Entrebrumas tiene una de las sinopsis que más me han gustado de los últimos tiempos, junto a una portada arrebatadora. La combinación hizo que me brillaran los ojos cuando supe de su existencia. Fue una novedad que nos trajo Roca el mes de septiembre y que se ha colado en mi top de hadas en la literatura con todo el merecimiento.

Entrebrumas es una próspera ciudad mercantil situada en la confluencia de dos ríos. Años atrás, sus habitantes, amantes del trabajo y el orden, rechazaron la influencia alegre y caótica del País de las Hadas. Sin embargo, a la ciudad llegan de contrabando frutos del país vecino. Quienes comen estos frutos “prohibidos” sufren un acceso de alegría y creatividad y son expulsados de la ciudad y trasladados a una granja para su curación. Pero cuando el “mal de las hadas” afecta a un respetable colegio para señoritas y todas las jóvenes desaparecen, el alcalde, Nathaniel Chanticleer, se ve obligado a intervenir. Su investigación le llevará a descubrir una sórdida conspiración y deberá internarse en el misterioso País de las Hadas para encontrar a las jóvenes desaparecidas.

La sinopsis oficial no hace un favor al texto, que es mucho menos lineal y mucho más complejo. De hecho Entrebrumas es un auténtico manifiesto sobre tradición feérica y las a veces complicadas relaciones entre lo real y lo trascendente.

La historia empieza y termina con Nathaniel Chanticleer y lo que él denomina “la nota”, un sonido especial, cargado de un significado ominoso: aterrador y santo al mismo tiempo.  La nota marca la vida de Chanticleer quien, por lo demás, es el perfecto caballero de Entrebrumas: pragmático mercader, amante de las cosas sólidas y del orden, así como alcalde bienintencionado pero nada atento para con los estratos bajos del pueblo.  Cahnticleer es respetable en su sociedad, pero tiene una marcada tendencia a la melancolía, un temor profundo de abandonar la respetabilidad. Y lo obsceno y no respetable en Entrebrumas son las cosas de las hadas. Las hadas son disolutas, retorcidas y alegres que viven según sus propias normas. Por eso los comerciantes las echaron y las convirtieron en algo de lo que no debía hablarse. Ahora que han vuelto, Chanticleer está en el centro de sus intereses. Porque él escuchó la nota. Y eso lo hace la persona adecuada para tomar las decisiones adecuadas, gusten o no.

En el proceso, Chanticleer verá como lo pierde todo: un hijo, una hija, su posición, el respeto del pueblo… pasa a estar muerto bajo todo el peso de lo que sus antepasados urdieron para mantenerse a salvo de lo que hay más allá de las Colinas del Confín: la ficción legal. Claro que perderlo todo es el paso necesario para todo aspirante a héroe, aunque sea uno tan poco heróico y convencional como un alcalde cincuentón y regordete.

Entrebrumas es una historia deliciosa y muy bien tejida, llena de equívocos y de juegos de palabras. Entretenida y muy fiel al folclore, representa un hito importante en la historia de la fantasía que las generaciones futuras no deberían olvidar. Su único defecto es, tal vez, un ritmo lento para los estándares actuales que la acercan mucho a las formas del cuento tradicional. Para mi, esto es un valor también.

Recomendado para: amantes de los cuentos, especialmente de los que giran sobre hadas, duendes y elfos. Gente a la que le gusten la reflexión social y disfrute con el simbolismo.
Abstenerse: si buscas la típica historia young adult o de aventuras sin más. 

Titulo: Entrebrumas
Autor: Hope Mirrlees
Año de publicación original: 1926
Edición en España: 2017
Editorial: Roca