Danza de Letras

Al son de las palabras

Fahrenheit 451. Déjalo arder

Leí este clasicazo de Ray Bradbury, que forma junto al Mundo feliz de Huxley y el 1984 de Welles la tríada sagrada de la distopía del siglo XX, gracias a un grupo de lectores genial que nació en goodreads y después se fue mudando poco a poco a la mensajería instantánea hasta convertirse en un grupo de amigos. Y se lo agradezco, porque si no igual no habría encontrado el hueco para leerlo.

Fahrenheit 451 es la temperatura a la que el papel se enciende y arde.
Guy Montag es un bombero y por lo tanto su trabajo es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento. Todo en su vida encaja. Su casa, su esposa con su “familia” en la televisión y su constante ruido en los oidos. Sus paseos por la autopista a altas velocidades… Las cosas que hacen todos. Hasta que se cruza con una persona muy particular: una jovencita diferente que se plantea su entorno, que piensa, que disfruta del silencio… A partir de ese momento, Montag dejará de estar tan conforme con su vida y empezará a sentir inquietud y curiosidad. Sus pasos le llevan directo a la rebeldía.
El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros…

Como ya he dicho, este libro es un clásico de la distopía. Un mundo en el que los libros están prohibidos hace que cualquier lector empatice desde el principio con los disidentes, con los rebeldes, con los que pagan el mayor de los precios por mantener a su lado un libro.
Sin embargo, en Fahrenheit 451 los libros son lo de menos. Los libros son sólo un medio, una excusa. Esta historia no va de libros. Va de comunicación, de aislamiento, de sociedades acomodaticias y de falta de pesamiento crítico o divergente. Exactamente igual que 1984 o Un mundo feliz, lo que plantea es la parte oscura de la sociedad occidental tal y como se planteaba tras la segunda guerra mundial. Sólo que, en lugar de ahondar en los males de los fascismos, de la perversión de las versiones oficiales o del capitalismo, se centra en el aislamiento del ser humano como individuo y el entumecimiento de la propia humanidad ante una sociedad que va demasiado rápido.

A un nivel técnico, la premisa y el inicio de la historia son realmente buenos, aunque reconozco que decae en la mitad y no termina de recurperarse. Es un libro de resolución precipitada, lo cual se explica, tal vez, porque nació siendo un cuento y no fue hasta después que el autor pensó en hacer de ello algo más largo. Creo pues que ese final es poco orgánico y satisfactorio, aunque suficiente.

Fahrenheit 451 es uno de esos libros que todo el mundo debería leer antes o después. Con la ventaja de que es corto y, una vez te haces con la forma de insertar referentes y narrar de Bradbury, muy ágil.

Recomendado para: enamorados de su género, aprendices de escritores e interesados en sociedades insalubres.
Abstenerse: gente que se enamora con rapidez de los personajes.

Título: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Año de publicación: 1953
Última edición: 2016
Editorial: DeBolsillo

1 Comentario

  1. ¡Holaaa! Me han entrado muchísimas ganas de releerlo XD Me falta Orwell de esa triada 😉 A ver si este verano puedo leer alguno 😉
    ¡Besazos!

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