Danza de Letras

Al son de las palabras

Mes: febrero 2017 (página 1 de 2)

Memento

memento

Cayó hacia adelante.

Sintió que le sostenían con fuerza de los brazos para evitar que besara el suelo. Se sentía mareado. Muy mareado. Y confuso.

–Tranquilo, nuevo. –Le dijeron entre risas. –Todos los nuevos sois unos debiluchos.

El que hablaba era un tipo robusto vestido de tela vaquera de la cabeza a los pies. Un hombre saludable con el que no querrías encontrarte peleando a la salida de un bar pero que transmitía la sensación de que ese era precisamente su lugar. Aquel hombre le sujetaba con firmeza de un brazo, con una sonrisa cordial pero un poco triste. El otro brazo lo mantenía firmemente asido otro hombre igual de grande vestido por completo de comando.

–Mi amigo es el señor Moon. –siguió hablando el hombretón. –Es un tipo silencioso, no se lo tengas en cuenta. Yo soy Hugh.

Una arcada recorrió su cuerpo cuando intentó responder.

–Entiendo que te sientes mal. –le dijo Hugh en voz baja, como una confidencia. –Os pasa a todos los nuevos. No te preocupes. Ve a la fila con los otros nuevos.

Sintió que las manos le soltaban y afianzó los pies en el suelo. Era firme pero blando y de un blanco inmaculado. Comprobó con sus pies descalzos que también era cálido. Tambaleante, caminó unos pasos mientras buscaba el lugar al que debía ir.  Al fondo de la sala, también completamente blanca, había una fila de personas vestidas con una especie de pijama . El mismo pijama que llevaba él. Todos parecían terriblemente confusos, algunos incluso asustados. Se dirigió hacia ellos tenso, sin saber si lo que hacía era lo correcto o no. Los ojos del Hugh y Moon se clavaban en su espalda, añadiéndole un peso extra.

El tiempo que tardó en llegar a la fila de los pijamas blancos y colocarse en un extremo le pareció eterno. Todos los ojos de aquellos hombres le seguían, algunos interesados pero la mayor parte tristes o vacíos. Empezó a pesarle el corazón e intentó camuflar un escalofrío.

Desde su puesto vio que la sala no era realmente homogénea. A su derecha había una puerta lo suficientemente grande para que pasaran por ellas dos personas. Se abría con una barra, como si fuera una puerta antiincendios, pero no había señales de que hubiera sido usada en mucho tiempo. La barra estaba mate y algo polvorienta y los goznes parecían oxidados. Aquella era la única salida, exceptuando una ventana alta a la izquierda que sólo era visible por estar ligeramente abierta. Era ancha, más bien un rectángulo apaisado apenas lo suficientemente grande para que un hombre se deslizase por ella. Se preguntó cómo había llegado allí.

Empezó a sonar un zumbido que fue cogiendo fuerza. Hugh y Moon caminaron hacia el centro de la habitación de nuevo, dejándolo a su suerte. Los hombres del pijama blanco también miraban a un punto luminoso que empezaba a latir allí donde habían ido los dos hombretones, aunque algunos se miraban los pies o cerraban con fuerza los ojos.

Uno de los hombres de blanco se coló a su lado, empujando suavemente a su compañero.

–Hola, nuevo. ¿Cómo te llamas? –le dijo con una sonrisa en su cara pecosa, mientras evitaba que mirase hacia aquella misteriosa luz.

–No lo sé. –respondió un poco molesto. –No lo recuerdo.

–¿No lo recuerdas? ¡Qué lástima! –dijo el pecoso algo contrariado. –Bueno, ya te vendrá. Yo soy “Tomando un café con Charlie por la mañana”. Me puedes llamar Charlie. O Café. Ambos me gustan.

–Vale, Charlie. –masculló mientras intentaba ver qué ocurría con aquella luz. El zumbido seguía subiendo de volumen. Si seguía así pronto sería insoportable.

