Delbaeth Rising. Huele a ganchitos

Supongo que el título de esta reseña os habrá dejado a todos con una cara bastante curiosa. A menos que seáis de esa generación de elegidos que jugaba sus partidas de rol con sus boles de ganchitos y patatas y su refresco de cola (mayormente de marca blanca porque éramos jóvenes y teníamos el presupuesto limitado). Sí, Delbaeth Rising huele a ganchitos. Y mola.

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Delbaeth el Cortador es una estrella de la arena. Lleva sobreviviendo a combates a muerte durante más de cien años. Hasta que un día pierde. Comprado, sanado y liberado por un anciano mago, se enfrentará a un mundo que no conoce.
Gumbald el Rubio es un líder extranjero, antaño un mercenario convertido en consejero real. Gracias a él, un culto nuevo que promueve el odio a todo lo que es diferente se ha introducido en el reino y avanza sin descanso para finalmente llegar a tomar el control del territorio y tal vez derrocar al rey.
El mundo necesita nuevos paladines que no duden en tomar cualquier camino necesario para protegerlo. Incluido el camino del odio.

La historia de El Cortador es una pequeña vuelta de tuerca a la fantasía tradicional. Desarrollada en un mundo bastante estándar de fantasía, con razas de fantasía que (me parece a mi) siguen las normativas de D&D en cuanto a razas y sus méritos y defectos. Es una novela que no se toma del todo en serio a sí misma, pero al mismo tiempo lo hace. Rompe su propio ritmo dramático a fuerza de diálogos que descuadran, e incluso que molestan. Pero con gracia.

Y, sin embargo, consigue tocar algunos conceptos realmente buenos y tiene un final impresionante. Un final que te hace decir: “Vale, me he leído la precuela chorras. Ahora dame la historia de verdad”

Los personajes son interesantes, a pesar de que algunos pueden estar poco o mal perfilados. Es lo que pasa con las partidas. Que los personajes no jugadores son más planos y tienen menos cuerpo de lo que deberían porque de hecho sólo están ahí para una función. Eso le resta verosimilitud a toda la historia, pero ¡quién necesita verosimilitud cuando hay sangre a borbotones! Reconozco que hay algunos problemas en las lesiones infligidas en las batallas, pero en general la acción está bien conseguida. En un precario equilibrio entre lo realista y lo exagerado. (E incluye momentos en los que mi friki interior gritaba ¡critico!) Debo decir que leí esto justo después de Arena Roja de Gema Bonnin y que aunque las comparaciones son odiosas, las escenas de la arena de Delbaeth hacen que Arena Roja pueda clasificarse como apto para niños de 3 a 6 años.

De hecho sólo tiene un puñado de personajes minimamente desarrollados o con capacidad de desarrollo: Laurentius y Ratón,  Decoyen, Gumbald y por supuesto, Delbaeth el Cortador.

Estoy convencida de que el desarrollo de Gumbald llegará poco a poco, que guarda mucho más de lo que ya se ve. En el caso de Decoyen, estamos hablando de un personaje que se demuestra inteligente y flexible. Un buen espía y no mal estratega que persigue sus objetivos sin dejar de lado una inagotable capacidad para satisfacer su sentido del humor en el proceso (el cual es bastante retorcido).  Aunque creo que su primera aparición es bastante nefasta.

Ratón el mediano y Delbaeth forman una especie de extraña pareja cómica a fuerza. Ratón es un mediano malhumorado y agarrado, desconfiado y reservado. Por su parte Delbaeth es un elfo mundano, chabacano, violento,  egoista y un poco obtuso.  En todo caso ambos son todo lo contrario de lo que se esperaría de alguien de su raza. Y esto se usa continuamente para generar humor. En muchos casos humor de lo más tonto.
Pero lo interesante es que el carácter de ambos cuenta con motivos. Especialmente en Delbaeth. Porque Delbaeth se comporta como un cani hiperhormonado que no acabó la ESO y se quedó en un desarrollo mental de adolescente, pero él mismo dice más de una vez que hay un otro. El blandengue. El ser social y educado que había antes de que fuera vendido como esclavo para los espectáculos de gladiadores. El ser que ha tenido que reprimir para mantener a ambos con vida. Si este concepto no es interesante que bajen los Dioses y lo vean.

Y hablando de Dioses…. En esta novela nos presentan tres religiones diferentes. La religión extranjera a la que sólo le faltan las caperuzas altas para ser el Ku-Kux-Klan también conocida la religión Khalusita. El culto de la Diosa Narana, al parecer exclusivo para mujeres y con una fuerte carga mágica. Y el culto que practica el propio Delbaeth y que al parecer se seguía en la arena, de carácter lunar  y sangriento. Ninguno de ellos está bien explicado, pero parece bastante diferenciado y cabe la posibilidad de que conozcamos algo más de alguno o varios de ellos más adelante.

La novela tiene muchas cosas que pueden considerarse problemas, si te lo tomas de modo demasiado serio. Yo he optado por no hacerlo y simplemente destacaré el de los personajes femeninos. Como ocurre mucho en las partidas de rol narradas por chicos y jugadas por chicos, las mujeres son escasas. Son personajes no jugadores y son utilizadas. Pueden ser guerreras e incluso líderes guerreras, pueden ser magas o sacerdotisas poderosas, pueden ser pícaras muy hábiles, pueden ser temibles. Pero bajo todo ello o bien son repulsivas o bien sus características sexuales quedan bien patentes incluso con la vestimenta. Es algo que está metido hasta el tuétano de la fantasía de este tipo y por supuesto del rol. Y en esta novela también está. Los personajes femeninos que aparecen son poco relevantes y sus apariciones tienen mucho que ver con el plano sexual. No estoy diciendo que la obra sea machista. No lo creo así. Si lo fuera, hay muchas cosas que no se desarrollan como se desarrollan. Muchos recursos que se usan no se habrían usado porque no se habría pensado que era sencillamente posible. Sólo que bebe de una tradición en la cual las chicas no estábamos demasiado presentes. Una tradición en la que uno se iniciaba en plena inmadurez y de la que se nutre el latido intrínseco de la novela. Si no fuera así, no estaría en consonancia con los clichés del género. (Aunque quejarse de esto también es un cliché, a la viñeta me remito)

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Delbaeth Rising es una novela que he disfrutado como una enana. Supongo que porque soy una de esas escasas chicas de aquellas partidas de rol. (Y se me daba mal, porque soy indecisa y porque necesito un transfondo kilométrico para mis personajes. Pero ahí estaba yo, con mis dados, frente a los ganchitos)

Recomendado para: la vieja guardia jugona y gente con ganas de leer algo no demasiado serio.
Abstenerse: Si buscas alta fantasía y cosas muy grandes, épicas y heroicas de verdad.

Título: Delbaeth Rising: Camino del Odio
Autor: Gonzalo Zelaya y Victor Blanco
Año de publicación: 2016
Editorial: Ronin Literario

Arena Roja. Ilógica hipercapitalista

Es posible que después de la reseña que me marqué de Sueños de Piedra, con lo que se viene ahora Nocturna me ponga directamente en su lista negra. Porque es que llevamos dos de dos. Aunque es cierto que ambas novelas tienen algo más en común que la editorial: el hype. Porque claro, cuando uno se pasa meses con la anticipación de la novelaza juvenil de la temporada se espera algo.

271[1] Faith tiene doce años y vive en el primer mundo. Más concretamente en una urbanización de élite muy estricta para amantes e hijos bastardos de políticos y empresarios. Un día, su madre descubre algo en los negocios de su padre que le lleva a plantearse delatarlo… Esto cambia la vida de Faith para siempre. Con catorce años Faith vive en Europa, el tercer mundo. Es una esclava y entrena en una escuela de gladiadores, donde la preparan para luchar a muerte. Al cumplir los 16, Faith sigue siendo una esclava. Pero empieza a ser una esclava famosa y ahora más que nunca busca vengarse de aquel que se lo arrebató todo cuatro años atras.

Por si por la introducción no lo habíais adivinado, este libro entra en la categoría de lecturas altamente decepcionantes. Y como primera parte de una bilogía, no debería poder permitírselo.

