Danza de Letras

Al son de las palabras

Aurora. Ida y vuelta del sentirse tonto

Aunque siempre impongo que me gusta la ciencia ficción, rara vez leo lo que se llama “ciencia ficción dura”. Sobre todo porque no me considero suficientemente lista. Y la verdad, no lo soy. Pero no leer por miedo es aún más tonto, así que me lancé a esta novela de Kim Stanley Robinson, que es de lo más moderno que ha llegado a mi del género.

aurora Una nave, preparada para albergar muchas generaciones de humanos en un viaje por la galaxia para establecer la primera colonia humana fuera del sistema solar. Su destino: un planeta del sistema Tau Ceti llamado Aurora en referencia al nuevo amanecer de la humanidad.
En la nave, sistemas que van fallando, cálculos que rehacer y problemas que solucionar para asegurar la pervivencia de los colonos. Y entre la nave y su ingeniera: una relación, una nueva programación.
¿Sobrevivirá la tripulación al viaje? ¿Será Aurora realmente la nueva cuna de la humanidad o sólo su tumba más lejana? Y, sobre todo, ¿qué sentido tiene el mismo viaje?

La primera cosa que hay que decir de Aurora es que sí, sin duda es ciencia ficción dura. Y por tanto se maneja por teorías y hechos científicos que yo no soy capaz de asumir. El resultado es que durante mucho rato durante la lectura me he sentido ignorante cuando no rematadamente tonta. Y eso, me temo, es algo que el autor sabía, y la razón principal por la que Freya, la primera humana con la que tomamos contacto dentro de la nave y a la cual seguimos durante todo el libro, sea “especial” y “se le den mal” los números. Freya está ahí para parecerse un poco más al lector que los personajes con carga científica: ingenieros, matemáticos o incluso médicos.
No sé hasta que punto esto ha sido una maniobra deliberada. Si realmente el autor se sentó ante su manuscrito y se dijo “los lectores pueden no saber mucho de ciencias, pongamos fácil que se identifiquen con un personaje con carácter pero ignorante como ellos”. Pero la sensación sí que la deja, lo cual es un poco triste.

Lo segundo que hay que decir es que tiene la curiosidad de su narrador. La narración la lleva a cabo la nave. Nave, el ordenador cuántico que maneja la nave, es llevado a una nueva programación que permita volcar datos en forma de una narración al comienzo del libro. Y Nave es la que nos cuenta lo que pasa, evolucionando su forma de expresarse a lo largo de la novela. Lo cual da pie también a varias tandas de reflexiones sobe la narrativa, la expresión, la metáfora y la forma correcta de comunicar. Para que luego digan que las cosas de letras no tienen cabida en la ciencia ficción dura.

Por lo demás, Aurora cuenta la experiencia de vida en la Nave: cómo está diseñada para ser y cómo es, sus conflictos y su mini-sociopolítica, y por supuesto la colonización, así como lo que se ha dejado atrás. Hablamos de lingüistica, física, química, ingeniería, genética, ciencias ambientales, biología, sociología, política, ética… Aborda todos esos aspectos de la realidad. Y lo hace en una historia que no es fascinante, pero sí completa. Aunque hace falta darle un poco de cancha para que termine de convencer.

Estamos hablando, al fin y al cabo de una novela que te hace sentir tonto. Por que toca demasiados palos de forma técnica, y es muy complicado que puedas seguirle el hilo a todos ellos al nivel en el que se expresa. Pero también porque la historia es sólo una excusa, y su principio y su final son de lo más aleatorio. Y aún así, funciona.

Recomendado: Curiosos, teóricos de la exploración espacial y filósofos especializados en ética sobre el entorno y la población.
Abstenerse: Si no te gusta la reflexión filosofico-moral, cualquiera que necesite entenderlo todo en todo momento.

Título: Aurora
Autor: Kim Stanley Robinson
Fecha de publicación: 2015
Última edición en España: 2016
Editorial: Minotauro

2 Comentarios

  1. Hola 🙂 Me da cierta pereza, lo reconozco, y su lectura solo me atrae por ver como es la narración desde el punto de vista de la nave.Un abrazo^^

    • duxiet

      14 octubre, 2016 at 15:26

      Entiendo la pereza xD La verdad es que a mi me daba una mezcla de pereza y respeto. Pero antes o después tenía que pasar por un poco de ciencia ficción dura y la verdad es que es interesante en tanto a reflexiones, además de narrativamente curioso.

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