Me llegó la opción de leer este libro casi de sorpresa y, sinceramente, dudaba de si aceptarla o no. Lo hice básicamente porque era un thriller y yo llevaba algún tiempo perdida en fantasía/ciencia ficción. Mantengo la teoría de que es saludable hacer una lectura fuera del género que te está copando en cada momento para despejar la cabeza. Y para eso me sirvió muy bien

La acción, salpicada de intriga, relata la historia del extraño secuestro de unos cooperantes en África. ¿Qué esconde realmente la desaparición de esos voluntarios españoles e ingleses en el corazón de un continente plagado de conflictos sin resolver? ¿Cómo afrontarán los protagonistas una situación límite para la que nadie está preparado?
Un grupo de cooperantes es secuestrado en Uganda y, a pesar de su intento de fuga, todo termina trágicamente. Sin embargo, las autoridades no son capaces de aclarar lo ocurrido, porque nada concuerda con los métodos empleados por terroristas. La tribu de la que se sospecha desaparece en su totalidad sin dejar rastro y el ejército encuentra sus más de veinte poblados completamente abandonados.
Uno de los voluntarios no se resigna a que lo ocurrido quede sin explicación y comienza una búsqueda en la que regresa a tierras africanas, con la esperanza de esclarecer lo que se escondía tras esas acciones tan incomprensible.

Esta novela mantiene un ritmo irregular. Comienza de forma muy lenta, generando una primera parte que incluso llega a hacerse tediosa. Una parte de normalidad que acaba con el narrador omnisciente avanzándose a la segunda parte, prometiendo cambios y acción. Una elección que no considero la mejor. Después si que mantiene un grado de tensión y ansiedad justo. Un buen trabajo de narración en la segunda parte. La tercera mezcla los ritmos, incluyendo pasajes de acción muy interesantes pero también largos momentos explicativos que rompen la atmósfera de thriller en cierto punto.

¿Qué ocurre después de la larga presentación de la primera parte? Sangre, enfermedad, odio, muerte, terrorismo, desesperanza, venganza, vacío… Este no es un libro para la esperanza. Tampoco es un libro maniqueista. Sí, hay malos. Gente que hace cosas malas en malos momentos. Gente que cree que haciendo cosas malas conseguirá algo bueno. E incluso gente que no sabe hacer otra cosa que no sean cosas malas: ese tipo de gente que uno encuentra en los lugares donde la vida es más dura. Pero no hay bandos buenos y malos. Todo el mundo puede pasar de uno a otro. Todo el mundo tiene un porcentaje de culpa, alguien de quien vengarse y alguien que puede desear vengarse de él.

Lo que muestra claramente esta novela es que no hay bien absoluto ni mal absoluto… y que la seguridad no existe. La seguridad es una ilusión de los países occidentales. Pero hay partes en el mundo en los que esa ilusión no llega, y es muy dificil que llegue nunca. Convulsiones que los humanos sufrimos y creamos constantemente por acción y omisión.

Tengo que decir que hay mucha mirada masculina en esta obra. Mujeres que son sólo idealizaciones de uno u otro tipo, y muy pocas. Algo triste para libros del siglo XXI

La experiencia de lectura de este libro es muy irregular. Sí que enfoca bien la atención donde debe y emociona cuando tiene que hacerlo… pero tiene partes que hacen que no compense del todo. Sin embargo sí es una obra correcta con una prosa correcta.

Recomendado para: cooperantes, almas caritativas y solidarios preocupados. Amantes de la acción un poco gore y de los personajes trastocados.
Absternerse: Estómagos sensibles y almas que prefieren no saber qué pasa en otros lugares del mundo.

Titulo: Tras la última sombra roja
Autor: Josep Boix Cisneros
Año de publicación: 2016
Editorial: Autopublicado