Tenía la idea de que no podía dejar caer a Laura Gallego como autora hasta no haber leido al menos Memorias de Idhun, que puede que sea su obra más popular. Así que fui y me la leí. Claro que luego un buen puñado de gente bonita e interesante me puso más deberes, así que por mucho que crea que no lo merece, habrá más oportunidades para la autora.

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El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder allí. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir…

Mi mayor error al leer Idhún fue haberme leído antes crónicas de la torre. ¿Por qué? Porque se repiten muchísimos de los elementos: el unicornio que otorga magia, el dragón-chico, el secundario hombre-lobo que no se acepta, el mago calmado en la tercera línea, la muchacha protagonista que tiene que descubrirse y descubrir el amor, la maga mentora que cuida de la protagonista sin darse a conocer, la profecía y sus interpretaciones… Todo está ahí. Es como si fuera a un restaurante y pidiera un plato; al día siguiente otro plato distinto que resulta ser igual al del día anterior pero con un par de especias más y huevo.
No es la misma historia, obviamente. Pero se le parece demasiado.

¿Qué ofrece memorias de Idhun? Una historia de romance con algo de violencia y magia. Un poquito de política de un nivel de pacotilla y un mundo demasiado cuadriculado para ser creíble. Unos giros respecto a quien es el bueno y quien él malo demasiado previsibles… Y poco más.

Voy a ser sincera, me metería con el worldbuilding pero ya lo hizo Malvael en este post tan magnífico y no creo que pueda superarla. Dejémoslo en que se nota que no se desarrolló el mundo y luego se hizo la historia, si no que se hizo la historia mientras se hacía el mundo y se decidió ir parcheando el mundo en vez de reescribir lo que hiciera falta. Que el mapa lo hizo un dibujante después y que se prefirió con mucho el simbolismo al realismo.

Entonces, tienes que el worldbuilding tiene mas agujeros que un jersey apolillado. Y eso abarca geografía, historia, mitología, idiomas, razas, religiones… El tema de la magia queda un poco a parte. Es un don que otorgan los unicornios y que después se puede desarrollar en una torre de hechicería (para aprender a controlarla) o no, quedando como un don sin explotar latente en la persona. Además la magia otorgada fluye por el mundo revitalizándolo. Y eso queda sin explicar. Tenemos básicamente una magia sin limites y que resulta un bien ecológico y nadie nos explica cómo ni por qué.

Está bien. vayamos a por los personajes.
Al final, Memorias de Idhún va sobre crecer y madurar. Y sobre las formas de percibir el amor. La novela empieza con una Victoria y un Jack que son aún unos niños (y un Kirtash apenas dos años mayor que ellos) y acaba con los personajes ya adultos (aunque jóvenes). Así que durante la mayor parte de la trama lo que tenemos es niños que crecen, descubren quienes son y buscan su lugar en el mundo. Hasta ahí lo que tenemos es la misma temática recurrente que en todas las novelas juveniles (y es normal, al fin y al cabo es algo que su público está viviendo y con lo que se puede sentir identificado).

Y en el amor… Tenemos una relación poliamorosa. Teniendo en cuenta que Idhún tiene sus diez añitos, era algo novedoso. Va más allá del triángulo y aboga porque no se tenga que elegir. Hay muchos párrafos, sobre todo entre Jack y Kirtash, sobre el conceppto de amor como posesión. Y me gusta que en general lo rebata. Pero hay tantas escenas de celos que derrumban mucho el constructo de “el amor más allá de lo que se considera socialmente aceptado hoy día”.  Empezando con los celos de la propia Victoria. No es ni mínimamente lógico que una persona que ama sinceramente a dos personas monte escenas de celos a sus parejas. A Kirtash en el plano físico y en el mental, y también a Jack en un plano físico y espiritual. No es lógico que pida que se le deje amar a ambos sin tener que elegir, y no sea capaz de corresponder con el mismo desprendimiento. Y no es ni medianamente lógico que, si el ver a uno de los chicos con otra le hace sentirse mal (celosa, minusvalorada, etc.), no se plantee constantemente qué está haciendo y cómo se sienten ellos. Victoria queda como una egoista con mucha suerte. Y es una imagen que a las personas poliamorosas no les viene nada bien. ¿Visibilización? Si, pero… ¿a qué precio?

Kirtash es ese típico tío frio, malote, distante y oscuro con un pasado traumático que en el fondo es bueno o que cambia con el amor de la chica.
Jack es ese típico chico, también conocido como capitán buen chico, amable, atento, romántico, compañero y leal.
Y Victoria es la chica que se siente apartada y sola, que es insegura de si misma y que tiene un enorme poder que nadie ve pero está ahí, y que sale a la luz gracias al apoyo de los chicos de su vida.
No grito “cliché” porque no es el estilo de este blog, pero ganas no faltan.

¿El resultad0? Una trilogía con muchísimas páginas, de las cuales sobra al menos un tomo, pero que se puede leer rápido y que estoy segura que será muy disfrutada por las personas de la edad adecuada. Yo no era su público objetivo.

Recomendado para: Adolescentes que quieran fantasía y romance y tengan mucho tiempo para leer
Abstenerse: Adultos, fans del worldbuilding y en general cualquiera que sepa que querrá matar a la niña imbécil del libro. Por imbécil.

Título: La resistencia (Memorias de Idhun #1)
Triada (Memorias de Idhun #2)
Panteón (Memorias de Idhun #3)
Autor: Laura Gallego García
Año de edición: 2004-2005-2006
Editorial: SM