Charlie se puso frente a él y le tomo de los brazos, obligándolo a girarse a la derecha mientras le tapaba el ángulo de visión.

–No mires, nuevo. No es agradable. –le dijo Charlie con voz seria. –Ahora es cuando te das cuenta de que has nacido para morir.

–¿De qué demonios hablas? –Intentó zafarse de aquel chalado.

–De lo que nos espera a todos, nuevo. –gritó el pecoso para hacerse oír sobre el zumbido atronador que llenaba la sala. –¿Ves ese tipo de ahí? –Señaló a un hombre tres puestos más allá en la fila de pijamas blancos. –Es Maldito Tarado, aunque él quiere que le llamen Olvidas. Dice que Maldito Tarado suena fatal. Su nombre completo es “Olvidas todo cada vez que te duermes, maldito tarado”. Cuando llegó yo ya estaba aquí, ¿sabes?. Le preguntó a Hugh qué significaba su nombre. Al parecer, cuando se apagan las luces nosotros tendríamos que salir de aquí por aquella puerta… –Señaló la puerta a sus espaldas. –Con el señor Moon. Y allí demostraríamos nuestra valía. Los mejores iríamos a Medio Plazo, o a Largo Plazo… Pero como ves, la puerta no se puede abrir. Así que cuando se apaguen las luces, desapareceremos.

El zumbido se convirtió en una explosión, acompañada de un fogonazo. Cuando miró, Moon y Hugh sujetaban por los brazos a un hombre en pijama blanco.

No podía creer lo que veían sus ojos.

–Así nacemos todos, nuevo. Vas a tener que asumirlo.

–Billy. –respondió. –Llámame Billy.

Charlie sonrió

–Genial, Billy. Te dije que irías recordando.

–Oye, Charlie –le interrumpió. –¿Sabes a dónde da la ventana?

–No. ¿Por qué?

–Porque si voy a morir, al menos lo haré intentando seguir vivo. –respondió Billy con media sonrisa.

–No te van a dejar, Billy. Puede que no podamos ir por la puerta, pero Moon y Hugh mantienen el orden como si no pasara nada.

–Entonces necesitaré vuestra ayuda.

Las sonrisas de ambos hombres eran ilusionantes.

El zumbido regresó. Billy había hablado con todos los hombres de la hilera de hombres de blanco. Cuando el ruido empezó a ser muy intenso, todos salieron corriendo en distintas direcciones, sobrepasando a Hugh y Moon por fuerza de su número.

Billy y Charlie corrieron a la ventana. Charlie se colocó para aupar a Billy y, con esfuerzo éste se deslizó fuera. Billy cayó casi de bruces, justo en el momento en que el estruendo indicaba que un nuevo hombre del pijama acababa de nacer.

Intentaría buscar una salida para todos, por ese nuevo al que no había podido ver la cara. Pero por si no lo conseguía antes de que se apagara la luz, tenía que conseguir que hubiese un registro de todos. Incluso de él, de “una tarde en el parque con mi nieto Billy”.

William suspiró. Tenía la boca seca. Había escrito todo su día en un cuaderno, como al parecer hacía siempre.
Después se había colocado el prototipo de holomemoria que le había traído su nuera. Nancy era brillante, y suponía que el prototipo había funcionado, pero no se atrevía a comprobarlo. Tal vez mañana.

Mañana sería el momento perfecto para ver cómo había sido la tarde en el parque con su nieto favorito, el que llevaba su nombre.

