Seré sincera, cogí Yabarí con ilusión pero con miedo. Con ilusión porque tenía ganas de leer ficción de Lola Robles. Miedo porque había oido comentarios de este libro que le decían todo menos bonito. Y ni tanto ni tan calvo.
Yabarí es una novela corta de ciencia ficción que hace el número dos de la colección Wyser en Cerbero.

¿Qué son esas enormes zonas blancas que parecen extenderse por toda la selva del planeta Yabarí? ¿Son ciertos los rumores que apuntan al maltrato a los nativos y la violación sistemática de los Derechos Humanos Universales? Muriel Johansdóttir llega a Yabarí dispuesta a desvelar la verdad sobre lo que está ocurriendo con las empresas explotadoras que están deforestando la inmensa jungla. El camino que ha de emprender la periodista la enfrentará a nuevos interrogantes mientras se esfuerza por sobrevivir a una escalada de peligrosos descubrimientos.

Como supondréis, Yabarí es una novela centrada en el impacto ecológico sobre los ambientes desconocidos. También habla de seres humanos y sus relaciones, por supuesto. Pero su mensaje es claro: no toquemos lo que no hemos de tocar. No toquemos el entorno, no destruyamos culturas, no sometamos a los pueblos naturales a nuestro capricho. No seamos colonialistas, vamos. Y eso es muy difícil para el europeo medio. Y al parecer, para el ciudadano de la galaxia medio también.

Muriel llega a Yabarí y lo primero que hace antes de pisar tierra es preguntar por unas manchas blancas en el paisaje. No tienen nada que ver sobre lo que quería investigar, pero están ahí y pronto se verá que son importantes.  En un mundo que está siendo explotado por sus recursos naturales, con pocos obreros que quieren ganar lo máximo en el menor tiempo posible (y el servicio mínimo exigible por estos: restauradores, trabajadoras del sexo…) y la figura predominante del responsable de una megacorporación a medio camino entre el político y el mafioso, investigar no es cosa fácil. Menos si la investigación puede llevar pruebas a la tierra de malas práxis. Muriel será perseguida por demasiadas cosas, por intereses, por asesinos a sueldo, por la naturaleza voraz e incluso por sus propios recuerdos.

Si hay algo que me gustó de Yabarí es que es lo que me esperaba… un moderno intento de buen pulp. Y me lo esperaba porque cuando lo compré la editorial se vendía a sí misma con este gancho: “queremos recuperar el espíritu de los bolsilibros” Yabarí tiene algo de ese espíritu. Ese algo en la aventura que se lleva por delante algunas reflexiones o detalles de la narrativa. Esos héroes que no lo son del todo, que están atrapados y envueltos en cosas grandes… Por eso lo disfruté.

Estuve tentada de sentirme defraudada, como muchos, por el punto en que la historia acaba. Sin embargo, si lo piensas detenidamente, el cierre es perfecto. Empieza con Muriel llegando a Yabarí, termina con Muriel dejando Yabarí. Todo lo demás que pueda pasar necesita años para ocurrir, y la novela te lo comenta varias veces. Sí, da un poco la sensación de que te han negado el clímax. Pero es una negación lógica.

Toda la novela es muy lógica, todo tiene sentido en ella, todo está conectado… Y sí, hay detalles que me gustan mucho (incluyendo la corporalidad, el orin, la menstuación) y detalles que no me gustan nada (las escenas en el recuerdo sobre el padre de Muriel. Alerta de sensibilidad por agresión sexual), pero en ningún caso me parecen gratuitos, si no que responden a la necesidad de mostrar una u otra faceta del carácter de la protagonista.

Recomendado para: nostalgicos del pulp y concienciados con las causas mayores y poco apoyadas de esta sociedad nuestra: ecología, feminismo, anticapitalismo…
Abstenerse: Gente que quiere narraciones sencillas sin tener que pensar y todos los puntos explicados hasta llegar a un final sin espacio para más conflicto.

Titulo: Yabarí
Autor: Lola Robles
Año de publicación: 2017
Editorial: Cerbero