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Siete Cuervos. Vistazos a la mágica Galiza

Siete Cuervos llegó a mis oidos vía twitter, por la propia editorial. Decían que era un libro de terror gótico, mágico, oscuro y ambientado en la españa rural. De un autor nacional, además. Todas esas cosas son valores para mí. Sobre todo si se hacen bien. Me arriesgué. Y me alegro.

Post-terror, terror folk, fantasía oscura, pero sin perder de vista el gótico tradicional, Puente infunde de energía las formas clásicas del Terror.

En Galicia a día de hoy existe un choque entre lo nuevo y lo viejo, lo cristiano y lo pagano, lo cotidiano y lo fantástico. Existió en el pasado, existe ahora y existirá siempre. Los cuentos de este libro son un reflejo de ese choque, de esa lucha constante. Son leyendas renacidas. Historias vividas que pueden ser verdad o mentira. Hablan de elementos y seres mágicos que forman parte de esta tierra desde la edad de bronce, los revisita y los actualiza.

Siete Cuervos es, a la postre, una antología de relatos. De muy buenos relatos, todo hay que decirlo. Cinco piezas que tocan diversos palos del terror, vagando por la historia del género como quien vaga por el pasillo de casa una noche cualquiera, con la comodidad y facilidad de quien conoce el lugar al dedillo.

Toma el título de la pieza central, Siete Cuervos, que es un retelling del cuento clásico popularizado por los Grimm. De él toma algunos elementos clave: Los siete hermanos y la hermanita, la maldición paterna, el pozo, la transformación, el viaje, el castillo… Pero lo modifica y adereza, retrotrayendolo a un estadio cultural anterior: la era mítica céltica. Para ello  utiliza el entorno gallego, pero también conceptos de algunas de las mitologías célticas más conocidas como los Fomoré irlandeses. ¿Es históricamente riguroso? En absoluto. El relato no soportaría un análisis de ese tipo. Pero tampoco lo necesita. El resultado es un cuento mitológico muy hermoso y construido con gran solidez.

Antes de llegar a “Siete Cuervos” debemos pasar antes por dos historias. La primera de ellas (“El extraño caso de Elias Fosco”) se adentra en el terror gótico sin miedo, a medio camino entre la racionalidad de quien estudia la enfermedad mental y la aceptación de las percepciones que no pueden ser racionales, la historia nos presenta un caso inquietante de lo sobrenatural que aunque tiene un inconfundible sabor local, podría encontrarse por sus elementos en otras culturas y muy especialmente en la tradición clásica del terror. Y esto es tan cierto que, aunque de hecho el relato se ambienta en los años 70, no habría quedado extraño con una ambientación decimonónica.

La segunda historia, “el pueblo mouro”, es una historia que podría darse en cualquier momento del siglo XX. Se toma la libertad de exponer en ella las normas básicas de trato con los buenos vecinos, los mouros, los espíritus o como los queramos llamar, y además de  ello retrata la vida cotidiana de un grupo habitualmente no representado en literatura: los gitanos. Y lo hace bien. Si, son gitanos nómadas, pero son personas racionales, modernas, con una cultura completa… Sin caer en los peores tópicos y estereotipos negativos. El resultado es una historia emotiva, pausada y algo triste, pero sin perder la belleza.

“El pueblo mouro” comparte con el cuarto cuento, “la hora de la serpe”, dos cosas: una ambientación completamente moderna y la presentación de una parte importante del imaginario vivo gallego. En este caso la serpe como entidad capaz de gobernar un pueblo entero. Esta vez el terror toma un tinte más moderno y se viste de relato policiaco. Que el protagonista sea un estudioso de la mitología ya es para nota. El giro final de este relato es escalofriante, impactante, y desaría que lo leyerais como yo para disfrutarlo como se debe

Por último, el libro cierra con el cuento “El olor de las velas”, una historia medieval que se estructura a lo largo de la vida de un personaje principal y las veces que ha visto la Santa Compaña. Y, sobre todo, cómo poco a poco este personaje corrompe su alma y tuerce su vida hasta la condenación. Me parece genial que una parte de esta historia gire y termine conectando directamente con la primera del libro, dando una sensación de completitud; dotando al libro de una cierta estructura circular que lo hace cerrado a pesar de ser narraciones sueltas. Y eso que, al coincidir en todos los cuentos alguna mención al pueblo (inexistente) de Berme, el autor ya le estaba dando una solidez a la antología.

