bastante aburrida si te lo tomas como una novela de fantasía/aventura y no como una obra más reflexiva. Como tal, necesita encontrar su momento adecuado.

Recomendado para: Fans de la temática demonios/ángeles. Enamoradizos (no sé, Blake tiene material para ellos)
Abstenerse: Gente que sólo quiere acción, rapidez y narrativas directas.

Título: El Despertar del Ángel Caido (Balada de los caidos #1)
Autores: Daniel Puche Díaz y David Puche Díaz
Edicion: 2016
Editorial: Libros.com

Leonardo y Miguel Ángel. Óleo y Marmol (y ego, por supuesto)

Leonardo y Miguel Ángel es, si lo recordáis, una novedad de histórica de Pamies que me llamó poderosamente tanto por la época como por el carisma de los personajes principales. Por cierto, buscándolo en Goodreads para añadirlo a mis lecturas, descubría que Leonardo y Miguel Ángel es en la edición original un subtítulo. El título es Oil and Marble (Oleo y mármol) que supongo que representa a los personajes en tanto su material de trabajo favorito y más conocido.

978841633163 Florencia, año 1501. Miguel Ángel Buonarroti es prácticamente un desconocido cuando regresa a su ciudad natal tras crear su Pietà. Busca reconocimiento, busca trabajo. Pero sobre todo, busca la aceptación de su familia. Mientras tanto, Leonardo Da Vinci ha conseguido un encargo en Florencia tras huir de Milán y Venecia.
Ambos compiten por el encargo de tallar lo que finalmente será El David, un encargo que para cada uno de ellos representa la cumbre de aquello que anhelan. Leonardo desprecia la juventud y la falta de sofisticación de Miguel Ángel. Y Miguel Ángel detesta y venera al mismo tiempo la genialidad de Leonardo. La rivalidad de dos grandes genios.
Bloqueado por la magnitud del trabajo, rendido ante la gigantesca piedra, Miguel Ángel se desespera… hasta que el mármol comienza a hablarle. Entonces da inicio un febril trabajo de cincelaje, siempre bajo la espada de Damocles de la inminente fecha límite de entrega. La vida de Leonardo Da Vinci se desmorona: parece no poder acabar ningún proyecto; vive obsesionado con sus fallidos intentos por volar; está a punto de morir en combate, sus diseños mecánicos fallan estrepitosamente y se encuentra hechizado por una mujer que ha conocido en el mercado, la esposa de un mercader, cuyo retrato acepta pintar por encargo del marido. Su nombre es Lisa, y se convertirá en su musa.

Es una sinopsis bastante larga para una novela en la que sustancialmente no pasa nada. De hecho, dado lo convulso de la época en la región, me parece casi milagroso que Stephanie Storey haya conseguido cerrar una novela con tan pocos giros de trama y tan poca acción directa y, por tanto, tan sosegada e intimista como esta.

Por un lado, tenemos las descripciones del errático carácter de Leonardo Da Vinci. Tan pronto un genio enfocado como un ser perdido e inseguro que intenta hacer bullying al niño nuevo. El texto sobre él ilustra algunas de las anécdotas de su vida, desde el juicio por sodomía al que fue sometido en su juventud hasta las lesiones intentando volar incluyendo por supuesto su fama de conquistador, su obsesivo estudio de la naturaleza y su exceso de aseo. Nos lo enseña como naturalista, como ingeniero, como artista y también como aprendiz de diplomático. Al final, el libro recupera un Da Vinci que era de todo menos equilibrado. Aunque suponemos que el equilibrio frena a los genios.

Por la otra parte, tenemos a Miguel Ángel. De él se cuenta mucho menos, dejándonos en su aspecto hosco y desaliñado y su temible carácter, de mal pronto y peor poso. También nos cuenta sus tormentosas relaciones familiares, ya que proviene de una familia antigua y relevante en la ciudad, pero venida a menos en las últimas generaciones. Refleja muy bien cómo todo ello conforma un ambiente de enorme presión psicológica. Y, por supuesto, la importancia capital para él de su arte. No ya algo a lo que le gusta dedicarse, si no algo absolutamente vital por lo que todo riesgo parece asumible.

Realmente lo que describe este libro no es la rivalidad entre ambos genios, que sí que la hay, si no el proceso por el cual cada uno da forma a una de sus obras más importantes: El David de Miguel Angel y la Mona Lisa de Da Vinci. Ese proceso, y en menor medida aquel por el cual ambos personajes que se mantienen en una tensión distante durante todo el libro llegan a un mutuo respeto, son los que centran el libro.

