Danza de Letras

Al son de las palabras

Categoría: opinión

Sobre la construcción de mundos.

Hace algún tiempo que estoy en esa masa de gente que escribe, considera que escribe, dice que escribe y, sobre todo, opina sobre el escribir. En el último año me he dado cuenta (o tal vez ha ocurrido en ese tiempo) que hay dos grandes bloques de opinión sobre un tema central y recurrente: la construcción de mundos.
Por un lado están los que llamaré constructores: personas a las que el worldbuilding (que es el palabro en inglés para referirse a esta cuestión) les da la vida. Les importa. Les interesa.
En el bando opuesto, los detractores: personas que creen que el mundo no importa, que uno puede hacer cualquier cosa si lo quiere (y más en géneros como la fantasía, porque…se llama fantasía, ¡qué demonios!)

Empecemos por el principio. ¿Qué es la construcción de mundos?

Se trata de establecer todo el marco en el cual va a ocurrir la historia que quieres contar. Este marco es el que ha sustentado a tus personajes y el que influirá en su desarrollo como tales, así como en la narración. Si estuvieramos hablando de una campaña de rol, el mundo es la ambientación de la campaña, mientras que la historia a contar sería la campaña en sí. Obviamente no podemos contar la misma historia ambientada en Mundo de Tinieblas que en ESDLA, en Batalla de los Cinco Anillos, Star Wars o Paranoia. Son mundos distintos con realidades distintas que hacen que la historia cambie, los personajes cambien y  el resultado final sea dispar.
En literatura pasa lo mismo. No contarás la misma historia en un mundo de fantasía medieval que en una distopía futurista. Cada cultura, cada paisaje, cada creencia, cada clima… harán mella en la narración.

Entonces, ¿cómo se construye un mundo?

Poniendo atención al detalle, básicamente. Como ya he dicho, todo influye. Además, todo está relacionado. La geografía influye en el clima, que influye en la vida natural, que influye en la cultura… La cultura influye en la relación con lo natural que influye en el paisaje y por lo tanto en el clima… ¿Complicado? A veces.
No siempre necesitas tener todo completamente desarrollado, pero sí necesitas una idea general.

Bien, detractores del worldbuilding, tengo una mala noticia que daros: Vosotros también hacéis worldbuilding. Cada vez que decidís crear una historia en un tipo de mundo, que establecéis que estáis en una isla, que tenéis al alcance una serie de tecnologías… estáis creando mundo. Y sí, es necesario que ese mundo tenga una lógica interna. Si no explicáis algo, vuestro lector lo rellenará con su conocimiento de su propio mundo. Si hay excepciones, si vuestro mundo es diferente por lo que sea al mundo en el que vivimos… tenéis que explicarlo. Y tenéis que explicar por qué.

Y diréis: “yo escribo fantasía y aceptas que haya dragones, que son imposibles”. Y tenéis razón, los dragones son imposibles. No existen en nuestro mundo. Pero estoy leyendo fantasía y acepto que los haya… siempre que no haya enormes sociedades de grandes reptiles que estén activos todo el tiempo. No acepto que no tengan problemas y no se oculten ante las bajas temperaturas. No acepto que haya muchos si el mundo no tiene recursos para alimentarlos.  Porque sí, yo pido que todo sea lógico y se sustente, aunque sea ficticio. Y, créeme, detractor, el común de los lectores también.

No, la lógica narrativa no está sobrevalorada.

 

Por qué no doy estrellas

Si habéis leído ya alguna de mis reseñas, os habréis dado cuenta que no siguen los esquemas habituales en la mayor parte de blogs literarios.

Para empezar, la ficha del libro no encabeza la entrada. Está al pie, a la derecha. Son datos sólo para aquellos que realmente quieran mirarlo.

Segundo. No copio sinopsis. Las sinopsis, o algo parecido a las sinopsis están dentro de la reseña en sí. Son mi propia versión de una sinopsis, un comienzo, algo mucho más subjetivo que lo que el propio libro desee vendernos. Y esto es así porque creo sinceramente que si alguien quiere leer la sinopsis oficial, puede encontrarla sin ningún problema haga yo lo que haga en mi reseña.

Por último, no doy estrellas. Ni estrellas, ni abejas, ni alas, ni nubes ni nada que se le parezca. Aunque las redes sociales para lectores y por extensión muchos blogs hayan decidido hacerlo de esta manera, yo entiendo que todos los libros son útiles y maravillosos para alguien. Tal vez ese alguien sea yo pero no seas tú. O viceversa. Tal vez no sea mi momento, o el tuyo, para un título concreto.
Creo sinceramente en que siempre habrá alguien que adore un libro que yo aborrecí. Y alguien que aborrezca aquello que yo adoré. Por tanto en este blog no califico como bueno o malo. No pongo nota. Solo comento lo que es mi impresión subjetiva, desde mi momento y experiencia.

Y por eso, cada libro está recomendado para algunos tipos de personas. Y recomiendo a otros abstenerse de ellos. Es lo máximo que me atrevo a hacer como juez y parte de esta aventura literaria. Lo máximo que sé que puedo hacer.

Vlogs. Sangre nueva y nuevos métodos

Cuando comencé este blog ni siquiera había empezado a asomarme al enorme abismo que es la blogosfera literaria. Pero sobre todo, no tenía idea de la enormidad de la vlogsfera. Ese fenómeno de nueva generación (y llevado a cabo por una nueva generación sobre todo: personas entre los 16 y los 26 años) que en ingles se conoce como booktube.

Sin embargo de entonces hasta ahora, empujada en parte por personas a las que admiro y quiero mucho, me he unido a esa nueva oleada, a pesar de no ser exactamente parte de su generación.

Explicar cosas sobre literatura en un videoblog tiene sus ventajas y sus inconvenientes con respecto a hacerlo en un blog al uso. En un blog tienes más tiempo para corregir, pensar en lo que vas a decir y cuidar el lenguaje. Puedes borrar y modificar una sola palabra tantas veces como quieras. En un video eso es mucho más complicado. Por lo tanto, el video es más fresco pero puede ser menos correcto en la expresión y en el análisis.

Por otra parte, un blog puede escribirse en ratos sueltos. Para un vídeo se necesita mayor preparación y medios, y sobre todo, más tiempo tanto para grabar como para editar. Por tanto, un blog es más sencillo que un videoblog. Además, por las características propias de nuestra vida cotidiana, un vídeo siempre será más viral que un texto. Es decir, lo que se diga, critique, muestre o recomiende por un medio audiovisual tendrá más repercusión que lo que se haga por un medio escrito. La difusión de un vídeo y el número de personas alcanzadas será mucho mayor. Por tanto, el vlog o videoblog tiene una clara ventaja.

Pero sobre todo, el videoblog es la expresión de los lectores de hoy y mañana. Una forma de hacer de algo que tal vez se pueda considerar solitario una comunidad extensa y activa. ¿Acaso no es eso lo más hermoso?

© 2018 Danza de Letras

Tema por Anders NorenArriba ↑