El libro tiene muchos problemas, pero creo que el primero es el de su género. Me explico: Gema Bonnin es una persona adorable y muy accesible con la que he podido hablar por twitter a menudo, y en ocasiones estas conversaciones tenían que ver sobre su libro. Ella niega que sea una distopía, tampoco la considera ucronía ni tampoco género de ciencia ficción. Entonces, ¿cómo lo definiríamos? Pues Gema no lo sabe, y yo tampoco. Así que no podemos partir de la etiqueta para centrar nuestras expectativas.

Si somos estrictos lo que tenemos es lo siguiente: una historia narrada en primera persona por Faith, con una linea tanto en reacciones como en diálogos idéntica para los cuatro años que abarca el libro. Tenemos por tanto una Faith que no cambia en su psicología desde que a los doce años es una chiquilla “no violenta pero sin problemas para meterse en una pelea si hace falta” como ella describe (aunque después sea estúpidamente violenta) hasta que a los dieciseis es una gladiadora en alza con bastantes muertes a sus espaldas, sex symbol y objetivo romántico-sexual de varios hombres en su entorno. Yo sólo digo que si a los dieciseis me hubiese puesto a leer mis diarios de los doce años habría intentado viajar en el tiempo para darme de leches. A eso se le llama madurar, y Faith debería hacerlo a marchas forzadas. Pero no.

En eso Faith es un poquito como el mundo en el que vive. ¿Qué sabemos del mundo? Sabemos que han pasado más de cien años. Sabemos que los centros de poder macroeconómicos del mundo se han visto modificados y ahora el primer mundo se encuentra en Asia, mientras que Europa es tercer mundo. Sabemos que es una sociedad capitalista. Sabemos que hay algunos adelantos en tecnología sólo disponibles en el primer mundo, y que estos son exiguos (telefonía, proyección holográfica y algo de automoción). También sabemos que Asia ha perdido su religiosidad. Y que la religión aunque no es preponderante y ni tan siquiera es un poder fáctico sigue siendo importante en Europa.Sabemos que existe la esclavitud legal en el tercer mundo y que el primer mundo da la espalda a los problemas sociales.

¿Qué no sabemos? No sabemos cómo ni por qué han cambiado los centros macroeconómicos, y no conocemos la evolución de los tejidos sociales de Asia y Europa. No sabemos nada del cuarto mundo. Y, reconozcamoslo, ninguna sociedad capitalista sigue adelante sin generar cuarto mundo. Cuando más poderoso y rico es el que es rico y poderoso, más población en la miseria habrá. O como diría Manolito el amigo de Mafalda “nadie amasa una fortuna sin hacer harina a los demás”. Y cuando hay cuarto mundo, cuando hay desprotección y miseria, hay repuntes de la delincuencia y caldo de cultivo para una rebelión. Tampoco sabemos nada de los tejidos asociativos y de solidaridad. El mundo de la joven Faith debería estar lleno de ONGs.
Tampoco sabemos cómo se legalizó de nuevo la esclavitud. Hoy día es una práctica ilegal aunque de facto se practica en países de áfrica como Mauritania o Sierra Leona por cuestiones culturales y desidia de las autoridades, así como en la India, debido al sistema tradicional de castas que aunque legalmente está abolido sigue teniendo vigencia. Por otro lado otras personas son tenidas como esclavos en diversas partes del mundo, mayormente para la realización de tareas tan ilegales como la propia esclavitud. En realidad cuando se habla de trabajo esclavo o esclavitud hoy día estamos refiriéndonos a trabajo en condiciones infrahumanas, con jornadas extenuantes por estipendios ridículos. Es decir, hoy día tenemos el problema de la esclavitud. Pero no de manera legal, o no de manera literal. Algo ha tenido que cambiar en la mentalidad de Europa para que se acepte tan libremente que quien tenga dinero puede comprar a las personas y hacerlas rentar en su beneficio. Eso también nos falta.
No se nos explica el proceso por el cual países cuya espiritualidad está absolutamente imbricada con su cultura como China o la India han perdido aparentemente ambas en un espacio de tiempo muy corto (poco más de cien años para un proceso así es un suspiro) mientras que países en que la actualidad ya están en un elevado grado de secularización siendo bien algo reaccionario a una dictadura o bien un proceso con dos siglos de historia parece estar en el mismo punto que en la actualidad.

En otras palabras, el mundo está sin construir. A duras penas podemos hacernos una ligera idea de los contornos de la sociedad en la que se supone que se mueve Faith.

El libro toca  muchos temas: venganza y romance, fidelidad a los propios ideales… pero también ecología, feminismo, desigualdad socio-económica, responsabilidad social o libertad individual. Los primeros son los que guían la trama. Los segundos aparecen ligeramente nombrados y no se desarrollan en absoluto.

Los personajes, aparte de Faith, son casi indistintos. No tienen importancia. Existen porque el mundo está lleno de personas (realidad innegable). Pero no aportan gran cosa ni a la historia ni a la protagonista. Podrían haber sido otros y hubiese dado igual. Sus caracterizaciones son escasas. Excepto tal vez la madre: Martina. Y, por supuesto, Teseo. Teseo, el misterioso muchacho que se debate entre estar volcado con Faith y ser distante y frío. Tampoco es un personaje que digamos que avanza mucho, pero sirve para lo que sirve. Interés romántico.

Teseo protagoniza escenas bastante perturbadoras. Porque no sé a vosotros, pero a mi que un chaval de 17 sienta una atracción sexual hacia una niña de 12 me perturba un poco. Es algo sumamente extraño y poco habitual. Creo que la Faith de 12 años no debería tener una respuesta sensitiva sensual ante el contacto del chico en una situación de estrés. No me encaja y eso ya plantea una duda razonable para el resto de la relación.

Este libro, en tanto a la relación de Teseo y Faith, presenta una escena que yo hubiese descartado incluir muy rápidamente. Para llegar a ella, la autora tiene que parar la trama y plantear una situación poco creíble donde Faith es envenenada por un oponente. Está enferma y tiene que tomar un antídoto que no quiere tomar por ser comercializado por la empresa de su padre. (Lo cual es probablemente la mayor memez de los últimos 2000 años, pero me inclino a permitir a Faith ser todo lo mema que quiera). Esta escena incluye diálogos muy ñoños, la chica en la cama (porque está convaleciente) y él preocupado a muerte abriendo su corazón (más alguna demostración física). Y lo siento mucho, pero a mi todo esto me suena a fantasía masturbatoria. Aquí es cuando la gente me va a tirar piedras, pero hablo en serio. Cuando escribes un personaje que está destinado para ser amado, es probable que te enamores de él. De hecho, es bueno que te enamores de tus personajes. Y todos tenemos nuestras debilidades y nuestras intimidades. No veo nada de malo en que un lector o un escritor tome a un personaje como material para fantasías masturbatorias. Lo que no veo tan bien es que se decida compartir dicha fantasía haciendo de ella una escena en la versión definitiva de tu novela. Sobre todo si no encaja con el resto del texto.

Hay muchas más cosas, como que habiendo pasado más de cien años todos los referentes culturales pertenezcan a la cultura pop occidental de principios del siglo XXI y que no haya ninguna referencia a la evolución de lo audiovisual (que tiene que haberla por fuerza, mirad si no películas de los 50 y contadme cómo ha cambiado la forma de narrar en el cine). Cómo llego a legalizarse la “lucha clásica”, cómo funcionan los entresijos reales del deporte (management, publicidad, amaños…) y por qué demonios casi todos los combates son a muerte (con la consiguiente pérdida de inversión). Todo esto se me hace tan dificil de entender en el sistema ultra-capitalista que parece tener este mundo…

Pero vamos a resumir y cerrar ya, que llevamos demasiado texto con esto. Las aventuras de Faith no han despertado ningún interés en mi. A duras penas puedo creerme a Faith, mucho menos los otros personajes y su mundo. La lucha intenta ser cruda. Pero se queda blandita comparada con cosas que he leído  (Hello, Grimdark, my old friend). Y en general la línea de la trama se queda muy deslucida. ¿Se lee fácil? Sí. Fácil y rápido con una narrativa sencilla y bastante directa. Algo es algo, supongo.

Recomendado para: Auténticos fans de las historias de chicas badass con rasgos de juegos del hambre (reality y violencia) y sin que les coman la olla con temas de calado.

Abstenerse: Si quieres cosas que tengan sentido, temas que sean más que pinceladas y, en definitiva, un todo creible.

