Soy perfectamente consciente de que este libro no es el tipo de libro que suelo reseñar. Yo doy vueltas alrededor de lo que se llama “el género”, al menos en los círculos del propio género. Rara vez salgo de él para reseñar. En este caso, el autor me pidió mi opinión muy a sabiendas de que estaba haciendo una excepción. Espero que no se arrepienta.

Antes de empezar, diré que esta novela ha sido premiada con el premio Pancho Guerra de literatura. Eso querrá decir algo.

En “Manual de pérdidas” se cuenta el último acto bibliófilo de un profesor de Historia jubilado consciente de que va a perder cuanto ha leído por culpa del alzhéimer: un itinerario de gratitud por diversos lugares con destino en todos aquellos que en un momento de su vida le regalaron un libro. El propósito es devolver el objeto, lo que revierte su función primigenia: si con el regalo quien da logra que su recuerdo habite en quien lo recibe; con la devolución, el proceso se invierte ahora el dador pasa a ser quien fue receptor y el recuerdo sigue el mismo trayecto.

Vista la sinopsis os tengo que ser sincera: decidí leer esta novela porque en ella había libros. Sí, soy plenamente consciente de que no todos los personajes bibliófilos me caen bien. De hecho muy pocos lo hacen, y esta no es una excepción. El protagonista no me cae nada bien. Es un ser obseso por sus libros, por lo que quisieron decir y fueron para él. Es una persona que vive de recuerdo porque no ha sido capaz de construir mucho más que aquellos recuerdos de otros. Por eso su drama al enfrentarse a una enfermedad que borra recuerdos es tan acuciante para él.  Pero en ese acumular libros y recuerdos, se ha olvidado completamente de todos los demás seres que pululan por su vida: los abandona a su suerte, deja que se alejen, los deja con terceros y no se percata cuando hay problemas (y serios problemas). A sus hijos los ha tratado muy mal toda su vida, en una mezcla del “no saber hacerlo mejor” y el “niño, no molestes”. Igual por eso da menos pena de la que podría.

El libro es pausado, de narrativa preciosista que en algunos momentos puede llegar a pecar de ampulosa. Sin embargo retrata magníficamente el lento deterioro del alzheimer, la pérdida de la humanidad misma del enfermo y con él, la de sus allegados más cercanos. El periplo familiar y vital, desde la actualidad hasta el principio de la vida en un pueblo que fuerzas naturales incontrolables y ominosas han obligado a abandonar, es una metáfora perfecta construida y apuntalada por otras metáforas menores. Al final, no tenemos un libro sobre libros, si no sobre personas y aquellas cosas que con el tiempo acaban lamentando haber perdido o haber dejado.

No es el libro fácil de leer o de rápida fascinación que suelo recomendar, pero puede ser interesante para aquellos que quieran acercarse a la enfermedad.

Trigger warning: este libro contiene una serie de referencias a la pedofilia que, personalmente, creo que podrían haberse ahorrado.

Recomendado para: amantes de la novela contemporanea, realista, triste y algo desesperada, gente que desee una visión veraz sobre el mal de alzheimer
Abstenerse: gente con demasiado contacto con el alzheimer y demencias (porque duele), sensibles al trigger warning de arriba, gente que quiera lecturas amenas y felices.

Título: Manual de pérdidas
Autor: Javier Sanchez García
Año de edición: 2017
Editorial: Mercurio Editorial