Danza de Letras

Al son de las palabras

Mes: marzo 2017 (página 1 de 2)

Siempre hemos vivido en el castillo. Merrycat, oh Merrycat

Lei Siempre hemos vivido en el castillo como parte de las lecturas conjuntas del grupo  #LeoAutorasFantásticas. Me costó mucho encontrar una copia en préstamo, y poco después la editorial pareció haber escuchado mis quejas y lloriqueos variados y lo reeditó. Conmigo tenían una venta hecha.

9788494534867_siemprehemovividoenelcastilloNo se me ocurre forma de presentar este libro que sus primeras palabras.
Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto
Las hermanas Blackwood viven una vida aislada y apacible en su casa familiar, sintiendo de lejos el odio generalizado del pueblo. Cuidan de si mismas y de su tío Julian que no hace más que escribir y reescribir sus memorias. Su vida podría ser normal si no fuera porque el resto de la familia murió en aquella misma mansión, victimas de un crimen nunca resuelto.

Siempre hemos vivido en el castillo es el relato real y apabullante de la vida de la américa profunda y sus pueblos, de las hermanas Blackwood, de su sociedad… y de la maldición que todo ello conlleva. Terror realista en grado sumo.

El trabajo de Shirley Jackson es tan terrible como hermoso. Os ruego que toméis lo que tenéis en la reseña como muestra de la narrativa fluida pero cargada de simbolismo y poética de esta narración, que además es relativamente corta. Una narración que es sorprendentemente reivindicativa y feminista, que expone absolutamente ese fenómeno conocido como mansplaining (Como diría en su reseña Eli del canal Libros Prestados, casi todo el nudo es mansplaining:el musical) así como las miserias y maldades propias del monstruo humano, tomado como un individuo monstruoso  y como una mente comunitaria monstruosa.

Y dentro de todo ello, la irrealidad de la mente mágica de la propia Merrycat donde cada pequeño detalle conlleva un mensaje transcendental y donde ella puede manipular las cosas para proteger su mundo y a su gente, para eliminar los agentes que amenazan la paz de su casa.

La lectura de este libro es muy ágil, tal vez ayudado por el hecho de que es un libro corto al que no parecen sobrarle ni faltarle páginas. Una lectura impresionante en conjunto, que impacta por el todo que es más que por sentencias aisladas.

Recomendado para: Todo el mundo. En serio, no sólo es un clásico de su género, si no que no conozco a nadie que se haya arrepentido de leerlo.
Abstenerse: Si buscas otra cosa, como terror de casquería o un libro lleno de artes marciales… 

Título: Siempre hemos vivido en el castillo
Autor: Shirley Jackson
Año de publicación: 1962
Última edición en españa: 2017
Editorial: Minúscula

Escribir NO es MI trabajo

Escribir no es mi trabajo.

No lo es, y no creo que lo sea nunca. Ojalá, ¿eh? Pero aún así… Me considero juntaletras. Más la chica que baila en la verbena del pueblo que la bailarina profesional a la que vas a ver al teatro. Así que no, escribir no es mi trabajo. Pero lo es de otras personas.

Así que hablemos de esas personas.

Son gente que invierte un tiempo y un dinero en ofrecerte un trabajo digno, y en muchos casos, maravilloso. Hacen promociones, con lo que puedes llegar a conseguirlo gratis o muy barato (de verdad, por precios por los que no te agacharías a recoger la moneda del suelo). Así que, si quieres leerlos, simplemente tienes que estar atento y aprovechar la oportunidad. Pero sobre todo, son seres humanos que se esfuerzan  todo lo que pueden y eso merece un mínimo de respeto.

La piratería es cómoda, barata y silenciosa. Ya no se trata de que sea un robo (estamos hartos de que nos lo digan en el cine, en la música…). Es una falta de respeto al autor, a su ilusión y a su esfuerzo.

No, no estoy aquí para decirte que no piratees. No voy a decirte que creo que el arte debería ser más subvencionado y más accesible. Que las instituciones deberían invertir más en bibliotecas y préstamo digital. No voy a decirlo, porque creo que es innecesario. Lo que sí quiero decir es que los autores merecen un respeto mínimo. Así que antes de dar un par de clicks sin consciencia, piensa en lo que realmente estás haciendo.

Encarcelados

encarcelados

Miró a C, asustada. Llevaban juntos en aquella mezcla de cárcel y zoológico muchos años. Con el tiempo habían ido dejando sus puestos asignados, y ambos se daban apoyo en la parte oscura de su gigantesca celda, lo más alejados posible de la pared de cristal.