Título: Arena Roja
Autor: Gema Bonnin
Año de edición: 2016
Editorial: Nocturna

El Despertar del Ángel Caido. (Este título significa primera parte)

El despertar del Ángel Caído es una primera parte de saga como parece querer dejar claro el título. Y lo digo porque, más allá de este motivo, no parece haber ninguna excusa para que el libro se llame así. De hecho lo leí con el título de la saga en mente: Balada de los caídos. Me suena mejor.
Esta lectura llegó a mí directamente de los autores, aunque está editada por libros.com. Y esto quiere decir que no es la típica autoedición, si no que ha pasado por los debidos correctores profesionales y ha sido apoyado por un número considerable de personas. Lo cual ya es buen dato.

balada-de-los-caidos-parte-i-el-despertar-del-angel-caido1Hellstown, una gran ciudad como muchas otras. En ella los Señores de la Llama Eterna, un clan de Caidos, dominan en secreto a los mortales. Christopher Blake, un Señor desterrado, regresa después de veinte años. Aunque lo hace teóricamente para que le retiren su condena, no sabe explicar la razón real por la que está allí y algunos Señores deciden tomarlo como una voluntad inconsciente de redimirse ante ellos. Como prueba, su clan le encarga investigar unas misteriosas desapariciones de Caidos de su clan tras las que parecen estar los Luna Negra, sus rivales. Al hacerlo conocerá a Rain, una joven rockera que lo llevará por un peligroso camino. El despertar del ángel caído es la primera parte de una saga que narra el enfrentamiento entre los caídos y seres mucho más antiguos y poderosos.

Esta novela parte de una premisa interesante: un grupo reducido de poderosos seres sobrenaturales que tienen el control sobre el mundo humano mientras lo protegen de si mismos y de otras amenzas. Una serie de clanes dentro de este grupo con sus problemas de poder, política interna y externa, filosofías de vida contrapuestas… Y entre ello un ser sobrenatural con todo para ser uno más pero que ha sido expulsado y al volver ve todo desde un ángulo nuevo.

Christopher Blake es el personaje principal. Es un caído que ha pasado veinte años de destierro: un destierro ganado a pulso y sin embargo injusto como pocos. Blake es el contrapunto de las dinámicas actuales de los Caidos, el que no encaja… Pero también el elegido. Y ahí las cosas con Blake comienzan a desbarrar. Blake es un caído especial, con una enorme falta de algunos poderes y una gran sensibilidad para las energías de aquello que irrumpe en la realidad desde otros planos. Es un guerrero extremadamente bueno. Un estudioso muy bueno también, aunque sus compañeros guerreros no sepan valorarlo. Y, sobre todo, es ese alma perdida arrastrada por la derrota y la desolación, siempre echando de menos a alguien importante y que ahoga sus penas en whisky. La mitad de las páginas de Blake en la actualidad se pueden leer como si fueran en blanco y negro, con voz en off y un saxofón triste de fondo. Porque Blake se comporta tanto como el típido detective del noir que a ratos da un poco de miedo que se vaya a olvidar de todo y se largue a buscar el Halcón Maltés.

Narrativamente la novela es bastante lenta, y especialmente reiterativa ahondando una y otra vez en los mismos puntos sin aportar nada nuevo sobre ellos, especialmente en lo que a los intereses amorosos de Blake se refiere. Pero también en amistades, carácter de los personajes… La lentitud es positiva en tanto que permite integrar una cantidad nada desdeñable de reflexiones y acercamientos filosóficos. Los planteamientos sobre la caída y cómo desarrollarse en esta dimensión de los distintos clanes son interesantes. Sin embargo, ayuda a la sensación de reiteración. La sensación final es que uno está leyendo un compilado de una publicación por entregas, que se repite para recordar al lector lo que ya sabe o para impedir que un lector que ha perdido una entrega quede descolgado.

Su sistema mágico e incluso mítico queda en las sombras, nunca explicado más allá de las habilidades naturales del caido. Tal vez porque en este momento importa poco, porque es algo absolutamente arcano y por tanto difícil del explicar o tal vez porque el protagonista no lo entiende demasiado bien.  Por lo demás el mundo es el propio de una fantasía urbana que ahonda en la diferencia entre la calle (bajo fondo) y la torre de los Señores. No muy original, pero efectivo.

Curiosamente, el libro queda bastante bien cerrado, evitando la sensación de “obra introductoria” mientras deja suficientes cabos sueltos y giros esperando para una siguiente parte. Aunque puedo decir que tengo mis teorías bien fundamentadas al respecto.

Decir que aunque estamos hablando de ángeles caídos que se enfrentan a criaturas de otras dimensiones, su política interna es muy… vampiro la mascarada. Lo cual no es malo (al contrario) aunque la falta de interés por todo ello del protagonista le hace perder posibilidades de trama.

Como experiencia de lectura, puede ser bastante aburrida si te lo tomas como una novela de fantasía/aventura y no como una obra más reflexiva. Como tal, necesita encontrar su momento adecuado.

Recomendado para: Fans de la temática demonios/ángeles. Enamoradizos (no sé, Blake tiene material para ellos)
Abstenerse: Gente que sólo quiere acción, rapidez y narrativas directas.

Título: El Despertar del Ángel Caido (Balada de los caidos #1)
Autores: Daniel Puche Díaz y David Puche Díaz
Edicion: 2016
Editorial: Libros.com

Leonardo y Miguel Ángel. Óleo y Marmol (y ego, por supuesto)

Leonardo y Miguel Ángel es, si lo recordáis, una novedad de histórica de Pamies que me llamó poderosamente tanto por la época como por el carisma de los personajes principales. Por cierto, buscándolo en Goodreads para añadirlo a mis lecturas, descubría que Leonardo y Miguel Ángel es en la edición original un subtítulo. El título es Oil and Marble (Oleo y mármol) que supongo que representa a los personajes en tanto su material de trabajo favorito y más conocido.

978841633163 Florencia, año 1501. Miguel Ángel Buonarroti es prácticamente un desconocido cuando regresa a su ciudad natal tras crear su Pietà. Busca reconocimiento, busca trabajo. Pero sobre todo, busca la aceptación de su familia. Mientras tanto, Leonardo Da Vinci ha conseguido un encargo en Florencia tras huir de Milán y Venecia.
Ambos compiten por el encargo de tallar lo que finalmente será El David, un encargo que para cada uno de ellos representa la cumbre de aquello que anhelan. Leonardo desprecia la juventud y la falta de sofisticación de Miguel Ángel. Y Miguel Ángel detesta y venera al mismo tiempo la genialidad de Leonardo. La rivalidad de dos grandes genios.
Bloqueado por la magnitud del trabajo, rendido ante la gigantesca piedra, Miguel Ángel se desespera… hasta que el mármol comienza a hablarle. Entonces da inicio un febril trabajo de cincelaje, siempre bajo la espada de Damocles de la inminente fecha límite de entrega. La vida de Leonardo Da Vinci se desmorona: parece no poder acabar ningún proyecto; vive obsesionado con sus fallidos intentos por volar; está a punto de morir en combate, sus diseños mecánicos fallan estrepitosamente y se encuentra hechizado por una mujer que ha conocido en el mercado, la esposa de un mercader, cuyo retrato acepta pintar por encargo del marido. Su nombre es Lisa, y se convertirá en su musa.

Es una sinopsis bastante larga para una novela en la que sustancialmente no pasa nada. De hecho, dado lo convulso de la época en la región, me parece casi milagroso que Stephanie Storey haya conseguido cerrar una novela con tan pocos giros de trama y tan poca acción directa y, por tanto, tan sosegada e intimista como esta.

Por un lado, tenemos las descripciones del errático carácter de Leonardo Da Vinci. Tan pronto un genio enfocado como un ser perdido e inseguro que intenta hacer bullying al niño nuevo. El texto sobre él ilustra algunas de las anécdotas de su vida, desde el juicio por sodomía al que fue sometido en su juventud hasta las lesiones intentando volar incluyendo por supuesto su fama de conquistador, su obsesivo estudio de la naturaleza y su exceso de aseo. Nos lo enseña como naturalista, como ingeniero, como artista y también como aprendiz de diplomático. Al final, el libro recupera un Da Vinci que era de todo menos equilibrado. Aunque suponemos que el equilibrio frena a los genios.

