Encarcelados

encarcelados

Miró a C, asustada. Llevaban juntos en aquella mezcla de cárcel y zoológico muchos años. Con el tiempo habían ido dejando sus puestos asignados, y ambos se daban apoyo en la parte oscura de su gigantesca celda, lo más alejados posible de la pared de cristal.

C era elegante, alto, y T le admiraba especialmente por su capacidad de ser transparente en todas las situaciones. C admiraba a T porque siempre mantenía una sonrisa, tenía una gran corazón y llevaba siempre consigo sus herramientas. En aquellas circunstancias, la resistencia y fortaleza que demostraba manteniendo la esperanza eran algo realmente único.

T empezó a temblar sin poder remediarlo; el cambio de luz indicaba sin duda que venían. La pared de cristal se dividió en dos y se retiró hacia atrás.

-Tranquila. Respira. Mírame a mi. –le dijo C. con voz profunda y brillante. -Así me gusta.

Su sonrisa centelleaba, y T sonrió también, tímida, aún nerviosa. Pero se sentía mucho más segura a su lado, y sabía que estando tranquila llamaría menos la atención y podría seguir allí al menos un día mas.

A lo largo de los años, T y C habían comprobado que los que eran escogidos solían volver cambiados. No sabían qué les ocurría, pero tras unos días fuera lo que regresaba eran personas totalmente diferentes. Habían perdido su brillo; apenas hablaban o balbucían incoherencias sin descanso. Algunos se mantenían dolorosamente quietos, intentando estar siempre despiertos, siempre alerta; otros no dejaban de vagar excepto cuando presentían que se acercaban sus carceleros, sus amos. De cuando en cuando, alguno no volvía. Entonces, con una rapidez pasmosa, los carceleros acudían para llevarse a otro… Hoy, ellos dos eran los únicos que todavía no habían sido llevados. Eran los que se mantenían más enteros.

Sabían que aquello no podría durar mucho, que pronto los separarían, y que los cambiarían para siempre. Y aquello aterrorizaba a ambos. Por suerte, aquel carcelero sólo depositó a algunos condenados en el duro suelo, cerró las puertas y se fue

T miró a C y supo que no podría soportarlo, si los separaban.

C miró a T y supo que no se perdonaría nunca que la llevaran, volver a verla sin reconocerla.

Tenían que escapar. Y tenían que hacerlo aquella noche.

Las luces comenzaron a bajar. T se dirigió a las puertas. Era un movimiento arriesgado. Ella estaba convencida de que había una lógica en las rutinas de los carceleros, que elegían unos tipos u otros de prisioneros según algunos rasgos de su aspecto. Sus observaciones indicaban que cerca de la noche, no escogerían a alguien como ella. C no estaba tan seguro, y la incertidumbre hacía que le temblara el pulso. A pesar de las indicaciones de T, C se acercó también. Sabía que si elegían a T, él se rebelaría. No lo había hecho nunca porque no había manera de vencer a aquellos monstruos que eran sus carceleros, pero sentía que era lo correcto, que defendería a T hasta la última de las consecuencias…

Los carceleros se acercaban; hoy sus pasos eran rápidos y potentes. Muchos presos temblaban y chocaban entre sí… Sólo T parecía serena. Las puertas se abrieron y C notó como todo su ser entraba en tensión. Pero no eligieron a T, a pesar de pasar rozándola varias veces. Ella se mantuvo firme. Dispuesta pero segura. C pensó que nunca la había visto tan hermosa como en ese momento, bañada por la luz dorada de un sol moribundo.

Las puertas se cerraban; era su momento. T deslizó una pequeña parte de su cuerpo en la junta entre las dos hojas, impidiendo que cerraran por completo. Para su sorpresa, aunque pesadas, no ejercían fuerza extra. La tensión era dolorosa, pero merecía la pena. Aguantó.

Cuando se hizo de noche por completo, C se acercó a ella y le ayudó a abrir la puerta. Se sonrieron. Ahora venía lo duro. Para salir tenían que salvar una distancia importante. Tomaron aire juntos y saltaron.

Un estruendo despertó a Susana, que se levantó alarmada y recorrió la casa con el corazón en un puño. Casi se cortó con los trozos de la copa y la taza que habían caído del aparador.

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4 comentarios en “Encarcelados

  1. Genial relato 😀
    Me ha encantado cómo has resuelto el reto y he de decir que no sabía muy bien cuál era hasta que lo has dicho en el comentario anterior. Después, todo ha empezado a encajar.
    Me ha gustado mucho 🙂

    Le gusta a 1 persona

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