It (eso). Todos flotamos

Pensar en leer It da miedo. No porque es un libro de terror. No porque tenemos en la cabeza al payasete que da yu-yu queramos o no… Da miedo porque es un señor tochaco que pasa de las mil páginas en todas sus ediciones. Yo llevaba postergándolo un tiempo cuando surgió la lectura conjunta por twitter (llena como siempre de gente maravillosa), y me tiré al rio. Ni que decir tiene que no cumplí en el mes que tenía de margen y que necesité parte del mes siguiente para acabarmelo.
Es que es un tochaco. Pero mucho.

foto-it-esoTras veintisiete años de tranquilidad y lejanía una antigua promesa infantil empuja a Los Perdedores, quienes la vida ha colocado en lugares de éxito en sus respectivos campos, al lugar en el que vivieron su infancia y juventud como una terrible pesadilla. Regresan a Derry para enfrentarse con su pasado y enterrar definitivamente la amenaza que los amargó durante su niñez. Ellos escaparon a ESO, y ESO no se lo va a perdonar. Porque ESO es voraz y terrible. Ha destruido Derry muchísimas veces y volverá a hacerlo a menos que se lo detenga.
Saben que pueden morir, pero son conscientes de que no conocerán la paz hasta que aquella cosa sea destruida para siempre.

Todo el mundo conoce IT. El payaso Pennywise es carne de cultura popular. Pero, para los que como yo sean unos bobos redomados, hay que aclarar que IT no tiene nada de terror chungo sobre payasos asesinos, por más que haya sido la base para popularizar la fobia a estos especialistas de la comedia.

Estructuralmente, es una obra rara. Da saltos en el tiempo, de los años 50 a los 80, para ir desvelando dos historias que son una sola. Todo ello con interludios aquí y allí. Intenta ser inquietante siempre, y no lo consigue. Aunque cuando lo consigue lo hace realmente bien. Con estos saltos cuenta dos historias que terminan siendo una sola, y habla de como la edad nos hace perder mucho: imaginación, inocencia, capacidad para crear y creer, ganas de vivir… (aunque algunas personas pueden recuperarlo más tarde). Y también de cómo se afrontan los miedos: mirándoles cara a cara y no soltando.

Una vez sobrepasado el hecho de que la estructura es un lío y de que hay algunas repeticiones, la historia es relativamente simple a pesar de ser un rompecabezas muy amplio. King construye con un miles de piezas una imagen única, tridimensional, y de una línea de narración tan recta como la de un mito.

Hay algunos temas secundarios que me dan escalofríos. Entiendo que este libro es casi tan viejo como yo, y que las sociedades cambian y evolucionan. Pero la homofobia que se ve es casi más aterradora que ESO. Incluso en los personajes que no son homófobos. Incluso a través de la propia descripción de los personajes (es decir, la propia homofobia del autor). Pasa lo mismo con el machismo; la ausencia de personajes femeninos en general y el hecho de que exceptuando a Beverly todos sean secundarios y, de ellos, sólo uno sea una mujer que toma sus propias decisiones y puede ser independiente si lo desea sin ser una figura castradora (sobreprotectora) o distante rozando la indiferencia.

Y hablando de Beverly… La única mujer entre los Perdedores, es una niña a la que se sexualiza constantemente. Lo hacen sus amigos, sus enemigos y lo hace su padre, el cual además es un maltratador. Como adulta, es una mujer que sólo mantiene relaciones amorosas con maltratadores. Entiendo la tendencia según la cual las personas buscamos rasgos de nuestros progenitores en nuestras parejas… pero no me puedes vender que una mujer que fue maltratada en su infancia será atraida exclusivamente por maltratadores es demasiado. Y vender la escena de sexo post-paliza como la vende es asqueroso. De verdad, no me parece que una mujer pueda tener el polvo de su vida (encadenando orgasmos) con un hombre que la acaba de machacar. El tema del maltrato es extraordinariamente complejo y aquí se trata de una forma parcial, morbosa y totalmente irrespetuosa.

Por supuesto está el tema de la primera experiencia sexual de Beverly (para mi, algo absolutamente superfluo y de nuevo escrito mucho más por el morbo que por que aporte nada a la historia ni a los personajes). Y, claro, el trato a la amiga feminista. Una figura femenina emponderada a la que se tacha de débil, cobarde y falsa (gurú del feminismo porque es algo que vende, así de simple). ¿Machismo? ¿Dónde?

