Danza de Letras

Al son de las palabras

Infortunium. Mucho infortunium…

Infortunium llegó a mi como otra de esas cientos de miles de lecturas conjuntas que se hacen por ahí. En este caso fue algo de un grupo reducido de amigas, y lo desarrollamos de manera irregular porque el verano es el verano y nos deja a todos muy tontos.
Pero me temo que no tanto…

Azel es una chicainfortunium-2[1] del siglo XXIII igual que todas las demás chicas… con la excepción de que le gusta leer libros de papel. Le gusta la historia, y esa es su especialidad de estudios. Ahora que los ha terminado, espera con ansia que le llegue la carta con su colocación laboral. Aunque su mente vaga mientras tanto entre novelas y un chico muy raro que ha montado un alboroto en la biblioteca. Sorprendentemente, tras empezar a trabajar como profesora en un instituto, ve al mismo chico en la calle, asustado, huyendo… y lo persigue.
Ahora Azel ha sido elegida para ser una Guardiana de Almas. Debe trabajar para una parte del gobierno, viajando en el tiempo y tomando las almas de los infortuniums, los humanos que por alguna razón no volverán a reencarnarse nunca más. Porque estas almas son la base para grandes descubrimientos… Y esto sería genial si no compartiera la experiencia con la persona que más odia del mundo.

¿Sabeis que me duele y me incomoda hablar mal de los libros, especialmente si son de jóvenes autores nacionales? Pues me duele. Y me incomoda. Pero creo que es absolutamente necesario.

No voy a mentir. La premisa, así, mola bastante. Resulta una forma novedosa de una institución metida en los viajes en el tiempo, no basada en lo policial si no en recolectar recursos. Detrás de ello podría (y debería) haber bastante explicación metafísica, ya que hablamos de almas. Podría (y debería) haber una sólida ambientación tanto histórica como en el futuro (hablamos de doscientos años de desarrollo social, cultural y tecnológico). Pero no lo hay. O lo hay muy escaso.

Lo que hay y mucho es romance estúpido con doble triángulo amoroso. Por un lado Azel-su ex (Kennet) – su nuevo interés romántico (Lucas). Por otro Azel- su ex  – la novia de su ex que además es la vigía de Azel o en otras palabras, la persona que está en contacto con ella todo el tiempo desde el presente y está para ayudarla y guiarla. A esto yo lo llamo una cagada en el departamento de recursos humanos. Por cierto, de una entidad que se jacta de saberlo todo sobre sus agentes.

Porque esa es otra. Azel es una agente de campo. Como tal, le dan ropa de la época a la que va… pero nada más. Ni información, ni tiempo de preparación, ni objetivo…. Es historiadora, sí. Pero todos los historiadores tienen sus especialidades. Y Azel parece no tener ninguna. Además, para su tarea ser experta en historia (y una que reconoce que lo suyo siempre ha sido empollar y olvidar después del examen) no parece servir de gran cosa. En un momento dado se le dice que por su perfil la querían como vigilante. Y la meten como agente de campo. Definitivamente, ese departamento de recursos humanos está llevado por un inepto.

Como ya he dicho, no se notan demasiado los cambios de doscientos años de historia en el futuro en la ambientación que es normal para Azel. Hay algunas pequeñas cosas nombradas, pero nada que realmente llame la atención como un avance (o retroceso) real de la sociedad. Por otra parte las ambientaciones del pasado parecen acartonadas, como de película o decorado y no con una intención de ser lo más estricto posible a la historia. Y, lo que más me duele, hace todo el relativismo histórico y desapego de los acontecimientos pasados en todo momento… excepto cuando visitan la segunda guerra mundial. Para Azel es un conflicto que ocurrió hace doscientos años y probablemente no sea el peor de su historia reciente, reconociendo que los humanos somos expertos en hacer las guerras cada vez más grandes y cruentas. Pero se lo toma como algo cercano y doloroso. Casi personal. ¿Por qué, cuando no lo ha hecho antes? Porque hoy día no hacemos ese relativismo histórico de verlo todo desde todas las perspectivas. Entre otras cosas porque está cerca y aún duele, y sobre todo porque en algunos países hacerlo es un delito. Azel, como persona del futuro, debería estar mucho más alejada de todo esto, como lo estaba de la revolución francesa por poner un ejemplo.