C era elegante, alto, y T le admiraba especialmente por su capacidad de ser transparente en todas las situaciones. C admiraba a T porque siempre mantenía una sonrisa, tenía una gran corazón y llevaba siempre consigo sus herramientas. En aquellas circunstancias, la resistencia y fortaleza que demostraba manteniendo la esperanza eran algo realmente único.

T empezó a temblar sin poder remediarlo; el cambio de luz indicaba sin duda que venían. La pared de cristal se dividió en dos y se retiró hacia atrás.

-Tranquila. Respira. Mírame a mi. –le dijo C. con voz profunda y brillante. -Así me gusta.

Su sonrisa centelleaba, y T sonrió también, tímida, aún nerviosa. Pero se sentía mucho más segura a su lado, y sabía que estando tranquila llamaría menos la atención y podría seguir allí al menos un día mas.

A lo largo de los años, T y C habían comprobado que los que eran escogidos solían volver cambiados. No sabían qué les ocurría, pero tras unos días fuera lo que regresaba eran personas totalmente diferentes. Habían perdido su brillo; apenas hablaban o balbucían incoherencias sin descanso. Algunos se mantenían dolorosamente quietos, intentando estar siempre despiertos, siempre alerta; otros no dejaban de vagar excepto cuando presentían que se acercaban sus carceleros, sus amos. De cuando en cuando, alguno no volvía. Entonces, con una rapidez pasmosa, los carceleros acudían para llevarse a otro… Hoy, ellos dos eran los únicos que todavía no habían sido llevados. Eran los que se mantenían más enteros.

Sabían que aquello no podría durar mucho, que pronto los separarían, y que los cambiarían para siempre. Y aquello aterrorizaba a ambos. Por suerte, aquel carcelero sólo depositó a algunos condenados en el duro suelo, cerró las puertas y se fue

T miró a C y supo que no podría soportarlo, si los separaban.

C miró a T y supo que no se perdonaría nunca que la llevaran, volver a verla sin reconocerla.

Tenían que escapar. Y tenían que hacerlo aquella noche.

Las luces comenzaron a bajar. T se dirigió a las puertas. Era un movimiento arriesgado. Ella estaba convencida de que había una lógica en las rutinas de los carceleros, que elegían unos tipos u otros de prisioneros según algunos rasgos de su aspecto. Sus observaciones indicaban que cerca de la noche, no escogerían a alguien como ella. C no estaba tan seguro, y la incertidumbre hacía que le temblara el pulso. A pesar de las indicaciones de T, C se acercó también. Sabía que si elegían a T, él se rebelaría. No lo había hecho nunca porque no había manera de vencer a aquellos monstruos que eran sus carceleros, pero sentía que era lo correcto, que defendería a T hasta la última de las consecuencias…

Los carceleros se acercaban; hoy sus pasos eran rápidos y potentes. Muchos presos temblaban y chocaban entre sí… Sólo T parecía serena. Las puertas se abrieron y C notó como todo su ser entraba en tensión. Pero no eligieron a T, a pesar de pasar rozándola varias veces. Ella se mantuvo firme. Dispuesta pero segura. C pensó que nunca la había visto tan hermosa como en ese momento, bañada por la luz dorada de un sol moribundo.

Las puertas se cerraban; era su momento. T deslizó una pequeña parte de su cuerpo en la junta entre las dos hojas, impidiendo que cerraran por completo. Para su sorpresa, aunque pesadas, no ejercían fuerza extra. La tensión era dolorosa, pero merecía la pena. Aguantó.

Cuando se hizo de noche por completo, C se acercó a ella y le ayudó a abrir la puerta. Se sonrieron. Ahora venía lo duro. Para salir tenían que salvar una distancia importante. Tomaron aire juntos y saltaron.

Un estruendo despertó a Susana, que se levantó alarmada y recorrió la casa con el corazón en un puño. Casi se cortó con los trozos de la copa y la taza que habían caído del aparador.

A la sombra del linaje. Linaje significa esencia.

A la sombra del linaje es un libro corto, salido de las manos de mi autora adoptada. Este libro se puede comprar actualmente en librerías especializadas en autopublicados de Barcelona y, si no me engaña la memoria, Madrid.