Pero claro, el machismo no es un problema en esta trama. Lo que sí es un problema que denunciar es el racismo y ahí están los dos perdedores de minorías (Michael Hanlon, el chico negro, y Stanley Uris, el chico judío). Ambos sirven sobre todo para reclamar el porcentaje racial y para poner en evidencia el problema del racismo en la américa del momento, pero sobre todo la américa del pasado que es donde más ahínco muestra el autor.

King es el rey del terror. No lo voy a negar. Escribe bien, y lo sabe. Por eso se puede permitir estos tochos y aún así, y aunque el final sea un poquito precipitado, dejar al lector con una sensación de que ha hecho una magnífica lectura.

Recomendado para: Cinéfilos (para que comparen con la adaptación), filósofos, mitólogos y otros pensadores de pensamientos.
Abstenerse: Caguetas. No, en serio. Soy difícil de inquietar y encontré este libro realmente inquietante (a ratos). Pieles finas con conciencia social del siglo XXI

Título: IT (Eso)
Autor: Stephen King
Año de publicación: 1986
Última edición en España: 2016
Editorial: DeBolsillo

Memorias de Idhun. Narración toma 2

Tenía la idea de que no podía dejar caer a Laura Gallego como autora hasta no haber leido al menos Memorias de Idhun, que puede que sea su obra más popular. Así que fui y me la leí. Claro que luego un buen puñado de gente bonita e interesante me puso más deberes, así que por mucho que crea que no lo merece, habrá más oportunidades para la autora.

memorias-de-idhum1

El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder allí. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir…

Mi mayor error al leer Idhún fue haberme leído antes crónicas de la torre. ¿Por qué? Porque se repiten muchísimos de los elementos: el unicornio que otorga magia, el dragón-chico, el secundario hombre-lobo que no se acepta, el mago calmado en la tercera línea, la muchacha protagonista que tiene que descubrirse y descubrir el amor, la maga mentora que cuida de la protagonista sin darse a conocer, la profecía y sus interpretaciones… Todo está ahí. Es como si fuera a un restaurante y pidiera un plato; al día siguiente otro plato distinto que resulta ser igual al del día anterior pero con un par de especias más y huevo.
No es la misma historia, obviamente. Pero se le parece demasiado.

¿Qué ofrece memorias de Idhun? Una historia de romance con algo de violencia y magia. Un poquito de política de un nivel de pacotilla y un mundo demasiado cuadriculado para ser creíble. Unos giros respecto a quien es el bueno y quien él malo demasiado previsibles… Y poco más.

Voy a ser sincera, me metería con el worldbuilding pero ya lo hizo Malvael en este post tan magnífico y no creo que pueda superarla. Dejémoslo en que se nota que no se desarrolló el mundo y luego se hizo la historia, si no que se hizo la historia mientras se hacía el mundo y se decidió ir parcheando el mundo en vez de reescribir lo que hiciera falta. Que el mapa lo hizo un dibujante después y que se prefirió con mucho el simbolismo al realismo.

Entonces, tienes que el worldbuilding tiene mas agujeros que un jersey apolillado. Y eso abarca geografía, historia, mitología, idiomas, razas, religiones… El tema de la magia queda un poco a parte. Es un don que otorgan los unicornios y que después se puede desarrollar en una torre de hechicería (para aprender a controlarla) o no, quedando como un don sin explotar latente en la persona. Además la magia otorgada fluye por el mundo revitalizándolo. Y eso queda sin explicar. Tenemos básicamente una magia sin limites y que resulta un bien ecológico y nadie nos explica cómo ni por qué.

Está bien. vayamos a por los personajes.
Al final, Memorias de Idhún va sobre crecer y madurar. Y sobre las formas de percibir el amor. La novela empieza con una Victoria y un Jack que son aún unos niños (y un Kirtash apenas dos años mayor que ellos) y acaba con los personajes ya adultos (aunque jóvenes). Así que durante la mayor parte de la trama lo que tenemos es niños que crecen, descubren quienes son y buscan su lugar en el mundo. Hasta ahí lo que tenemos es la misma temática recurrente que en todas las novelas juveniles (y es normal, al fin y al cabo es algo que su público está viviendo y con lo que se puede sentir identificado).