En principio la trama avanza a través de una persecución tipo thriller, donde hay un antagonista claro, con grandes secretos y cuya intervención llega hasta el corazón mismo de la institución donde trabaja Azel. Sin embargo, la mayor parte de las páginas del libro se centran en los problemas amorosos de la protagonista y sus diatribas consigo misma. Pero antes de llegar a esto último, pasemos a los personajes.

Aunque hay algunos personajes más que apenas si aparecen, los personajes principales son Azel, Kennet y Lucas. Tres personas de aproximadamente 24 años (edad de Azel) y que han visto bastante en esta vida, especialmente ellos ya que su trabajo los pone en situaciones muy diversas. Para tener la edad que tienen, los tres son tremendamente infantiles. Sus reacciones e interacciones son demasiado adolescentes especialmente teniendo en cuenta el mínimo de madurez necesario para sus puestos. Se me hace difícil de creer la conjunción de vertientes de niñatos con la de agentes de campo especializados. Es más, temo que hasta cierto punto ambos chicos estén diseñados especialmente para llevarse de calle a las lectoras. En otras palabras, son poco más que maniquíes, muy poco creíbles porque no están dotados de una profundidad que vaya más allá de la simple necesidad de trama.

Y ahora viene cuando la matan. (A mí, se entiende). El estilo.
Puede que la premisa sea original y prometedora, y el desarrollo sea malo. Pero la narrativa puede que sea lo peor. Soy capaz de perdonar narrativas pobres en buenas historias y aupar historias mediocres sólo por una narrativa excelente. En este caso tenemos una historia mediocre por su desarrollo con una narrativa inmadura. De hecho, parece que una lea el primer borrador que ni siquiera la autora haya corregido o corregido en exceso.

La narración recae sobre Azel, que es una narradora en presente y en primera persona. Es decir, narra con inmediatez lo que le pasa desde un punto absolutamente subjetivo y en principio sin filtros. Sin embargo durante toda la narración Azel tiene una segunda voz, escrita en cursiva, que al parecer es algo así como “la voz de su conciencia”. Creo que su objetivo era ser un recurso de humor… pero rara vez lo consigue. Porque como todos los recursos humorísticos, cuando se abusa de ellos pierden la gracia.
En este caso, la mayor parte de las intervenciones de “la voz de su conciencia” no se justifican. Todo el mundo tiene una voz interna, pero la de Azel es tan constante e interviene tanto, incluso como un personaje extra discutiendo con ella, que una termina pensando si al final no será que la pobre chica tiene un problema psiquiátrico grave.

Sí, al final hay un giro de trama interesante que deja abiertas muchas (demasiadas) posibilidades para le segunda parte (dado que esto será una bilogía que ya está casi lista). Pero tiene poco más que esto y lo prometedor de su premisa inicial…. Y no confío en que la segunda parte cambie el rumbo que tomó la primera para mostrarnos ni un mundo más sólido, ni personajes más redondos, ni tan siquiera una trama menos centrada en el romance.

Recomendado para: jóvenes sin demasiadas exigencias que adoren adorar a los tíos buenos protagonistas.
Abstenerse: historiadores, filósofos y cualquiera que quiera una trama que se tome en serio a si misma.

Título: Infortunium: Guardiana de Almas
Autor: Laura Tárraga Vañó
Año de edición: 2016
Editorial: Circulo Rojo

 

 

2 Comentarios

  1. Querida tirana:
    Pues qué pena que no te haya gustado. Yo lo tengo en pendientes, porque hice el intercambio con la autora. tengo curiosidad por ver en qué coincidimos. Y entiendo lo difícil que es hacer este tipo de reseñas, pero al final seguro que la autora puede valorarlas. Un besico.
    Noomi.

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