Por la otra parte, tenemos a Miguel Ángel. De él se cuenta mucho menos, dejándonos en su aspecto hosco y desaliñado y su temible carácter, de mal pronto y peor poso. También nos cuenta sus tormentosas relaciones familiares, ya que proviene de una familia antigua y relevante en la ciudad, pero venida a menos en las últimas generaciones. Refleja muy bien cómo todo ello conforma un ambiente de enorme presión psicológica. Y, por supuesto, la importancia capital para él de su arte. No ya algo a lo que le gusta dedicarse, si no algo absolutamente vital por lo que todo riesgo parece asumible.

Realmente lo que describe este libro no es la rivalidad entre ambos genios, que sí que la hay, si no el proceso por el cual cada uno da forma a una de sus obras más importantes: El David de Miguel Angel y la Mona Lisa de Da Vinci. Ese proceso, y en menor medida aquel por el cual ambos personajes que se mantienen en una tensión distante durante todo el libro llegan a un mutuo respeto, son los que centran el libro.

Visto desde la vertiente histórica es una obra curiosa, bien cimentada pero que pierde un poco de todas las opciones políticas, bélicas y religiosas que las ciudades estado de principios del siglo XVI podrían dar. Una decisión arriesgada para la autora, que la saca adelante con solvencia.

Recomedado para: Estudiantes de historia del arte, amantes de la época y también fans de Da Vinci´s Demons: no es que sea igual, pero un aire se le da no sé por qué.
Abstenerse: Gente que espera una historia con antagonismos reales y pasiones que vayan más allá del arte

Título: Leonardo y Miguel Ángel
Autor: Stephanie Storey
Publicado en: 2016
Ültima edición en España: 2016
Editorial: Pamies

Las crónicas de Magnus Bane. No siempre tan Magnus

Sí. Se que mi anterior reseña (y como intuiréis, mi anterior lectura) fue una muy decepcionante saga de Cazadores de Sombras: Orígenes. No sé muy bien si leí este libro con la intención de sacarme la espina del anterior o para acabar con la tortura lo antes posible. Pero la cuestión es que lo leí.
00106539722576____1__640x640Todo el mundo de las sombras conoce a Magnus Bane. Es el Gran Brujo de Brooklin, hijo de un demonio mayor. Como brujo, siempre está resolviendo los problemas de los demás… por un precio. Y lo hace con carisma y glamour. Porque así la vida es más divertida. Y hay que divertirse cuando uno es inmortal. Pero en el fondo, es un alma en la continua búsqueda del amor.
Este libro recoge algunas de sus historias. ¿Cómo salvó a Maria Antonieta? ¿Dan todos los Herondale tantos problemas? ¿Cómo es tener una primera cita con Alec Lightwood? ¿Qué es lo que pasó en Perú?

Seamos sinceros. Estamos hablando de una recopilación de relatos de varias autoras que, como queda bien claro, no han coordinado demasiado su imagen del personaje que la centra. Todas las colecciones de relatos son irregulares. Y esta lo es mucho.

Hay algunos relatos realmente decepcionantes. Como Lo que realmente pasó en Perú. De verdad, para haberle dado tanto bombo en The Mortal Instruments, tendrían que haber hecho algo más redondo, más pulido. Mas… interesante.

De hecho, hay historias que no me esperaba y que son cuanto menos curiosas e interesantes. El nacimiento como vampiro de Rafael Santiago. El regalo de cumpleaños de Alec, que es bastante gracioso (Por cierto, no sé si los jóvenes aún escuchan Fletwood Mac, pero a mi me siguen gustando). O por qué existe el colgante de Isabelle Lightwood (que si habéis leido todos los libros publicados hasta ahora sabéis por qué manos ha ido pasando). Me gustó especialmente el relato de cómo el Hotel Durmont se convirtió en el Hotel DuMort.

Por otra parte otros son poco más que reinicidir en lo sabido (La primera cita con Alec, El relato de Will Herondale, El relato sobre Jocelyn Fairchild) o incluso abrir boca para que el lector desee las sagas ya anunciadas por venir (El relato del hijo de Will y Tessa entra completamente en esta categoría. No aporta nada a la personalidad de Magnus. No aporta nada al mundo en el que se desarrolla. Pero roza las opciones de la historia de esa saga).

Narrativamente, ninguno de los relatos es especialmente hermoso o sobresale por su narrativa original, lírica o lo que sea. Es todo de un nivel simple, fácil de leer. Puro material para fans.

Y, ojo, a mi Magnus siempre me ha parecido un buen personaje con mucho que ofrecer. Aunque crea sinceramente que debería haber muerto (Espera a que lluevan piedras).
El Magnus que hay en estas páginas tiene serios problemas de personalidad. O, en otras palabras, hay varios Magnus diferentes a lo largo del tiempo. Porque todos los relatos están ordenados cronológicamente. Y la evolución de Magnus es peor que irregular… Todos tenemos altibajos, pero lo de estos relatos es excesivo.

Por cierto ¿por qué todo el mundo parece odiar tanto a Camille? Camille es un personaje que tiene mucho que ofrecer. Es complicada. Inteligente. Apasionada. Calculadora. Podrían darle un poco más de cancha y no ser sólo la antigua amada, vil, hedonista y pretenciosa.

Recomendado para: Fans de la saga. Esto es material para fans. Si no has seguido la saga, pierde toda la gracia que podría tener.
Abstenerse: Cualquier otro. Es lo que tiene el material para fans.

Título: Las crónicas de Magnus Bane (Cazadores de Sombras)
Autor: Cassandra Clare, Sarah Rees Brennan, Maureen Johnson
Fecha de publicación: 2014
Última edición en España: 2015
Editorial: Destino

 

Cazadores de sombras: Orígenes.

Tenía la trilogía Orígenes de Cazadores de Sombras (para mí, The Infiernal Devices, que tiene más sentido que la titulación en castellano) pendiente en mi estantería desde poco después de que terminase los dos arcos que componen The Mortal Instruments. No lo había leído porque estaba priorizando otras lecturas y este verano me decidí a meterlos en un reto para sacarme de encima libros pendientes. Así que aquí está la reseña.

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Tessa Gray es una joven neoyorquina que se traslada a Londres para vivir con su hermano mayor después de la muerte de su tutora y tía. Corre el año 1878. Cuando Tessa llega a Londres, su realidad no podría ser más diferente de lo que había imaginado. Es secuestrada por unas mujeres extrañas que la maltratan y obligan a usar un poder que nunca supo que tenía. Todo para prepararla para los planes de El Magister, el líder del Club Pandemonium.
Rescatada casi por casualidad por Will Herondales y Jem Castairs, dos de los más jóvenes nefilim del instituto de Londres, Tessa se enfrenta a un enemigo poderoso que quiere usarla para sus oscuros planes pero también a la zozobra de su propio corazón, que dará en amar igualmente a los dos chicos.

He querido ser muy sincera en la sinopsis. Porque las sinopsis engañosas me molestan. The Infernal Devices tiene una trama de aventura. Un malo: maloso y un poco estereotipado. Un plan. Un mundo de las sombras. Pero sobre todo tiene páginas y páginas de triángulo amoroso y de lo buena persona que es uno y de lo “sé que es bueno aunque se comporte como un imbécil” que es otro. Y por supuesto de “los quiero a los dos, y ellos se quieren como hermanos y no quiero hacer daño a ninguno de ellos”. O en otras palabras, aburrimiento y páginas que sobran por no aportar nada y ser repetitivas hasta la nausea. Igual es que había que alargarlo de algún modo para que la historia fuera una trilogía y no un tomo único o una bilogía…

De hecho, muchas reseñas me habían vendido que esta trilogía era mejor y más adulta que TMI. Y no puedo estar en mayor desacuerdo. No es mejor, no es más adulta. Y además recae en errores de mundo. Al desarrollar su trama, contradice cosas que ya se habían establecido sobre el mundo de las Sombras y los nefilim en la saga principal. Se supone además que estamos en una época de descreimiento humano y por tanto de pérdida de poder del mundo de las sombras tradicional. Estamos también al principio de la aplicación de los Acuerdos. Nos comentan la existencia de desmanes entre los nefilim que habrían sido caldo de cultivo para una trama política realmente adulta en el mundo de las sombras. Pero obviamente, eso era complicarlo demasiado.

