Chejov, escritor y dramaturgo ruso de finales del siglo XIX, cultivava un género realista y fue responsable de ciertas innovaciones como la importancia del monólogo, que después tomarían los escritores anglosajones. Como dramaturgo se encuadra en el naturalismo y trabajaba mucho la acción indirecta, de tal modo que gran parte del drama de sus tramas ocurría fuera de escena mientras que en escena se centraba en los detalles y en la interacción entre los personajes.
¿Por qué os estoy hablando del tipo y no de la pistola? Por contexto. Me parece interesante conocer al padre de la frase que tanto gusta a los jóvenes escritores de hoy.

Lo que dijo el buen señor fue:

Quita todo lo que no tenga relevancia para la historia. Si dices en el primer capítulo que hay un rifle colgando de la pared, en el segundo o en el tercer capítulo se debe descolgar. Si no va ser disparado, no debería haber estado allí desde un principio.

¿Esta lección es válida? Sí, por supuesto. Te esta pidiendo que evalúes cada elemento de tu obra y decidas si realmente quieres que esté ahí o si, por el contrario, es algo que ha aparecido de forma fortuita y no tiene ningún uso. Pero también tiene un peligro oculto. Impele al escritor a simplificarlo todo. Y esto no siempre funciona.
Recordemos que Chejov escribía un teatro no muy centrado en la trama por un lado y relatos por otro. Y que su género siempre fue realista. El realismo se puede permitir muchas cosas que otros géneros no.
Por ejemplo, si quitas cualquier elemento no vital, puedes estar quitando todo el interés en una novela de misterio. Estás dando por sentado que el lector conoce y comprende el entorno o el mundo en el que se está desarrollando tu historia. ¿Puedes decir eso realmente si estás en un género no realista?
Los elementos que visten tu obra pueden servir para conocer mejor las situaciones o a los personajes. Volviendo al ejemplo del rifle en la pared: Si en tu obra hay un rifle colgando de la pared, es posible que indique un cierto tipo de ideología del dueño de la casa. Puede indicar que el personaje es algo sádico, sobre todo si lo acompañas de mucha taxidermia. O que le gusta jactarse de su propio poder.

En otras palabras: todos los recursos que utilices pueden tener un valor por sí mismos sin tener que ser recursos de trama.

Si os informáis veréis que mucha gente habla de la pistola de Chejov con otros significados. Pero lo que dijo el buen señor era un llamamiento al minimalismo narrativo. Lo demás son otros elementos interesantes para la escritura.

Hablemos de la Prefiguración:

La prefiguración (en inglés foreshadowing, algo así como presagio) es ese recurso maravilloso que te evita los Deus ex Machina. Básicamente consiste en señalar de forma casual y sin darle importancia a un elemento que, al final, resultará crucial para la resolución de una trama. Lanza una idea de lo que ocurrirá de forma sutil y sin estropear la idea del plot twist.

Un ejemplo: Cuando Harry Potter toma su varita y le comentan que está relacionado con Voldermort pues son “varitas gemelas”, la autora nos da una pista (que luego será extendida poco a poco: pársel, sueños compartidos…) del plot twist final de la saga: Harry es un Horrocrux de Voldermort (una parte de él)
La prefiguración puede aparecer de muchas maneras. Puede ser un presagio o un sueño. En Juego de Tronos los Stark tras su primera escena ven una loba huargo atravesada por un asta de ciervo. Mas adelante Ned Stark (cuyo animal emblema es un huargo) es decapitado por Joffrey Baratheon (cuyo escudo es un ciervo). Puede estar en una conversación entre personajes o ser una imagen simbólica en el “fondo”. Puede ser un objeto que casualmente se ve al girar un bolsillo, una habilidad mencionada de pasada, un dato oído por casualidad…

¿Tiene la pistola de Chejov (si no es impotante, eliminalo) relación con la prefiguración? Si y no. Al eliminar todo lo que es irrelevante para la trama, lo que nos quede, por tonto que quiera parecer, tiene que ser importante. Los lectores están acostumbrados a eso, por lo que a veces pueden detectar las prefiguraciones y decir preveer el desenlace de la historia. Yo lo hago mucho, a decir verdad.

Pero no todas las veces lo que nos parece prefiguración lo es. Entramos en el campo del Red Hearring

El Red Hearring es una prefiguración de pega. El autor te pone un elemento que parece importante, pero que al final no tiene importancia alguna. Es decir, el autor está jugando con el lector, las “normas de la narración” y la expectativa del lector. Sirve para desviar la atención del giro real, para confundir y sorprender.

El primo hermano del Red Hearring es el Mac Guffin. Al contrario que en el Red Hearring, que es igual a una prefiguración, y por tanto los que imaginan que tiene importancia son los lectores sólo porque están acostumbrados a que ese tipo de elementos la tengan, el Mac Guffin gusta de venderse a si mismo. Va de listillo. De ser el rey del mambo.Es el Johnny Bravo de la literatura. Básicamente es algo que se reviste de una importancia de la que carece, pero que al final al menos sirve como motor narrativo. Igual que Johnny Bravo. No valía nada, pero era toda su serie.