Como experiencia de lectura nos encontramos ante un libro excepcional. Por dificil que sea, funciona extraordinariamente bien como antología de relatos, pero además cada una de sus partes también funciona muy bien por separado. El lenguaje y la estructura de los relatos está cuidado con mimo, manteniendo un buen equilibrio, sin recargar el relato en exceso pero sin caer en una prosa simplista.

Recomendado para: Gente que ame al menos dos de las siguientes cosas: galicia, la mitología, la magia y los seres mágicos, lo celta, el terror, la maravilla.
Abstenerse: Personas que no quieran cortes clásicos o que no se vean leyendo sobre un territorio tan cercano como galicia porque crean que todo lo bueno tiene que venir de lejos.

Título: Siete Cuervos
Autor: Miguel Puente Molins
Año de publicación: 2017
Editorial: Nevsky Prospects

Lo poco que se del misterio. Confluencia de intereses.

Lo poco que se del misterio es el tercer libro que leo de R.R. Lopez, gracias a la generosidad de este autor que se ha convertido en uno de los más importantes para mi. A estas alturas debería haberle cogido ya el tranquillo a su prosa pero él es, como todos los seres humanos, maravillosamente complejo y polifacético. Y así, este libro es definitivamente diferente.

Este es un libro sobre una persona a la que le interesa el mundo de lo misterioso y oculto. Un libro de viajes. Un libro de memorias. Un libro de curiosidades alrededor de un tema que generalmente parece estar reservado sólo para unos pocos expertos o dotados. Todo ello visto desde los ojos de un simple aficionado. La ouija, casas encantadas, el monstruo del lago Ness, Dracula… Nada escapa a la curiosidad del narrador.

¿Que decir de esta confluencia entre ensayo de investigación, libro de viajes, autobiografía y novela de humor? Ante todo, que va tan en serio como poco en serio.

La narrativa de R. R. Lopez sigue siendo ligera, rápida de leer, efectiva y sobre todo muy divertida. Lo cual puede no ser fácil mientras se habla de un tema tan delicado como lo misterioso y paranormal. Delicado porque entra de lleno en el terreno de las creencias humanas.

Es curioso que un libro con tanto humor haga un acercamiento tan correcto a la investigación paranormal. Sin prejuzgar, sin dar nada por sentado, y guiado siempre por un sano racionalismo que no se cierra sin embargo a la posibilidad. Este libro no tiene pruebas incontestables de nada. Ni requiere que creas nada. No afirma con rotundidad, sólo dibuja la experiencia de distintas investigaciones.

Es una curiosidad muy grata de leer, especialmente si estás cerca de la temática pero no eres exactamente un aficionado serio.

 Recomendado para: Curiosos. Aburridos. Buscadores.
Abstenerse: Amargados.

Título: Lo poco que se del misterio
Autor: R.R. López
Año de publicación: 2015
Editorial: Amazon Createspace

La cabeza de la Gorgona. Del mito a la épica.

Encontré al autor de este libro por casualidad en un grupo común para lectores y autores de facebook y me apunté rápidamente a una lectura conjunta de éste libro que estaba proponiendo. Bien, dicha lectura aún no ha acabado, pero yo sí me he terminado el libro, y prefiero reseñarlo mejor cuanto más fresco.