Y luego está el tema de la posición social de la mujer.
La sociedad victoriana era muchas cosas. Entre ellas era tremendamente clasista, machista y desigual. Las mujeres de cierto rango social sin embargo tenían acceso bastante libre a la cultura y la ciencia que emergía en el momento. Acompañaban a sus familiares y esposos a lugares de interés y se culturizaban. Y esta tendencia dio pie posteriormente a los movimientos de liberación femenina como el sufragismo. Aunque en la época de la novela estos movimientos estaban sólo en gestación.
El libro esta lleno de cazadoras de sombras que están en uno de los dos siguientes bandos: Defensoras de la autoridad femenina y Ángeles del hogar. Especialmente Jemmina y Tatiana forman parte de esta última rama: mujeres que o bien no desean ser nefilim o bien se las ha educado en concordancia con el pensamiento de la época según el cual su obligación era ser hijas, esposas y madres de guerreros y no guerreras por si mismas (como sí harían Callida Fairchild o Charlotte Branwell). Sin embargo, entre el hecho de que hay mujeres como iguales (y parabatai) de hombres en la lucha y que en un momento dado Jem le explica a Tessa que la sociedad nefilim es algo más igualitaria en tanto al tema sexual que  la sociedad mundana, simplemente no termino de creerme este punto de machismo estructural. Al fin y al cabo se nos ha dicho hasta la saciedad que los nefilim tienen una sociedad aparte, con sus propias creencias, cultura común etc. ¿Por qué deberían estar tan encorsetados por la sociedad victoriana? Y sí, este tema da para un poco de política nefilim. Pero poca y mala. Habría sido mejor desarrollar una subtrama política seria en lugar de su “no te quieren aquí porque eres mujer”.

Una de las cosas reseñables de esta nueva saga era que se imbricaba con la saga de The Mortal Instruments. Para muchos, una genialidad. Para mí, excesivo. La historia de Tessa y el Hermano Zachariah, que comienza aquí, queda semidesarrollada al final de TMI, y se “completa” en el epílogo de Princesa Mecánica simplemente me sobra. Y muchos personajes que hacían apariciones o eran referenciados allí aparecen aquí también. Obviamente, yo esperaba que fuera en esta saga donde se desarrollasen debidamente. Pero nada más lejos. Camille la vampira, que es posiblemente uno de los personajes más maltratados de esta saga, aparece poco y por un mero interés revanchista. No se desarrolla ni se desvela apenas nada relevante de ella. Jemmina debería ser importante. Muy importante. Pero su relación con la siguiente saga queda hilvanada de una forma muy tosca. El Praetor Lupus podría haber sido bien explicado aquí ya que no se hizo en la anterior saga, pero no parece ser mínimamente interesante… Y así con todo. Con todo excepto con la genealogía de las familias nefilim. La cual es, por cierto, tan endogámica que empiezo a pensar si no van a tener taras genéticas graves. Igual eso explica el carácter de algunos personajes.

De hecho, esta saga sigue incluso más el esquema bingo de los tópicos del género fantasía young adult que las anteriores (si es que es posible). O al menos da más la sensación de que va cumpliendo un esquema previo punto a punto.

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Os lo pongo, por si no lo habíais visto nunca

 

Parte de la sensación también se debe a que existe una identificación sencilla, directa y automática entre algunos personajes: Jace-Will, Clary-Tessa, Alec-Jem, Isabelle-Jemmina… dando un poco la sensación de repetirse.

He decidido no ponerme tonta con la historicidad, exclusivamente porque la autora pone en plan nota de advertencia que ha decidido mezclar el Londres real victoriano con lo que le ha parecido bien y hacer un Londres suyo. Bueno, vale. Ok. Gracias por avisar.
En realidad prácticamente parece que se haya decantado por una ambientación victoriana porque: a) lo victoriano mola
b) en esa ambientación sus personajes podrían discutir sobre clásicos de la literatura inglesa (demostrando lo mucho que lo domina la autora ejem…) sin que sonase demasiado forzado
c) le da la oportunidad para meter algo de steampunk, porque si hay algo que mola en el universo es la estética steampunk…

En resumen, la típica y tópica lectura rápida y que deja pasar el rato sin aportar nada nuevo ni al lector ni al mundo en el que se desarrolla. Cargado de clichés, con una construcción esquemática y resoluciones demasiado cercanas al Deus Ex Machina.

Incluso me ha hecho replantearme la valoración general que tengo de la saga The Mortal Instruments y plantearme vender volúmenes. Con eso lo digo todo.

Recomendado para: Fans de la saga, locos por las ambientaciones victorianas aunque sean de pega y lectores YA a los que les encanten sus clichés
Abstenerse: Gente que quiera profundizar el mundo de Cazadores de Sombras, cualquiera que quiera historias más complicadas y menos románticas.

Título: Ángel Mecánico (Cazadores de sombras: orígines / The infernal devices #1)
Príncipe Mecánico (Cazadores de sombras: orígines / The infernal devices #2)
Princesa Mecánica (Cazadores de sombras: orígines / The infernal devices #3) 

Autor: Cassandra Clare
Primera publicación: 2010-2011-2013
Última edición en España: 2010-2012-2013
Editorial: Destino

 

Sueños de Piedra. Y la piedra se volvió humo

Supongo que no tengo que comentar demasiado sobre el hype generalizado que Sueños de Piedra generó en booktube cuando salió. Ni que ha seguido rondando y ha vuelto en una segunda oleada de “fiebre-hype” este verano porque en septiembre salía un spin-off basado en el mismo mundo: Títeres de la magia. Así que, sí. Yo también caí en leerla. Sobre todo porque me habían vendido una novela de fantasía juvenil que se moja en algunos temas muy interesantes.

60[1] Érase una vez… Arthmael es el príncipe de Silfos. Un príncipe que hasta hoy ha sido despreocupado, juerguista y mujeriego. Busca la gloria en la aventura para demostrar que es un digno heredero al trono y ganarse el respeto de su padre. Lynne es una joven en apuros. En apuros, porque acaba de matar al hombre que la obligaba a prostituirse y huye de todo lo que su pasado significa. Hazan es un mago… Un mago muy joven y bastante chapucero que está inmerso en la búsqueda de una cura mágica para su moribunda hermana. Una búsqueda heroica que lo hará recorrer todo Marabilia ¿Qué mas quieren Lynne y Arthmael? Una excusa para irse lejos. Una excusa para buscar aventuras (y recompensas).

Ya sabéis que tengo muchos problemas con las reseñas cuando lo que me venden y lo que compro son cosas muy diferentes. Este es el caso. Me vendieron una fantasía juvenil apta para adultos, realista y que aborda temas sensibles. Encontré una novela romántica juvenil donde se habla de feminismo (un poco y no de la mejor manera) y en la que la fantasía era más bien una ambientación vaga.

El mundo de Marabilia es confuso. Sí, está mapificado. Pero podría no estarlo. Porque no es importante para la historia. Y eso, para mi, es un problema. Hay reinos, cuyas interrelaciones no se mencionan excepto para comentar el tema de los casamientos reales. Hay bosques y pantanos que sólo existen para estar encantados y esconder terribles poderes. ¿Existe una lógica paisajística? No. Pero no importa, porque no es importante.

La magia de Marabilia es relevante. Es relevante porque hay todo un sistema de enseñanza mágica con Torres de Magia Blanca y Torres de Magia Negra. Los magos tienen sus poderes (con pociones, y varitas para hacer conjuros…), y en principio deberían tener influencia en los lugares donde viven, política interna, política externa. Pero no lo sabemos porque todo esto no importa. No es relevante para la historia. Para la historia, los magos están para sanar heridas, preparar contravenenos y hacer imprecisas adivinaciones. Y ya. Sé que Hazan es joven. Sé que es posible que haya votos de secreto sobre la magia… pero hubiese agradecido que me dieran algo.

Marabilia está poblada de seres de fantasía estándar. Hay mantícoras, banshees, espíritus tipo will o’ the wishps (no sigáis las luces, ¿recordáis?)… Ninguno tratado ni con originalidad ni con una estricta descripción mitológica. Son seres instrumentales cuya aparición está en consonancia con la necesidad de momentos dramáticos para la relación romántica del libro.