Y en el amor… Tenemos una relación poliamorosa. Teniendo en cuenta que Idhún tiene sus diez añitos, era algo novedoso. Va más allá del triángulo y aboga porque no se tenga que elegir. Hay muchos párrafos, sobre todo entre Jack y Kirtash, sobre el conceppto de amor como posesión. Y me gusta que en general lo rebata. Pero hay tantas escenas de celos que derrumban mucho el constructo de “el amor más allá de lo que se considera socialmente aceptado hoy día”.  Empezando con los celos de la propia Victoria. No es ni mínimamente lógico que una persona que ama sinceramente a dos personas monte escenas de celos a sus parejas. A Kirtash en el plano físico y en el mental, y también a Jack en un plano físico y espiritual. No es lógico que pida que se le deje amar a ambos sin tener que elegir, y no sea capaz de corresponder con el mismo desprendimiento. Y no es ni medianamente lógico que, si el ver a uno de los chicos con otra le hace sentirse mal (celosa, minusvalorada, etc.), no se plantee constantemente qué está haciendo y cómo se sienten ellos. Victoria queda como una egoista con mucha suerte. Y es una imagen que a las personas poliamorosas no les viene nada bien. ¿Visibilización? Si, pero… ¿a qué precio?

Kirtash es ese típico tío frio, malote, distante y oscuro con un pasado traumático que en el fondo es bueno o que cambia con el amor de la chica.
Jack es ese típico chico, también conocido como capitán buen chico, amable, atento, romántico, compañero y leal.
Y Victoria es la chica que se siente apartada y sola, que es insegura de si misma y que tiene un enorme poder que nadie ve pero está ahí, y que sale a la luz gracias al apoyo de los chicos de su vida.
No grito “cliché” porque no es el estilo de este blog, pero ganas no faltan.

¿El resultad0? Una trilogía con muchísimas páginas, de las cuales sobra al menos un tomo, pero que se puede leer rápido y que estoy segura que será muy disfrutada por las personas de la edad adecuada. Yo no era su público objetivo.

Recomendado para: Adolescentes que quieran fantasía y romance y tengan mucho tiempo para leer
Abstenerse: Adultos, fans del worldbuilding y en general cualquiera que sepa que querrá matar a la niña imbécil del libro. Por imbécil.

Título: La resistencia (Memorias de Idhun #1)
Triada (Memorias de Idhun #2)
Panteón (Memorias de Idhun #3)
Autor: Laura Gallego García
Año de edición: 2004-2005-2006
Editorial: SM

 

El huevo de achelota

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Riss pegó su cuerpo contra la pared, deseando ser invisible. Sujetaba contra su pecho el huevo de achelota con mucho cuidado, porque le daba miedo que su propio terror le llevara a soltarlo o apretar demasiado. Parecía tan frágil…

No conocía a nadie que hubiera visto una achelota viva. Era más extraña aún que la albinela gigante, que vivía en el fondo de la cordillera volcánica de Peeazu. Encontrar la puesta había sido un ejercicio de intuición, suerte y confianza ciega en los principios de magia que había llegado a calarle de los monólogos al aire de todos los brujos y sacerdotes que había conocido. Y aún podía perderlo.

Aguzó el oído. Tenía que superar el sonido de su corazón desbocado y su respiración, que parecían llenar por completo el túnel. Estaba seguro de que sonaban voces en la oscuridad. Lo que significaría que las cavernas no eran el lugar salvaje y solitario que había pensado en un principio. Estaban habitados.

