Danza de Letras

Al son de las palabras

Delbaeth Rising. Huele a ganchitos

Supongo que el título de esta reseña os habrá dejado a todos con una cara bastante curiosa. A menos que seáis de esa generación de elegidos que jugaba sus partidas de rol con sus boles de ganchitos y patatas y su refresco de cola (mayormente de marca blanca porque éramos jóvenes y teníamos el presupuesto limitado). Sí, Delbaeth Rising huele a ganchitos. Y mola.

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Delbaeth el Cortador es una estrella de la arena. Lleva sobreviviendo a combates a muerte durante más de cien años. Hasta que un día pierde. Comprado, sanado y liberado por un anciano mago, se enfrentará a un mundo que no conoce.
Gumbald el Rubio es un líder extranjero, antaño un mercenario convertido en consejero real. Gracias a él, un culto nuevo que promueve el odio a todo lo que es diferente se ha introducido en el reino y avanza sin descanso para finalmente llegar a tomar el control del territorio y tal vez derrocar al rey.
El mundo necesita nuevos paladines que no duden en tomar cualquier camino necesario para protegerlo. Incluido el camino del odio.

La historia de El Cortador es una pequeña vuelta de tuerca a la fantasía tradicional. Desarrollada en un mundo bastante estándar de fantasía, con razas de fantasía que (me parece a mi) siguen las normativas de D&D en cuanto a razas y sus méritos y defectos. Es una novela que no se toma del todo en serio a sí misma, pero al mismo tiempo lo hace. Rompe su propio ritmo dramático a fuerza de diálogos que descuadran, e incluso que molestan. Pero con gracia.

Y, sin embargo, consigue tocar algunos conceptos realmente buenos y tiene un final impresionante. Un final que te hace decir: “Vale, me he leído la precuela chorras. Ahora dame la historia de verdad”

Los personajes son interesantes, a pesar de que algunos pueden estar poco o mal perfilados. Es lo que pasa con las partidas. Que los personajes no jugadores son más planos y tienen menos cuerpo de lo que deberían porque de hecho sólo están ahí para una función. Eso le resta verosimilitud a toda la historia, pero ¡quién necesita verosimilitud cuando hay sangre a borbotones! Reconozco que hay algunos problemas en las lesiones infligidas en las batallas, pero en general la acción está bien conseguida. En un precario equilibrio entre lo realista y lo exagerado. (E incluye momentos en los que mi friki interior gritaba ¡critico!) Debo decir que leí esto justo después de Arena Roja de Gema Bonnin y que aunque las comparaciones son odiosas, las escenas de la arena de Delbaeth hacen que Arena Roja pueda clasificarse como apto para niños de 3 a 6 años.

De hecho sólo tiene un puñado de personajes minimamente desarrollados o con capacidad de desarrollo: Laurentius y Ratón,  Decoyen, Gumbald y por supuesto, Delbaeth el Cortador.

Estoy convencida de que el desarrollo de Gumbald llegará poco a poco, que guarda mucho más de lo que ya se ve. En el caso de Decoyen, estamos hablando de un personaje que se demuestra inteligente y flexible. Un buen espía y no mal estratega que persigue sus objetivos sin dejar de lado una inagotable capacidad para satisfacer su sentido del humor en el proceso (el cual es bastante retorcido).  Aunque creo que su primera aparición es bastante nefasta.

Ratón el mediano y Delbaeth forman una especie de extraña pareja cómica a fuerza. Ratón es un mediano malhumorado y agarrado, desconfiado y reservado. Por su parte Delbaeth es un elfo mundano, chabacano, violento,  egoista y un poco obtuso.  En todo caso ambos son todo lo contrario de lo que se esperaría de alguien de su raza. Y esto se usa continuamente para generar humor. En muchos casos humor de lo más tonto.
Pero lo interesante es que el carácter de ambos cuenta con motivos. Especialmente en Delbaeth. Porque Delbaeth se comporta como un cani hiperhormonado que no acabó la ESO y se quedó en un desarrollo mental de adolescente, pero él mismo dice más de una vez que hay un otro. El blandengue. El ser social y educado que había antes de que fuera vendido como esclavo para los espectáculos de gladiadores. El ser que ha tenido que reprimir para mantener a ambos con vida. Si este concepto no es interesante que bajen los Dioses y lo vean.

Y hablando de Dioses…. En esta novela nos presentan tres religiones diferentes. La religión extranjera a la que sólo le faltan las caperuzas altas para ser el Ku-Kux-Klan también conocida la religión Khalusita. El culto de la Diosa Narana, al parecer exclusivo para mujeres y con una fuerte carga mágica. Y el culto que practica el propio Delbaeth y que al parecer se seguía en la arena, de carácter lunar  y sangriento. Ninguno de ellos está bien explicado, pero parece bastante diferenciado y cabe la posibilidad de que conozcamos algo más de alguno o varios de ellos más adelante.

La novela tiene muchas cosas que pueden considerarse problemas, si te lo tomas de modo demasiado serio. Yo he optado por no hacerlo y simplemente destacaré el de los personajes femeninos. Como ocurre mucho en las partidas de rol narradas por chicos y jugadas por chicos, las mujeres son escasas. Son personajes no jugadores y son utilizadas. Pueden ser guerreras e incluso líderes guerreras, pueden ser magas o sacerdotisas poderosas, pueden ser pícaras muy hábiles, pueden ser temibles. Pero bajo todo ello o bien son repulsivas o bien sus características sexuales quedan bien patentes incluso con la vestimenta. Es algo que está metido hasta el tuétano de la fantasía de este tipo y por supuesto del rol. Y en esta novela también está. Los personajes femeninos que aparecen son poco relevantes y sus apariciones tienen mucho que ver con el plano sexual. No estoy diciendo que la obra sea machista. No lo creo así. Si lo fuera, hay muchas cosas que no se desarrollan como se desarrollan. Muchos recursos que se usan no se habrían usado porque no se habría pensado que era sencillamente posible. Sólo que bebe de una tradición en la cual las chicas no estábamos demasiado presentes. Una tradición en la que uno se iniciaba en plena inmadurez y de la que se nutre el latido intrínseco de la novela. Si no fuera así, no estaría en consonancia con los clichés del género. (Aunque quejarse de esto también es un cliché, a la viñeta me remito)

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Delbaeth Rising es una novela que he disfrutado como una enana. Supongo que porque soy una de esas escasas chicas de aquellas partidas de rol. (Y se me daba mal, porque soy indecisa y porque necesito un transfondo kilométrico para mis personajes. Pero ahí estaba yo, con mis dados, frente a los ganchitos)

Recomendado para: la vieja guardia jugona y gente con ganas de leer algo no demasiado serio.
Abstenerse: Si buscas alta fantasía y cosas muy grandes, épicas y heroicas de verdad.

Título: Delbaeth Rising: Camino del Odio
Autor: Gonzalo Zelaya y Victor Blanco
Año de publicación: 2016
Editorial: Ronin Literario

2 Comentarios

  1. ¡Muchas gracias!

  2. ¡Muchas gracias!

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