Marabilia es un mundo que falla mucho como mundo de fantasía.

Así que pasemos a los personajes. Hazan existe para ser mono. Es tierno, inocente, intrínsecamente bueno… Hazan está ahí para mover los corazones de los lectores e inspirar ternura. Bien por Hazan.

También está ahí para salvar el culo de Lynne cuando hace falta algo más que la simple fuerza bruta. Porque hay dos cosas que son verdad sobre el culo de Lynne. Primera: le sientan genial las calzas. Segunda: necesita ser salvado toda la novela. Lynne se supone que es el “personaje feminista”. Tiene párrafos y párrafos sobre valer por si misma, sobre cómo se minusvalora a las mujeres en Silfos y sobre lo perfectamente iguales que los hombres son las mujeres. Y sin embargo, exceptuando el inicio de la novela, se pasa todo el tiempo siendo una doncella en apuros. Y eso me molesta. Me molesta mucho. No necesito que Lynne sea una perfecta Xena. Por supuesto que no. Pero podría ser mucho más resolutiva por si misma. Podría salvar ella a los demás. Pero no. Y eso a mi parecer hace que todas las lecciones teóricas sobre feminismo se vayan por el desagüe.
Y es que el feminismo de Lynne es bastante poco creíble ya de por si. Al fin y al cabo es una chica que lleva desde los 12 años en la calle y los 14 en un prostíbulo. Una chica que antes de su desgracia personal, no tenía mucho contacto con pensamientos feministas los cuales al parecer son extremadamente escasos en Silfos. Cuando habla de su madre, dice que cuidaba de ella. El modelo a seguir que tiene Lynne es su padre, comerciante. ¿De dónde saca Lynne sus principios ofendidos sobre la posición natural de la mujer en igualdad con el hombre? Esas cosas no salen de la nada. Son constructos sociales. Y la sociedad de Silfos está muy lejos de ellos.

Incluso Arthmael es un gilipollas machista al principio de la novela. Para él las mujeres están para darle placer, hijos cuando los quiera y en su caso, comida y ropa limpia. Y lo dice. No es que sea una persona violenta o mala. Pero sigue siendo ese tipo de gilipollas machista que lo es por defecto, porque se ha criado así. Y, mira que curioso, en un momento dado y en virtud de su amor verdadero hacia una mujer que desea ser independiente (aunque necesita ser cuidada y salvada en muchos sentidos), deja de ser ese gilipollas machista para convertirse en un hombre igualitario que estará siempre ahí para apoyar a la mujer en lo que haga falta para que ella se desarrolle en todo su potencial. Lo siento, pero no me lo creo.
Yo convivo con un buen hombre que no es un gilipollas machista. Pero forma parte de una sociedad machista y ha sido criado por un hombre machista. Y tiene sus ramalazos de cuando en cuando. Es muy difícil que él se libere del todo de su educación y sociedad. Es imposible que alguien que ha sido un machista convencido se libere en su totalidad de su forma de pensamiento anterior para convertirse en otra cosa.

Entonces. ¿Qué es lo importante en este libro? Lo importante es el romance. Lynne y Arthmael se atraen mutuamente y, con algo de tiempo, empiezan a amarse. Se pasan todo el libro en un te quiero- me importas – nos vamos a separar porque la vida es cruel. Y yo, obviamente, me pasé todo el libro aburrida. Hay en esa relación muchas cosas que están muy bien: no es un instalove, los dos se respetan y no son monstruos celosos… Y cosas que no están tan bien, como que para sincerarse el uno con el otro necesiten emborracharse. Qué le vamos a hacer, nada es perfecto en esta vida y aún menos el amor.

Iria y Selene tienen una pluma muy bonita. Fresca, dinámica y solvente. Y son uno de esos casos en los que la escritura a cuatro manos queda uniforme y convincente. Pero más allá de la técnica, no he quedado para nada satisfecha con el contenido.

Recomendado para: Adictos al romance y la tensión sexual, gente a la que le gustan los unicornios que cagan arco iris con purpurina y el algodón de azúcar.
Abstenerse: Si quieres una fantasía de verdad, con aventuras de verdad y con piedras que no sean humo. Diabéticos.

Título: Sueños de Piedra (Marabilia #1)
Autor: Iria G. Parente y Selene M. Pascual
Año de publicación: 2015
Editorial: Nocturna

Reinicio, el fin de la utopía. En pos de la esperanza

Reinicio, el fin de la utopía es tal vez uno de esos libros cuya portada ves y no entiendes… hasta que te metes en el libro y entonces tienes que sonreir. Llegó a mi de mano de sus autores, de quienes debo decir que son un auténtico amor: cercanos, atentos, amables… No sé exactamente qué esperaba de su trabajo, pero no dudé en meterlo en maratón booktastic que organizó Diego El Marcapáginas e Isa de Crónicas de una Merodeadora.

30619740En el año 2040, el orden y la civilización que permitían que la vida se desarrollara en relativa paz se fueron desvaneciendo. Siete años después, tras duras escaramuzas y luchas de poder las bandas de asesinos y los grupos organizados más radicales y violentos se convirtieron en los reyes de este nuevo orden, dictando las nuevas normas que imperan en un país devastado y sumido en el caos. Una pequeña colonia de supervivientes se hacen autosuficientes en un refugio bajo tierra conocido como “Ciudad Parking”, donde la vida se desarrolla en paz y relativa normalidad. Pero como todos los sueños utópicos, tarde o temprano deberán despertar y experimentar la crealidad en la que viven sumidos el resto del mundo. Algunos de estos supervivientes se acabaran viendo obligados a recorrer un largo y duro viaje sin rumbo entre las ruinas de un escenario post apocalíptico de constante tensión, en el que la vida no vale nada y la muerte acecha en cualquier parte.

Como es fácil de adivinar, esta es una historia de supervivientes. Y una bastante clásica. Al igual que en el género de zombies o de invasiones alien a gran escala, seguimos a un grupo que pasa de estar estable a deambular en constante peligro buscando una solución para su problema. En el género de zombies suele ser un lugar seguro o una cura, en el de aliens una forma de echar a los aliens del planeta (y un lugar seguro). Aquí lo que se busca es sólo el lugar seguro, porque el problema (Homo homini lupus) es la propia naturaleza humana.

La trama parte de Ciudad Parking y el mundo ya destruido, pero nos hace incisos sobre cómo comenzó todo. Y, al igual en que los géneros en los que abundan las historias de supervivientes, no se sabe bien cómo fue. Lo que sí se sabe es que simplemente la inestabilidad global y las tensiones entres los grupos de poder desencadenaron la hecatombe que origina esta distopía. Y eso la hace merecedora de estar en el género en el que está. Porque estará poco explicado, pero sería plausible. Lamentablemente, en esta primera parte de trilogía no se ahonda demasiado en la crítica social, si no que se queda en la acción de la supervivencia.

No me gusta llevar la contraria a los autores, pero Ciudad Parking no era exactamente una utopía. Era una sociedad altamente estratificada y con fuerte represión. Pero segura. Lo que a sus habitantes les merecía la pena, sin duda.  A mi me lo merecería, debo decir. Porque las alternativas no son precisamente mejores. Y es que el mundo exterior es extremadamente duro y cruel, lleno de bandas armadas de hombres muy violentos, esclavistas y mucha miseria.
Sí, he dicho de hombres. No sé si por una casualidad, una decisión activa o una desidia que cede a la corriente masculinista dominante entre las bandas no hay mujeres. Sólo hay una mujer superviviente no esclava en el exterior. Sólo una mujer superviviente en el grupo principal. Y sólo una mujer esclavizada a través de la que se nos cuenta parte de los entresijos de la banda más sanguinaria de este mundo: los buitres. Pocas, y mayormente poco o nada preparadas en comparación con sus hombres (policias, militares, zapadores, hombres fuertes del campo y sanguinarios delincuentes). Y, que se vea, sólo una de ellas tiene capacidad de crecimiento en ese sentido.

La historia no tiene mucho más secreto: sobrevivir, elegir en quién confiar y seguir adelante cuando la tragedia golpee. Porque golpea. A menudo. Y sin piedad.