Hace muchas edades los Poderes, antes de retirarse del mundo, dieron a Cronos fuerza y longevidad para gobernar justamente el mundo. Pero con el tiempo y la obsesión por la inmortalidad, el buen Cronos perdió su cordura. Cuando una de sus esclavas sexuales, Rea, dama de Olimpia, le cortó los genitales y huyó con su hijo común (Zeus) a su tierra, comenzó una gran guerra que está cerca de repuntar muchos años después. Porque Cronos no ha olvidado que Olimpia es ahora un país libre y soberano, y no está dispuesto a permitirlo. Todos los señores y damas del país (Ares, Apolo, Baco, Artemis, Atenea…) deberán luchar codo con codo contra el más temible enemigo, que amenaza su tierra no sólo con una invasión a gran escala si no con la peor de las magias oscuras.

Lo primero de todo es… ¿a qué la situación y los nombres de los personajes nos suenan? Sí, El Cantar de los hijos de Olimpia se basa abiertamente en la mitología griega clásica y muy especialmente en los dioses principales y algunos de los mitos más populares como el rapto de Perséfone, el mito de Perseo, Dafne y Apolo… Sin embargo, no se trata de una reactualización del mito al uso. El autor convierte la mitología en piedras de toque alrededor de las que construye una historia totalmente diferente. Una historia de fantasía épica con un elenco de personajes enorme y extremadamente coral que recuerda ligeramente en la forma a una novela río.

Una novela que combina grandes batallas con escenas de gran intimidad y unas descripciones muy evocadoras en todos los espectros emocionales. Una novela además que no tiene miedo al feismo, y que muestra tanto lo hermoso como lo horrible de las situaciones. El autor muestra en ocasiones un gran talento y facilidad para el planteamiento de escenas de terror. Lo único que puedo lamentar en este terreno es que muestre un maniqueismo muy marcado al desarrollar los personajes de uno y otro bando, para lo cual en bastantes ocasiones hace caso omiso al arquetipo original del personaje, decostruyendolo por completo.

Recomendado para: Los aficionados a las grandes obras corales con escenas de todo tipo, un poco en inspiración a George Martin.

Abstenerse: Talibanes de la mitología, griegos gentiles y otros paganos. Gente que no soporte la pérdida de personajes. Cualquiera que se vea fácilmente superado por los errores orto-tipográficos.

Título: La cabeza de la Gorgona (El cantar de los hijos de Olimpia #1)
Autor: Esteban Díaz
Año de edición: 2015
Editorial: Autopublicado

El testamento de Ilya

Hace mucho tiempo, tuve nombre. Me llamaban Ilia. Yo era Rhea Silvia. Ahora soy el susurro del llanto en una gruta.

Hace mucho tiempo fui la joven hija del rey de esta tierra. Era una niña hermosa y feliz.

Entonces, mi tio accedió al trono. Mi padre murió, y también mi hermano. Me quedé sola con mi tio. Y él decidió que no soportaba ver mi rostro.

Un día de verano, vino al palacio una mujer vestida de blanco. Aunque era la primera vez que la veía, yo sabía quien era. Era una mujer santa. Una sacerdotisa de Vesta.

Mi tio nos dejó solas, y la vestal me tomó de las manos. Me dijo que por voluntad de la Diosa, me habían capturado.

A partir de aquel momento, comenzó mi nueva vida. Dejé atrás mi vida como Ilia, la niña, la princesa. Dejé atrás mis vestidos infantiles, mis juguetes y todas mis posesiones. Me llevaron al templo de la Diosa, me purificaron y me impusieron las ropas de las sirvientas de Vesta, la toga recta de las novias y la toga de las matronas, en tela blanca. Así, me volví una vestal más. Una esposa del fuego, dama sagrada y protectora del pueblo.

Me educaron, tal y como se hace con las mujeres sagradas, en todos los misterios de la Diosa y en todas las tareas sagradas que nos encomendaba.

