Danza de Letras

Al son de las palabras

Carillón

carrillon

Los gritos la ensordecen.

Las fiestas se parecen demasiado a un escenario de guerra. El suelo lleno de restos; lodo gris, trozos amorfos de cosas que tal vez tuvieron una vida completa e indudables restos biológicos. Agudos chillidos, bramidos graves y sirenas de alerta. Las grandes fiestas son como las guerras.

El viento frio sacude su cuerpo, doliendo cada articulación. Y maldice el momento ya olvidado en el que decidió llevar ese vaporoso vestido a caballo entre la gala y el cóctel.  Se ve empujada de aquí a allá por cuerpos ajenos, manos ajenas, risas ajenas, olores ajenos. No recuerda por qué está allí. No recuerda cómo. No recuerda quién.

De entre los dedos se le escurre una copa de cava, vacía. Se encoge esperando un sonido de cristales que nunca se producirá. Una campanada.

Suspira. Levanta la vista y alguien le sonríe con auténtica simpatía, con algo de conmiseración. Sabe que debe dar pena.  Está sola. Siempre está sola. Segunda campanada.

Le ofrecen una nueva copa de cava. Ella acepta con una sonrisa pintada. No tiene nada mejor que hacer mientras intenta moverse por la plaza. Tercera campanada.

Un empujón por la espalda la hace trastabillar. Su nueva copa acaba en el cementerio de sus congéneres, a sus pies.  No le molesta, no siente sed. No siente nada salvo el frio y la soledad. Cuarta campanada.

La toman de la mano, felices. Asumen que ella también está bailando. Se deja arrastrar por pasos que no conoce hacia las afueras de la plaza. Las manos son cálidas, fuertes, húmedas. Quinta campanada.

El estruendo de unos fuegos artificiales de contrabando. El silencio ominoso por unos segundos. Igual que en la guerra. Le dan un matasuegras plateado que refleja las luces de colores que proyectan las ventanas. Sexta campanada.

Se abre un hueco en la multitud y le ve. Es él. Su perfil. Su pelo. Al fin. Intenta acercarse, pero la multitud se lo impide una y otra vez. Está atrapada en un asfixiante laberinto de carne. Séptima campanada.

Alguien le coge por la cintura y le obliga a girarse. Un beso por sorpresa, lascivo, indeseado y asqueroso. Una pareja se aleja riendo, orgullosos de sí mismos. Nunca sabrá si fue él o ella. Octava campanada.

Lo ha perdido.  Intenta correr. Intenta saltar. Es imposible.  Da vueltas sobre si misma, pero él ya no está.  El segundo adecuado ha pasado. Un año más. Novena campanada.

Aguanta la respiración. Evita que su decepción cuaje en lágrimas. Aprieta los puños destrozando el matasuegras. Decide volver a casa. Décima campanada.

Grupos felices le hablan, sonrientes hasta la estulticia. El aliento alcohólico se le pega a la cara, al pelo.  Su sonrisa sigue pintada en su cara, incapaz de responder de forma alguna. Cada vez más fría. Cada vez más rígida. Undécima campanada.

Llega a su casa. Todo oscuro, como cualquier otra noche. El espacio tan helado como la calle, desierto, muerto. Duodécima campanada.

En el suelo, un matasuegras color plata, abollado, brilla a la luna.
Y ella vuelve a saludar como la figura de carillón que es.

3 Comentarios

  1. ¡Hola!
    Vaya, me ha gustado mucho, aunque no sabía lo que era una figura de carrillón :O He tenido que buscarlo y aún no me hago del todo a la idea de qué es exactamente más allá de una figurita, pero el relato entero me ha parecido muy chulo. Me ha gustado mucho que haya habido un párrafo para cada campanada (yo en mi relato he hecho algo similar) y las frases cortas le han dado la tensión y agilidad necesaria 🙂 Estaré atenta al resto de tus relatos del reto, y estás más que invitada a pasarte por los míos 🙂 ¡Besitos sonámbulos! ★🌙

    • duxiet

      12 Enero, 2017 at 10:04

      ¡Hola!
      Gracias por leerme
      De hecho yo me pase un buen rato mirando si no había otro modo mejor de decirlo.
      Los relojes de Carillón tocan una melodía y muchos tienen muñecos que se mueven al ritmo y hacen algo. Por ejemplo en el reloj astronómico de Praga. Es de esas cosas que estuvieron de moda hace siglo y medio o así

    • duxiet

      12 Enero, 2017 at 10:04

      En un plim me paso por tu blog, que ya te sigo 😋

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