Ocultó su fósmima, que llevaba cómodamente colgada de una cadena al cuello entre sus ropas, en un gesto cuidadoso y lento. Hizo algo de ruido pero consiguió mitigar su luz. Eso le dejaría sin la capacidad de ver a quien se le acercara, pero le daba una oportunidad de pasar desapercibido.

Entrecerró los ojos e intentó escudriñar la oscuridad. No oía pasos acercándose, ni el chasqueo de las armaduras de cuero cuando los soldados se movían. Contuvo el aliento y lo dejó salir poco a poco.  Ahora estaba a oscuras y, si seguía sin percibir sonidos, no podría calcular sus posibilidades. Por el ruido de los pasos, Riss hubiese podido saber si los que se le acercaban eran humanos o de otro pueblo. Podría haber calculado cuántos eran. Tendría que confiar en la suerte y seguir adelante cuando se aburriese. Era un pensamiento bastante desesperante.

Se giró para observar la negrura por el otro lado del túnel. Unos ojos enormes de una luminiscencia verdosa le sorprendieron. Unas manos ágiles y fuertes le sujetaron y sintió un golpe seco en su cabeza. La misma oscuridad del túnel inundó su cabeza.

Le despertó la humedad del rocío sobre sus párpados. Estaba al aire libre, a pocos metros de una caverna. Supuso que una entrada a los túneles. Le dolía todo el cuerpo, y supo que cuando se revisase estaría lleno de moratones.

Le habían robado las botas, y también los correajes en los que habitualmente colgaba sus cuchillos, la bolsa de monedas y la caja en la que transportaba su albinela, la especie común que los viajeros usaban para encender pequeños fuegos. Por suerte, había guardado casi todo en la mochila antes de entrar en el complejo de grutas y le estaban esperando en el tocón hueco de un árbol. Sí que había perdido su daga favorita, pero lo superaría.

Se llevó la mano al cuello. Le habían aflojado la ropa por allí también, pero no se habían llevado nada. Su fósmima seguía allí, con su brillo estelar.

El pueblo tagsaidh. Los tagsaidh eran el pueblo de los túneles. Eran ágiles, fuertes y silenciosos. Veían en la oscuridad, y odiaban la luz. Por eso no tenían forjas, ni productos endurecidos al fuego. Tenía lógica que fueran ellos los que le habían sorprendido, y que fueran preferentemente por los cuchillos y los herrajes. También explicaría que parasen al encontrar la fósmima. Algo así era, a sus ojos, peligroso y probablemente anatema. El colgante podía haberle salvado la vida.

Se levantó de un salto. ¡El huevo! Él era impuro y había sido expulsado de los túneles pero, ¿qué habría sido del huevo?

Lo localizó muy cerca de él, tirado a un lado sobre una cama de helechos. Se acercó con cuidado, como temiendo que el sonido de sus pisadas hicieran colapsar la superficie blanda y gelatinosa. Se arrodilló ante el huevo con las manos extendidas hacia él. Desde fuera, el gesto casi parecía religioso. El pulso le temblaba. Estaba aterrorizado. Hasta ese momento no había sido consciente de lo importante que se había vuelto aquella frágil esfera para él.

Cuando lo tocó, el corazón negro del huevo dio un vuelco y la superficie emitió una suave luminiscencia azul.

Estaba vivo. Sano.

Lágrimas de alivio surcaron sus mejillas sin que se diera cuenta, mientras sentía su corazón hacerse más y más grande, a fuerza de amor y agradecimiento.

Legado Real. ¿Historiwhat?

Vosotros sabéis que a veces leo libros que se que probablemente no me van a gustar. Lo hago con críticas negativas encima, y con conocimiento de causa. Porque soy masoca. En este caso, me lo pasé tan bien leyendo los comentarios del Geek Furioso de la Literatura por twitter que, ante la posibilidad de que me lo prestaran y el veneno me saliera gratis, me lancé.