Encontré la felicidad en esta nueva vida. Preparaba con regocijo los aceites y especias sagrados para los sacrificios, y llevaba con orgullo mi condición de esposa de la ciudad, de virgen sagrada.

Pasó el tiempo, y yo adopté en esta vida mi nuevo nombre, Rhea Silvia. Me había convertido en una mujer hermosa como una reina. Envidiada y deseada por partes iguales. Pero siempre respetada.

Llegó la primavera. Era el mediodía y decidí salir a pasear cerca de la loma principal de la ciudad. Entonces era joven, tal vez descuidada. Me senté a descansar bajo la sombra de un árbol. La brisa movía las ramas que proyectaban la sombra de sus hojas sobre todos los objetos que había alrededor. Dotaban de una ilusión de vida a una estatua de Marte preciosamente elaborada que alguien colocó hacia mucho tiempo.

No sé como, me quedé dormida. Soñé con Marte. En toda su gloria y belleza, surgía de su propia estatua, se acercaba a mi y me hablaba. Después, sin yo poder hacer nada, me tomaba. Antes de desaparecer me dijo “Tus descendientes serán la gloria del pueblo y del mundo”.

Me desperté totalmente segura de que aquello no había sido un sueño. Turbada, muy asustada, volví al templo corriendo y oré con todas mis fuerzas a la Diosa. Pero ella no me respondió.

Al poco tiempo mis temores se vieron ratificados. Estaba embarazada.

Use mis derechos como vestal por última vez en mi vida. Convoqué a las ancianas del templo y a los poderes de la ciudad. Cuando todos estuvieron reunidos, expuse mi caso. Confiaba en la buena voluntad de aquellos a los que había servido durante tanto tiempo.

Cuando les hable de Marte y mi sueño, no me creyeron. Muchas fueron las voces entre mis compañeras vestales y sobre todo, entre los hombres de la ciudad que me acusaron de ser una pérfida. Para ellos lo único cierto era mi embarazo, la prueba definitiva de que había roto mi voto como vestal. Había mancillado no solo mi honor, si no el de la ciudad.

Allí mismo me acusaron de vivir como una loba, de ser una ramera y una traidora. Algunas de mis compañeras, llenas de rabia, me atacaron. Me golpearon. Estiraron de mi pelo y rasgaron mis ropas. Me dejaron condenada como una mujer sin nombre ni origen, como una simple prostituta, en el centro del círculo de venerables.

Yo solamente lloraba. Rogando a la Diosa a la que había dedicado mi existencia y maldiciendo a aquel que había manchado mi alma y destruido mi vida. Pero ninguno de ellos, ni ninguna otra divinidad escucho mis lamentos.

Tampoco lo hizo mi tio. Él se limitó a asentir y observar la escena. En aquel momento él era un hombre anciano y triste. Algún hado oscuro había hecho un nido sobre su lecho, y no había conseguido tener un solo hijo. Yo era el único pariente que le quedaba. Aún así, no tuvo ningún problema en sellar mi muerte como único castigo posible ante mi delito.

Me hicieron caminar casi desnuda y ya condenada ante el pueblo, al que le contaron que había violado mis votos sagrados. Las gentes a las que tanto había amado y ayudado y que tanto me habían querido ahora me insultaban, me lanzaban objetos y me escupían. De este modo me llevaron a las mazmorras de la ciudad.

Pasé mis horas de encierro rogando a todos los dioses. No recuerdo ya lo que llegué a ofrecerles por mi vida, por la vida del niño que llevaba dentro. Nada ocurrió. Ningún Dios vino en mi ayuda.

Pero, a los pocos días, recibí la visita de mi Suma Sacerdotisa. Ella era la mujer que me captó para las vestales, mi maestra, mi amiga durante muchos años. Su nombre era Roma. Al contrario que muchas otras vestales, ella no estaba enfadada conmigo. De algún modo, había decidido creerme. “El corazón del rey se ha movido” – me dijo. “No morirás hasta que des a luz. Entonces, tú serás ejecutada como traidora. Tu hijo será puesto en manos de los Dioses. Lo entregarán al río, y si sobrevive o no, ya no será una decisión humana.”