Los personajes principales son, por supuesto, un grupo de personas dispares que se llevan entre ellos más o menos bien. Especialmente se ve protagonismo en cuatro de ellos, tres hombres y una mujer. El desarrollo de estos personajes es desigual. Así como creo que algunos quedan muy velados, otros se desarrollan de una forma interesante. Aunque no puedo considerar la novela una “obra de personajes”, creo que merece la pena conocer a estos supervivientes.

La gran pega de este volumen está en la corrección. Es una historia escrita a cuatro manos donde se nota que hay dos autores. Se nota tanto en la estructuración y elección de las palabras en algunos párrafos como en la sensibilidad poética de otros. El gran reto de las novelas a cuatro manos estriba en que no se note que hay dos plumas. En este caso, se nota. Y es una lástima.

Debo destacar como algo positivo que la novela mezcla con acierto cierta poética simbólica con escenas de enorme crudeza y violencia. Y queda bien.

Como experiencia de lectura es una novela entretenida que cumple bien su misión de “pasarratos” sin mojarse demasiado y que depara algunos giros cara a la segunda parte que prometen ser bastante interesantes.

Recomendado para: Entusiastas de la ambientación y de la acción explícita
Abstenerse: Sensibles, aburridos de las historias de supervivientes y necesitados de cosas bonitas.

Título: Reinicio: el fin de la utopia (Reinicio #1)
Autor: Ivan José Blanco Vera y Emmanuelle Pérez Abelenda 
Edición: 2016
Editorial: Circulo Rojo

Una llama entre cenizas. Caer en las brasas

Una llama entre cenizas es uno de esos booms de booktube. Cuando salió todo lo que tenía era reseñas excelentes por todas partes y personas que bebían los vientos por la novela, la autora y todo lo que tenía a su alrededor. Y en ese momento no lo leí porque no me dio por ahí pero me animé más de medio año después… y casi mejor que no me hubiera animado.

Una+llama+entre+ceninzas[1].jpgLaia es una joven académica, perteneciente a un pueblo sometido bajo la Ley Marcial. Los Marciales, amos de gran parte del mundo, son crueles con los que no son como ellos y la vida de un académico libre es muy dura. Mucho más si una sólo tiene a su hermano mayor y a sus abuelos.
Cuando los marciales acusan a su hermano de traición al Imperio y arrasan con toda su vida, a Laia no le queda nada… salvo recurrir a la resistencia. Su objetivo será salvar la vida de su hermano, pero para ello la resistencia le pide un servicio muy especial: tendrá que hacerse pasar por una esclava y espiar en la academia militar más dura de todo el Imperio…
En la academia, Elias es un soldado muy prometedor. Y también un posible desertor, porque en su corazón no hay nada que odie más que la Ley Marcial y cómo los suyos tratan al resto de la humanidad.
Laia y Elías son llamas entre cenizas, y de su fuego puede depender el futuro del mundo.

Este es un título que corresponde muy bien al adjetivo tópico.

Para empezar tanto Laia como Elias son especiales. Si bien no por sus poderes, si por sus orígenes y su educación distinta a su sistema. Ella, hija de líderes rebeldes. Él, hijo de la más cruel líder Marcial y criado en el desierto dentro de una tribu nómada, libre del Imperio hasta que lo reclutan. Elias odia lo que es ser un máscara, el arma del Imperio que le preparan para ser. Laia odia ser una oprimida académica a la que se niega el acceso a su propia cultura. Abono para rebeldías variadas.

Ahí donde el carácter de Elias no me cuadra (años y años de entrenamiento de élite deberían hacer de él un hombre mucho más complejo y con más claroscuros) el de Laia  está bien.. al principio. Laia es insegura. Le han arrojado a los lobos sin ninguna preparación ni instrucciones. Tiene miedo. Y eso está bien. Pero llega un momento en el que simplemente pasa a a acción y arma una de traca (a los que hayais leido el libro: guiño, guiño, codazo, codazo) y pasa a ser algo parecido a una agente secreto del mosad. Y ahí ya no.

El libro cuenta con dos triángulos amorosos. Lo cual estoy tentada de bautizar como “el rombo amoroso” en un alarde de originalidad sin límites por mi parte. Por un lado está Laia, que cree estar enamorándose de su compañero de la resistencia (Kennen) pero que siente una irrefrenable atracción por Elias. Y luego está Elías, que está prendado de Laia pero que parece haber pasado los últimos años masturbándose con la imagen de su mejor amiga y compañera máscara Helene.

Y hablando de Helene… Es un tipo de personaje que no acepto y nunca me encajará. Es una mujer en un mundo de hombres que ha demostrado ser más dura que ellos. Es la mejor máscara de su generación, o al menos está entre las mejores. Se menciona lo bien que sabe defenderse a sí misma de las atenciones indeseadas de sus compañeros. Sin embargo se pasa el libro siendo salvada por Elias y aterrorizada por la posibilidad de que un compañero desagradable la viole. ¿En serio? ¿Incluso las mujeres fuertes necesitan hombres fuertes que las salven y hombres fuertes a los que temer? Buena lección, si señores.

Claro que, dado que la otra mujer fuerte que hay es la comandante, quien es literalmente un malo de pacotilla, vamos bien. La comandante es la fría, desprovista de alma y llena de ira. Madre de Elias, que así casualmente lo quiere muerto porque el Pater Familias de su Gens (el abuelo de Elias) ha preferido nombrar heredero al pequeño bastardo (literalmente, el chico es un bastardo y no se sabe quién es el padre) en lugar de a ella. Toma razón estúpida para ser el malo. Por supuesto, la difunta madre de Laia no se queda atrás ya que dicen de ella que era una líder rebelde valiente pero que nunca pensó en nada que no fuera su orgullo y su revolución. Todo buenos ejemplos a seguir.

Pero pasemos a partes más interesantes. ¿Qué tal si hablamos un poco del mundo? En principio basados en la antigua Roma, el Imperio Marcial domina casi todo el territorio conocido, muy presente en una posible invasión de los bárbaros y desechando a los pueblos nómadas del desierto. Lo que yo llamo el bocadillo marcial. Han subyugado a todos los pueblos más pacificos y sabios, y arrasado su cultura. Y aquí es donde yo digo: pobre Roma. No seré yo el adalid de Roma. Pero eran una sociedad avanzada que cuidaba mucho de las particularidades sociológicas, religiosas y culturales de sus provincias. Es decir, este mundo de romano tiene cuatro pinceladas (orgullo marcial, la existencia de la esclavitud, el concepto de gens y pater familias y la existencia de una especie de sacerdotes llamados augures, pero sólo por el nombre). Y absolutamente nada del espíritu que convirtió a la civilización romana la primera del mundo occidental. Nada del desarrollo intelectual, el aceptar y adoptar aquello que encontraban y era más avanzado que lo que ellos tenían. Nada de su legislación, que es la base de la nuestra. Nada de su enorme flexibilidad frente a cultos ajenos.

En resumen, el mundo tiene sólo unas pocas pinceladas de paso de geografía, sociología y absolutamente nada de religión (y creo que la fiesta folclórica que menciona es solamente una vana excusa para unas escenas de “personajes que se ponen ojitos unos a otros”). La política imperial podría ser interesante, ya que plantea un momento de posible cambio de Gens al frente del Imperio…. Pero no lo explota.

Y ahora pasemos a la magia. A lo largo de la novela se habla de varios seres espirituales o legendarios a los que se enfrentan tanto Elias como Laia en un momento u otro. Son enemigos que están ahí, pero cuyo origen no se explica. Sólo tenemos comentarios sobre que son sólo cuentos de viejas. Y ya. Algunos además parecen actuar a la orden de los augures del imperio, así que hablemos un poco de los augures. Que no os confunda el nombre: no se trata de gente que adivina el futuro mediante entrañas o el vuelo de los pájaros como daría a entender el nombre. Son gente chunga. Muy chunga. Mayormente son unos seres inmortales, que pueden leer el pensamiento y adivinar el futuro (en el sentido de ver las vías más probables de desarrollo de los acontecimientos) lo suficiente como para conocer los resultados de sus planes con la mínima intervención por su parte a varios meses vista y acertar de pleno. Qué queréis que os diga, ya que se ha molestado en introducir una orden de esas características habría estado bien que los desarrollara un poco. Que mencionara su origen, cómo funcionan sus poderes parachungos…. Algo. Cualquier cosa que no signifique “necesitaba esto para mantener la trama por una vía recta y lo demás me da igual”. ¿Pido demasiado?