56028Nació con la marca de los elegidos, la cicatriz del guerrero. Con trece años, Alejandro ya había sido instruido en las artes y las estrategias militares. Ahora, con dieciséis, bajo el título de príncipe regente, debe derrotar a su primer gran enemigo. Pero la espada no sirve allá donde se extiende el reino de la magia y la brujería.
Alejandro, de dieciséis años de edad, está a punto de descubrir que su destino es conquistar el mundo conocido, al mismo tiempo que se siente profundamente fascinado por una recién llegada.
La hermosa Katerina acaba de abandonar su aldea, siguendo a su amigo Jacob con el que se crió desde la muerte de su madre.  Debe navegar por los oscuros secretos de la vida de la corte mientras mantiene oculta su verdadera misión: matar a la reina. Y no es consciente de que ha encontrado su primer amor.
Jacob empleará todas sus fuerzas en conseguir a Katerina, aunque para ella tenga que enfrentarse a Hefestión, el protegido del príncipe.
Y al otro lado del mar, Zofia, una princesa persa y prometida contra su voluntad a Alejandro, quiere cambiar su destino mediante la búsqueda de los famosos y letales Devoradores de Espíritus.

Este libro tiene incontables fallos a mi entender. El primero de ellos es que aunque estamos en un mundo donde hay magia (que está perseguida por una orden guerrera), ésta no se explica en absoluto y hace falta llegar al final del libro para terminar de entender de de verdad estamos ante un mundo con magia y no un mundo profundamente supersticioso. No tengo nada en contra de ninguno de los dos mundos, pero establecer las normas por las que te mueves es saludable y da la impresión de que el libro se empezó a escribir con una idea que fue derivando en otra cosa y no hubo corrección suficiente por parte de la autora.

De hecho lo que tenemos entre manos es la historia de varios triángulos amorosos con algunos malos de pacotilla adolescentes, inseguridad adolescente y un fuerte caso de fraternidad a lo Star Wars.
Podría ser otra cosa. Podría ser la historia de clarooscuros de la que será una de las grandes personalidades de la historia antigua. Podría ser una obra política de envergadura, contando con la opsición de Olimpia a.. casi todo (Olimpia, esa figura oscura que tanto juego puede dar pero se queda en bruja de tres al cuarto), las ordenes guerreras y en general el inestable ordenamiento de la época.
Creo que hay personajes que sobran, tal y como nos lo han vendido. Creo que sobra Katerina, al menos tal y como está construida. Creo que sobra Jacob, que está ahí en calidad de tercer ángulo. (No me voy a meter con el origen o la grafía de estos nombres. Si a vosotros os chirrían, sobra; si no lo hacen, es superfluo).

Lleguemos al caso Zofia. La historia de Zofia no pinta nada en el libro. Si al final, cuando Katerina hace un viaje hacia la zona en la que está Zofia ambas se cruzaran, al menos lo encontraría minimamente justificado. Pero no, es algo que se desarrolla aparte, que carece de interés y que lo único que consigue es sacarte de la línea de la historia de Alejandro y Katerina, la cual ya es bastante poco interesante por si misma como para que encima te estén poniendo trabas.

Aunque posiblemente lo peor sea que, para ser un libro que se ha vendido como fantasía en un marco histórico realista donde algunos de los personajes son personajes históricos reales (Alejandro, Cinanne, Olimpia, Filipo…), sea tan poco respetuoso con la figura histórica. Puede poner a un personaje como antagonista o como malvado, pero ello no implica que tengas que retratarlo de tal manera que minimices su relevancia histórica. Es vergonzoso que reinventes a tu gusto y a la necesidad de tu trama a personajes ya existentes sin guardar un mínimo de respeto por las cosas que realmente hicieron.

Recomendado para: Amantes de la novela juvenil contemporánea a los que todo lo demás les importe un bledo.
Abstenerse: Historiadores, seres de magia, y otras mentes pensantes

 

Título: Legado real (Sangre de Dioses y Reyes #1)
Autor: Eleanor Herman
Año de publicación: 2015
Última edición en España: 2015
Editorial: Alfaguara

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