Ella me cogió de la mano, que temblaba desconsoladamente ante la perspectiva de la muerte de ambos, la mía y la de mi hijo. “No te preocupes”, – me dijo con cariño.  “Siendo progenie de los dioses, no es posible que le dejen morir tan fácilmente.” Y dicho esto, me volvió a dejar sola.

No negaré que gran parte del tiempo que pasé en la celda, lo pase odiando a la ciudad que me había dado la espalda. A todos los hombres que habiéndome deseado en secreto, prefirieron tratarme como a una ramera antes que creerme. Odié a los dioses, a todos. Especialmente al que me había arruinado. Durante mucho tiempo después seguí odiándolos.

Al cabo de un tiempo, di a luz. Aquel fue un momento feliz para mi, aunque implicaba el final de mi vida. Tuve dos bebés preciosos. Dos varones gemelos. Magníficos como dioses recién nacidos.

Casi inmediatamente me quitaron a mis pequeños de mis brazos. Me hicieron levantarme, y aún sangrando, me sacaron de la celda y me hicieron caminar hasta el río.

Justo delante de mí, caminaba un guerrero, con las enseñas de la ciudad, que llevaba a mis niños en un cesto mal fabricado. Me obligaron a ver como los entregaban a las frias aguas del río.

Entonces los soldados que me custodiaban me hicieron caminar más allá del río, en lugar de volver a la ciudad. No me dijeron ni una sola palabra.

Llegamos a una cueva a los pies de la montaña. Me hicieron entrar en ella, y entonces bloquearon la entrada. Los oí alejarse de allí mientras cantaban para no escuchar mis gritos desde el interior.

Después de eso, no podría decir cuánto tiempo pasó, pero recibí por fin la respuesta a alguna de mis plegarias, y una Diosa apareció ante mí. Afrodita, llena de belleza y bondad. Con ella trajo estas herramientas de escritura, para que mi historia no sea olvidada. Y con ella trajo noticias de mis hijos, y de sus hijos. Rómulo y Remo les llamaron, y con el tiempo, refundaron la ciudad, llamándola Roma, por amor a la mujer que mejor les cuidó. Con el tiempo, la ciudad pasó a ser un imperio, y nuestra lengua se extendió por todas partes.

Hoy, ya nada queda como estaba. El tiempo ha pasado. Y lo que queda aquí soy yo. Esta voz en las grutas que ha aprendido a dejar atrás el odio y la rabia. Una sierva de los dioses, como tantas otras, elevando eternamente sus plegarias.


Para Vaelia, que me recordó este escrito de la forma más mágica, coincidentemente.

Sangre de otoño

Es el terrible encuentro,

Señor contra Señor.

En todas partes el lamento,

El bramido y el terror

Llenando bosques y llanos.

Orgulloso uno, orgullosos todos

Contando sus infinitas puntas

Los grandes dioses viajan solos.

Se cruzan, y bravos disputan

Sus derechos a muerte.

Con tesón cruzan sus armas,

En la lid más igualada

Pero la suerte gira para uno,

Bañan de sangre la rama sagrada

El espíritu del bosque despierta y reclama:

Osais mancillar con ira el reposo

De quien os acogerá en muerte

Sea por honor o amor veleidoso,

No será excusa suficiente

Aquí expiareis por siempre la ofensa.

Esta es vuestra promesa

Si debeis seguir luchando

Chocareis sólo asta contra asta

Sin derramar una gota de sangre

Y para recordaros la palabra

Las hojas en derredor

De rojo se teñirán solas.


 

Reto de creación. Un poema mitológico escrito para el otoño.

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