Existe una serie de razones por las que una no debería aceptar una lectura para reseña. La simpatía por la editora es una de ellas. En este caso acepté esta lectura porque la persona que me lo pidió, le editora, era un encanto. Así de sencillo. El tema no me decía mucho. El género no era el mío. No conocía al autor. Pero pensé… ¿por qué no? Craso error.

Toni está muy lejos de su Barcelona natal y parece no llevar un rumbo claro. Eso es lo que piensan los habitantes de la montaña de León donde su Porsche 911 le ha dejado tirado. Acogido por los vecinos de una pequeña aldea, no tarda en meterse en problemas y empiezan las sospechas. Toni afirma que va camino de La Coruña, donde su novia le espera para casarse. Sin embargo, incluso él se da cuenta de que hay algo que no encaja en su historia. Toni siente sobre sí todas las miradas y teme ser descubierto, pero lo que no sabe aún es que la apacible aldea de acogida tampoco es un lugar convencional.
A partir de esta situación, el autor construye un vertiginoso relato, siguiendo dos lineas argumentales: la narración de las desventuras de un hombre atrapado en la montaña y las andanzas de un muchacho barcelonés del barrio de las Roquetas.
Toni nunca tuvo lo que quiso. Para él no hay vida si sólo puede sobrevivir o ir tirando, como su familia o sus amigos. Abomina de sus recuerdos y su pasado, que sobreviven para desgracia suya. Él ansía lo que menos tiene a su alcance, otra identidad, otra suerte, otros desvelos. Si no consigue lo que desea, Toni siente que muere en vida, pero si lo consigue, ¿qué será de él? En su alocada búsqueda se aleja de sus propios deseos para emprender por fin el camino que le llevará hacia sí mismo.

 

El libro empezó con mal pie para mi. Toni, el protagonista, me caía mal. Muy mal. Su visión del rural daba asquete, así de simple. Y tampoco es que la interrelacion posterior ayude a sacarse esa espinita del costado con respecto a los pueblos. Pero mi primer gran problema vino cuando cambiamos de tiempo y vemos al Toni niño.  Un Toni que es un niño que se siente un catalán de segundas en las Roquetas. Un niño que va creciendo siempre con la idea de que lo tratan de menos porque no es catalán de pura cepa. Un niño que ni tan siquiera quiere aprender a hablar catalán, que se siente inferior porque sí y cuyo complejo viene de ninguna parte. O de su propio entorno, donde le están enseñando que ese es el orden del lugar… cuando no lo es.  Me molesta esa visión de cataluña en lo personal. Supongo que porque soy una persona de otra región que lleva muchos años viviendo en cataluña. Desde ya os digo que a mi nadie me ha hecho nunca de menos por no ser catalana de pura cepa. Y si hay un problema de esnobismo en la burguesía catalana, lo hay por ser burguesía, no por ser cataluña.

Seguimos con un Toni en la actualidad que mira a las mujeres a su alrededor con una evidente mirada masculina, cosificadora… y además las pone en situaciones que me parecen más propias de la fantasía de una hombre que de una realidad. Y no lo digo porque en la comunidad en la que el personaje empieza a integrarse las mujeres sean sexualmente libres y se acuesten con quien quieran, si no cómo y por qué lo hacen. Así Toni tiene sexo como un campeón sin dejar de suspirar por un amor más complicado a quien debe conquistar… uno del que no sabe nada y del que en realidad no se molesta demasiado por saber.

El Toni del presente es egoista, manipulador, corrupto y además un violador. Porque forzar a una mujer dormida, a tu pareja o a la mujer a la que supuestamente quieres ES una violación… y no se resuelve con un “No lo hagas más” o con un suspiro y media vuelta. Es un problema profundo que no se muestra como negativo. Y tiene toda mi repulsa.
El Toni del pasado era un arrogante, narcisista, petulante, victimista, ladrón y trapis. No le veo mucha evolución personal, sólo cambios de ambiente.

Así que tenemos la historia de un personaje que es básicamente escoria humana al que todo el mundo aprecia y que se redime por autosacrificio, pero un autosacrificio que no tiene nada que ver con los problemas de los que el personaje huye (y de los que no puede huir en realidad)…. Pues no, no me gusta el mensaje. Lo siento.

¿El libro está mal escrito? No. La narración en dos tiempos aligera mucho el contenido y el autor sabe lo que se hace. Pero el mensaje, los mensajes… no los puedo perdonar.

Recomendado para: gente a la que le guste la redención de un canalla más que a mi hijo un chupachups de nata-fresa
Abstenerse: Sensibles a los siguientes temas: indentidad catalana, xenofobia, violencia sexual, abuso de drogas,  corrupción.

Titulo: Por el camino de Esperanza
Autor: Sergio Lozano
Año de publicación: 2017
Editorial: Gradiente