Visto desde la vertiente histórica es una obra curiosa, bien cimentada pero que pierde un poco de todas las opciones políticas, bélicas y religiosas que las ciudades estado de principios del siglo XVI podrían dar. Una decisión arriesgada para la autora, que la saca adelante con solvencia.

Recomedado para: Estudiantes de historia del arte, amantes de la época y también fans de Da Vinci´s Demons: no es que sea igual, pero un aire se le da no sé por qué.
Abstenerse: Gente que espera una historia con antagonismos reales y pasiones que vayan más allá del arte

Título: Leonardo y Miguel Ángel
Autor: Stephanie Storey
Publicado en: 2016
Ültima edición en España: 2016
Editorial: Pamies

Las crónicas de Magnus Bane. No siempre tan Magnus

Sí. Se que mi anterior reseña (y como intuiréis, mi anterior lectura) fue una muy decepcionante saga de Cazadores de Sombras: Orígenes. No sé muy bien si leí este libro con la intención de sacarme la espina del anterior o para acabar con la tortura lo antes posible. Pero la cuestión es que lo leí.
00106539722576____1__640x640Todo el mundo de las sombras conoce a Magnus Bane. Es el Gran Brujo de Brooklin, hijo de un demonio mayor. Como brujo, siempre está resolviendo los problemas de los demás… por un precio. Y lo hace con carisma y glamour. Porque así la vida es más divertida. Y hay que divertirse cuando uno es inmortal. Pero en el fondo, es un alma en la continua búsqueda del amor.
Este libro recoge algunas de sus historias. ¿Cómo salvó a Maria Antonieta? ¿Dan todos los Herondale tantos problemas? ¿Cómo es tener una primera cita con Alec Lightwood? ¿Qué es lo que pasó en Perú?

Seamos sinceros. Estamos hablando de una recopilación de relatos de varias autoras que, como queda bien claro, no han coordinado demasiado su imagen del personaje que la centra. Todas las colecciones de relatos son irregulares. Y esta lo es mucho.

Hay algunos relatos realmente decepcionantes. Como Lo que realmente pasó en Perú. De verdad, para haberle dado tanto bombo en The Mortal Instruments, tendrían que haber hecho algo más redondo, más pulido. Mas… interesante.

De hecho, hay historias que no me esperaba y que son cuanto menos curiosas e interesantes. El nacimiento como vampiro de Rafael Santiago. El regalo de cumpleaños de Alec, que es bastante gracioso (Por cierto, no sé si los jóvenes aún escuchan Fletwood Mac, pero a mi me siguen gustando). O por qué existe el colgante de Isabelle Lightwood (que si habéis leido todos los libros publicados hasta ahora sabéis por qué manos ha ido pasando). Me gustó especialmente el relato de cómo el Hotel Durmont se convirtió en el Hotel DuMort.

Por otra parte otros son poco más que reinicidir en lo sabido (La primera cita con Alec, El relato de Will Herondale, El relato sobre Jocelyn Fairchild) o incluso abrir boca para que el lector desee las sagas ya anunciadas por venir (El relato del hijo de Will y Tessa entra completamente en esta categoría. No aporta nada a la personalidad de Magnus. No aporta nada al mundo en el que se desarrolla. Pero roza las opciones de la historia de esa saga).

Narrativamente, ninguno de los relatos es especialmente hermoso o sobresale por su narrativa original, lírica o lo que sea. Es todo de un nivel simple, fácil de leer. Puro material para fans.

Y, ojo, a mi Magnus siempre me ha parecido un buen personaje con mucho que ofrecer. Aunque crea sinceramente que debería haber muerto (Espera a que lluevan piedras).
El Magnus que hay en estas páginas tiene serios problemas de personalidad. O, en otras palabras, hay varios Magnus diferentes a lo largo del tiempo. Porque todos los relatos están ordenados cronológicamente. Y la evolución de Magnus es peor que irregular… Todos tenemos altibajos, pero lo de estos relatos es excesivo.

Por cierto ¿por qué todo el mundo parece odiar tanto a Camille? Camille es un personaje que tiene mucho que ofrecer. Es complicada. Inteligente. Apasionada. Calculadora. Podrían darle un poco más de cancha y no ser sólo la antigua amada, vil, hedonista y pretenciosa.

Recomendado para: Fans de la saga. Esto es material para fans. Si no has seguido la saga, pierde toda la gracia que podría tener.
Abstenerse: Cualquier otro. Es lo que tiene el material para fans.

Título: Las crónicas de Magnus Bane (Cazadores de Sombras)
Autor: Cassandra Clare, Sarah Rees Brennan, Maureen Johnson
Fecha de publicación: 2014
Última edición en España: 2015
Editorial: Destino

 

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