51t74x1mHaL._SX331_BO1,204,203,200_[1]Mariana es una mujer sabia, mujer de sanación de los bosques del norte. Lo que llaman una meiga. Y está en una situación peligrosa. En su huida hacia su tierra, se encontrará con una niña que también está huyendo. Una niña que se parece a ella…
Acabar de asumir el trono de tu reino cuando va a estallar un conflicto con los pueblos de las montañas es duro. Pero si además de ser un joven rey necesitas ir al bosque a meditar cada luna llena porque eres un lobo, la cosa puede complicarse…
Aitana es una guerrera. Lo lleva siendo desde los 13 años, y serlo es un gran honor. Pero para ser guerrera ha tenido que renunciar a una parte de si misma…

A la sombra del linaje está compuesto por tres relatos. Tres relatos que aunque en principio parecen no tener relación entre si, más tarde se descubren pequeñas relaciones, además de una línea temática.

Que en una recopilación de relatos se descubra que pequeños detalles los conectan es una de mis debilidades. En este caso, A la sombra del linaje se desarrolla en un único mundo, en un tiempo parecido y en una cercanía geográfica. Un monasterio aparece una y otra vez… y parece siempre el mismo. Personajes secundarios parecen repetirse, aunque no se diga su nombre… E incluso se logra el desenlace final de una historia en medio de otra. Un trabajo complejo de narración cruzada, donde todo fluye con naturalidad y las relaciones surgen sin necesidad de verse forzadas.

Blanca Mart despliega en estas hojas una prosa hermosa, cuidada, de alto valor poético, que recuerda en algunos giros y repeticiones a las canciones tradicionales que hablan sobre personajes destacados. Una prosa que no es siempre prístina, pero que es muy disfrutable. En ella el linaje es una metáfora de la verdadera naturaleza de cada persona, sus capacidades y aquello que les hace felices. Todos estamos a la sombra de esto, y nuestro objetivo es descubrir cuál es esa esencia personal y explotarla para ser uno con nosotros mismos. Cada personaje principal en estos relatos tiene como reto principal éste y no otro.

Sí, A la sombra del linaje es una obra de fantasía. Una obra donde los hombres lobo son nobles y civilizados, los guerreros tienen fuerza para ser mucho más que guerreros y las meigas son personas sabias movidas a ayudar a los demás. Una fantasía heroica donde los héroes no son los que más matan o los que cambian el mundo, si no lo que aprenden y siguen adelante.

Recomendado para: Gente que quiere leer una fantasía diferente, sin tramas pesadas y muy lírica
Abstenerse: Gente que quiere alta o baja fantasía estándar y su dosis de casquería

Título: A la sombra del Linaje
Autora: Blanca Mart
Año de publicación: 2010
Úlitma puvlicación en España: 2012
Editorial: Alfa Eridani

Adios

adios

Las campanas doblaban lentamente, marcando el paso del cortejo fúnebre. Desde la ventana sucia de la vieja carpintería, un espíritu burlón, que nadie podía ver, seguía atentamente el devenir de aquella triste y exigua comitiva. Sabía que debía sentirse alegre, o al menos aliviado. Era libre, después de tantos años. Podía vagar a placer, hacer lo que le viniera en gana sin que nadie le detuviera. Era libre de aquella dimensión humana, tan llena de normas y límites. Sin embargo se sentía pesado, aburrido en exceso. Sentía una gravedad en el centro de su ser que no sabía con qué relacionar.

Se sentó en el columpio de una jaula desportillada y se balanceó tristemente. Se dio cuenta de que le iba a echar de menos. De que había perdido mucho más que alguien que le viera, que había perdido a un segundo padre.

La puerta de la tienda se abrió, y la campanilla de latón sonó como si todo pudiera ser como hacía veinte años. Entró un hombre de cabello pajizo y ojos enrojecidos. Sus hombros hundidos indicaban que no se encontraba mucho mejor que el duende que le observaba desde la pajarera. Aquel hombre pasaba distraído los dedos por las superficies, llenándoselos de polvo y suciedad. Era un gesto nostálgico.

El pequeño espíritu sintió que el corazón le daba un vuelco cuando el hombre tocó la jaula. Sólo tenía que cerrar la portezuela, y podría verlo. Si aquel hombre le encerraba, tendría de nuevo un cuerpo pequeño y un penacho de pelo rabiosamente rojo, tendría de nuevo un padre y una razón para seguir existiendo en el mundo de los humanos.

El hombre pasó de largo y tras un pequeño paseo volvió a salir ahogando un sollozo con el repiqueteo de la campanilla.

El duende invisible dejó escapar un lamento. Había perdido su última esperanza. Era hora de desaparecer. Hora de crecer. Hora de dejar de ser Pumuki.

 

Antiguas entradas

© 2017 Danza de Letras

Tema por Anders NorenArriba ↑