Resumo: Amor, sangre, sexo, explosiones… todo lo que el lector fan de Los juegos del hambre, Divergente y sagas parecidas valorará mucho. Narrativa justo efectiva que se lee con mucha rapidez y se olvida igual de rápido. A algunos les encantará. Pero no es para mí.

Recomendado: Seguidores de sagas de distopía adolescente. Está cortado para ellos.
Abstenerse: Amantes de las culturas antiguas, gente que quiera sistemas mágicos que se expliquen y tramas realmente novedosas.

Título: Una llama entre cenizas (una llama entre cenizas #1)
Autor: Sabaa Tahir
Año de edición: 2015
Última publicación en españa:2015
Editorial: Montena

 

Infortunium. Mucho infortunium…

Infortunium llegó a mi como otra de esas cientos de miles de lecturas conjuntas que se hacen por ahí. En este caso fue algo de un grupo reducido de amigas, y lo desarrollamos de manera irregular porque el verano es el verano y nos deja a todos muy tontos.
Pero me temo que no tanto…

Azel es una chicainfortunium-2[1] del siglo XXIII igual que todas las demás chicas… con la excepción de que le gusta leer libros de papel. Le gusta la historia, y esa es su especialidad de estudios. Ahora que los ha terminado, espera con ansia que le llegue la carta con su colocación laboral. Aunque su mente vaga mientras tanto entre novelas y un chico muy raro que ha montado un alboroto en la biblioteca. Sorprendentemente, tras empezar a trabajar como profesora en un instituto, ve al mismo chico en la calle, asustado, huyendo… y lo persigue.
Ahora Azel ha sido elegida para ser una Guardiana de Almas. Debe trabajar para una parte del gobierno, viajando en el tiempo y tomando las almas de los infortuniums, los humanos que por alguna razón no volverán a reencarnarse nunca más. Porque estas almas son la base para grandes descubrimientos… Y esto sería genial si no compartiera la experiencia con la persona que más odia del mundo.

¿Sabeis que me duele y me incomoda hablar mal de los libros, especialmente si son de jóvenes autores nacionales? Pues me duele. Y me incomoda. Pero creo que es absolutamente necesario.

No voy a mentir. La premisa, así, mola bastante. Resulta una forma novedosa de una institución metida en los viajes en el tiempo, no basada en lo policial si no en recolectar recursos. Detrás de ello podría (y debería) haber bastante explicación metafísica, ya que hablamos de almas. Podría (y debería) haber una sólida ambientación tanto histórica como en el futuro (hablamos de doscientos años de desarrollo social, cultural y tecnológico). Pero no lo hay. O lo hay muy escaso.

Lo que hay y mucho es romance estúpido con doble triángulo amoroso. Por un lado Azel-su ex (Kennet) – su nuevo interés romántico (Lucas). Por otro Azel- su ex  – la novia de su ex que además es la vigía de Azel o en otras palabras, la persona que está en contacto con ella todo el tiempo desde el presente y está para ayudarla y guiarla. A esto yo lo llamo una cagada en el departamento de recursos humanos. Por cierto, de una entidad que se jacta de saberlo todo sobre sus agentes.

Porque esa es otra. Azel es una agente de campo. Como tal, le dan ropa de la época a la que va… pero nada más. Ni información, ni tiempo de preparación, ni objetivo…. Es historiadora, sí. Pero todos los historiadores tienen sus especialidades. Y Azel parece no tener ninguna. Además, para su tarea ser experta en historia (y una que reconoce que lo suyo siempre ha sido empollar y olvidar después del examen) no parece servir de gran cosa. En un momento dado se le dice que por su perfil la querían como vigilante. Y la meten como agente de campo. Definitivamente, ese departamento de recursos humanos está llevado por un inepto.

Como ya he dicho, no se notan demasiado los cambios de doscientos años de historia en el futuro en la ambientación que es normal para Azel. Hay algunas pequeñas cosas nombradas, pero nada que realmente llame la atención como un avance (o retroceso) real de la sociedad. Por otra parte las ambientaciones del pasado parecen acartonadas, como de película o decorado y no con una intención de ser lo más estricto posible a la historia. Y, lo que más me duele, hace todo el relativismo histórico y desapego de los acontecimientos pasados en todo momento… excepto cuando visitan la segunda guerra mundial. Para Azel es un conflicto que ocurrió hace doscientos años y probablemente no sea el peor de su historia reciente, reconociendo que los humanos somos expertos en hacer las guerras cada vez más grandes y cruentas. Pero se lo toma como algo cercano y doloroso. Casi personal. ¿Por qué, cuando no lo ha hecho antes? Porque hoy día no hacemos ese relativismo histórico de verlo todo desde todas las perspectivas. Entre otras cosas porque está cerca y aún duele, y sobre todo porque en algunos países hacerlo es un delito. Azel, como persona del futuro, debería estar mucho más alejada de todo esto, como lo estaba de la revolución francesa por poner un ejemplo.

En principio la trama avanza a través de una persecución tipo thriller, donde hay un antagonista claro, con grandes secretos y cuya intervención llega hasta el corazón mismo de la institución donde trabaja Azel. Sin embargo, la mayor parte de las páginas del libro se centran en los problemas amorosos de la protagonista y sus diatribas consigo misma. Pero antes de llegar a esto último, pasemos a los personajes.

Aunque hay algunos personajes más que apenas si aparecen, los personajes principales son Azel, Kennet y Lucas. Tres personas de aproximadamente 24 años (edad de Azel) y que han visto bastante en esta vida, especialmente ellos ya que su trabajo los pone en situaciones muy diversas. Para tener la edad que tienen, los tres son tremendamente infantiles. Sus reacciones e interacciones son demasiado adolescentes especialmente teniendo en cuenta el mínimo de madurez necesario para sus puestos. Se me hace difícil de creer la conjunción de vertientes de niñatos con la de agentes de campo especializados. Es más, temo que hasta cierto punto ambos chicos estén diseñados especialmente para llevarse de calle a las lectoras. En otras palabras, son poco más que maniquíes, muy poco creíbles porque no están dotados de una profundidad que vaya más allá de la simple necesidad de trama.

Y ahora viene cuando la matan. (A mí, se entiende). El estilo.
Puede que la premisa sea original y prometedora, y el desarrollo sea malo. Pero la narrativa puede que sea lo peor. Soy capaz de perdonar narrativas pobres en buenas historias y aupar historias mediocres sólo por una narrativa excelente. En este caso tenemos una historia mediocre por su desarrollo con una narrativa inmadura. De hecho, parece que una lea el primer borrador que ni siquiera la autora haya corregido o corregido en exceso.

La narración recae sobre Azel, que es una narradora en presente y en primera persona. Es decir, narra con inmediatez lo que le pasa desde un punto absolutamente subjetivo y en principio sin filtros. Sin embargo durante toda la narración Azel tiene una segunda voz, escrita en cursiva, que al parecer es algo así como “la voz de su conciencia”. Creo que su objetivo era ser un recurso de humor… pero rara vez lo consigue. Porque como todos los recursos humorísticos, cuando se abusa de ellos pierden la gracia.
En este caso, la mayor parte de las intervenciones de “la voz de su conciencia” no se justifican. Todo el mundo tiene una voz interna, pero la de Azel es tan constante e interviene tanto, incluso como un personaje extra discutiendo con ella, que una termina pensando si al final no será que la pobre chica tiene un problema psiquiátrico grave.

Sí, al final hay un giro de trama interesante que deja abiertas muchas (demasiadas) posibilidades para le segunda parte (dado que esto será una bilogía que ya está casi lista). Pero tiene poco más que esto y lo prometedor de su premisa inicial…. Y no confío en que la segunda parte cambie el rumbo que tomó la primera para mostrarnos ni un mundo más sólido, ni personajes más redondos, ni tan siquiera una trama menos centrada en el romance.

Recomendado para: jóvenes sin demasiadas exigencias que adoren adorar a los tíos buenos protagonistas.
Abstenerse: historiadores, filósofos y cualquiera que quiera una trama que se tome en serio a si misma.

Título: Infortunium: Guardiana de Almas
Autor: Laura Tárraga Vañó
Año de edición: 2016
Editorial: Circulo Rojo