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Al son de las palabras

La Gracia de los Reyes. Espíritu y tradición oriental

La Gracia de los Reyes de Ken Liu es posiblemente el libro que más me han recomendado y que más me han hecho ansiar en lo que llevamos de año. Y ya es decir. Lo quería por lo que prometía: fantasía épica lejos del estándar europeo medieval. Lo quería por lo visual. Esa edición en tapa dura con punto de tela y mapa a color en las guardas…. Así que cuando Alianza me cedió un ejemplar para esta reseña creedme que di saltos de alegría durante una semana. Sin embargo, tardé en leerlo precisamente por todo el hype que tenía. No quería evaluar el libro por la expectativa, si no por lo que realmente es.

lg00218101Después de una larga y sangrienta campaña, el emperador Meripèdè ha conquistado el archipiélago de Dara y está intentando consolidar en un estado centralizado lo que antes habían sido poderosos reinos, fuertemente independientes y habitualmente en conflictos entre si. Pero el precio de mantener unido el imperio es la opresión, la corrupción y trabajos forzados. Años de este sistema generan el caldo de cultivo necesario para una revolución.
Entre otros muchísimos actores que buscan el final del imperio de Xana, dos improbables aliados que representan los extremos de la sociedad—un guardia de prisión convertido en bandido y un noble desheredado— unen sus fuerzas para derrocar al tirano.

La trama de la Gracia de los Reyes es poco lineal, pero extremadamente realista. A ello ayuda, por supuesto, que el autor se esté basando en la historia de china y en especial en la de la Dinastía Han. Esta inspiración no es ningún secreto, del mismo modo que no lo es que Canción de Hielo y Fuego se base para su trama en la guerra de las Dos Rosas. En ambos casos los autores basan parte del realismo de su trama en sucesos reales, delegando una responsabilidad de control sobre la misma pero al tiempo otorgando a su narración un realismo poco accesible para otras obras y pueden centrarse mejor en otros aspectos de la historia.

Y eso es exactamente lo que hace Liu, centrarse en otras cosas. Especialmente en los personajes. Aunque los personajes principales de la historia sean Mata Zyndu, un guerrero y noble desposeído, y Kuni Garu, un pícaro amigo de beber convertido en burócrata primero, ladrón después y definitivamente gobernante, la obra está llena de personajes con una relevancia capital en los hechos e incluso personajes que no tienen más peso que el simple estar allí dando su propio punto de vista. De hecho en ese sentido tenemos a los hermanos Dafiro y Ratho Miro, que simbolizan la población de Dara y su inclinación por unos u otros valores en su decisión de seguir a sus respectivos señores hasta sus últimas consecuencias. El número de personajes relevantes es elevadísimo (y un poco dificil de seguir en ocasiones porque los nombres nos son ajenos y por tanto más fácilmente confusos). Desde los hombres del imperio Xana a los antiguos reyes de los estados Tiro y desde los ocho Dioses de Dara hasta una campesina que se considera insignificante a sí misma. Cada personaje es un mundo en sí mismo y nos desvela algo de la naturaleza humana y, muy especialmente de la naturaleza de la corrupción. Porque si algo muestra esta novela es cómo todos y cada uno de los seres humanos se corrompe de un modo u otro cuando es sometido a las adecuadas presiones.

Como no podía ser de otra forma, la historia está situada de tal manera que tiene que haber dioses, aunque sean siempre los hombres quienes decidan y se saquen al final las castañas del fuego. La función de los dioses es sugerir acciones a los hombres, y dejarles tomar sus decisiones.

Me gustaría hacer una mención aparte para el trato de la mujer en el libro. La china del periodo Han (hace 2000 años aproximadamente) era una sociedad patriarcal. Y Dara lo es también. Cuando vemos el comienzo de la relación de Jia Matiza con Kuni Garu y la escena de la casamentera, uno se va mentalmente a Mulan. Así es la época y así nos la han contado. Y esto está bien. Pero está mejor aún que en medio de una escena bélica donde un ejercito se burla de otro comparándolos con mujeres, el propio Kuni Garu haga una disertación sobre el valor y la fuerza de las mujeres de Dara y lo mucho que aportan a sus respectivos bandos. Con esto quiero decir que sí, la sociedad es patriarcal y tal vez por cuestiones  que no estan relacionada con su género, Jia Matiza no sea el enorme animal político que podría ser en otras circunstancias. Pero por cada momento que lamentamos que Jia, quien por otra parte es una mujer que puede hacer casi de todo con sus hierbas, no tome un papel activo, tenemo a una Risana que sí lo toma en su momento, una Soto que es un talento político en la sombra asombroso, o una Gin Mazoti que demuestra su valía como luchadora y finalmente como comandante del ejercito. Y por supuesto tenemos a Kikomi, la princesa del reino de Amu. Kikomi es un personaje cuya importancia radica en sus decisiones y las motivaciones de las mismas. Pero sobre todo es la excusa para esta cita:

-¿Acaso  una mujer bella debe interpretar siempre el papel de seductora o de ramera, ser una mera fruslería exhibida como simple distracción? […]
-Eso no son más que etiquetas que los hombres ponen a las mujeres – dejo la mujer , con voz cortante-. [..] Piensa en el héroe Iluthan, que se coló en la cama de la reina de Écofi, jugó con los corazones de Rapa y Kana, mostró su cuerpo desnudo a los príncipes y princesas reunidos en la isla de la Media Luna afirmando que obtenía tanto placer de hombres como de mujeres. ¿Crees que los historiadores le consideran un seductor, un prostituoto o una “mera fruslería”?[…]
Un seductor es alguien que vence mediante el engaño en lugar de mediante la fuerza. Una ramera es alguien que utiliza el sexo al igual que un hechicero utiliza su vara y un a “mera fruslería” también puede decidir exhibirse para convertir los corazones y las mentes de la muchedumbre en una fuerza imparable.

Siento pensar que esto es un auténtico zasca a todos aquellos que no ven un personaje femenino fuerte válido en una mujer que utiliza aquello que su condición como mujer en un mundo patriarcal y opresor le da como herramienta de poder. Y sobre todo, la tendencia del hombre de juzgar negativamente algunas actitudes en mujeres que son ampliamente aceptadas si no aplaudidas en personajes masculinos. Definitivamente, las mujeres son en esta novela una fuerza motriz del mundo de un modo que raramente nos permitimos en la épica occidental.

Por último, quisiera hablar un poquito del silkpunk, ese neologismo que se sacó el autor de la manga para hablar de la tecnología no histórica en su narración. En esta obra hay algunas cosas que obviamente no estaban al alcance de la china de hace 2000 años. Como los zeppelines, los submarinos y las cometas de combate (aunque no sé por qué me los imagino pensándose lo de las cometas). Todo ello tiene algo en común: es una tecnología que no es inviable y que no requiere magia o alguna fuerza similar si no que se explica con pura física y basada en los materiales comunes en la época: la seda y el bambú. ¿Cuál es el resultado? Unos giros de trama imposibles de otro modo, escenas muy visuales y estética muy chula que sin embargo no chirría con el resto de la novela. Creo que la buena integración de esta tecnología junto a la integración absolutamente natural de los remedios de hierbas de Jia, los inciensos piscoactivos de Risana y algunas otras mezclas herbales con efectos interesantes hacen que la novela funcione muy bien como un todo y ayuda a mantenerla entre el realismo y lo mítico.

El resultado final es un libro de ritmo un tanto irregular, con escenas y pasajes del todo brillantes entremezclados con algunos ratos bastante tediosos. Y sí, me ha sobrado un poco del drama y formas honorables de terminar una vida tan típicamente oriental del mismo modo que he tenido algunos problemas culturales con las cuestiones de simbolismo. Algo que ya me esperaba por otro lado, porque sé que un poco de Taoismo, libro de las mutaciones y Confucio no le hacen a una experta en la fascinante cultura china.
Con todo, las reflexiones sobre política y buen gobierno, naturaleza de los sentimientos humanos, corrupción institucional y valía personal son impagables

Recomendado para: Amantes de lo oriental, de lo decadente y de los politiqueos más rastreros.
Abstenerse: Gente de acción trepidante y sin descanso, necesitados de maniqueísmo y otros sub-especímenes de mente demasiado occidental.

Título: La Gracia de los Reyes (Dinastia Diente de León #1)
Autor: Ken Liu
Publicación original: 2015
Última edición en España:2016
Editorial: Lee Runas (Alianza)

4 Comentarios

  1. Tengo muchas ganas de leerlo, la verdad. El tema de una fantasía no occidental entra como agua de mayo, y además, solo he encontrado buenas referencias.
    Gracias por tu reseña.

  2. Hola 🙂 A mi esta lectura me gusto mucho. Supone un cambio a la fantasía épica que estamos acostumbrados, a una historía diferente, centrada en sus personajes, sus motivaciones y sus acciones, el comprender por que hacen lo que creen que hacen, y por que eso esta bien para ellos. Llegado un momento puedes comprender por que Mata actúa así (aunque le quieras dar dos hostias bien dadas) o Kuni actúa de otra forma (que también es hostiable a veces), pero sobre todo como dices, los personajes femeninos. No hace falta ser la mayor y más fiera guerrera para ser un personaje femenino fuerte, y aquí Ken Liu lo demuestra con varias como Gia o la princesa Kikomi, todas impresionantes. A mi me embriago, su estilo de narrar tan lírico en ocasiones me hacía perderme en ensoñaciones, me encantaba como arguciaba batallas solo como un estratega, o esos discursos llenos de épica. Gran lectura. Un abrazo^^

    • duxiet

      6 septiembre, 2016 at 08:35

      Muchas gracias por comentar (y estar de acuerdo xD).
      No, si se entiende por qué todos hacen lo que hacen. Y eso es bueno. Para mi esos detalles son los que separan una buena obra de alguien contándote una rallada un día tomando unas cervezas 🙂

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