Varas castellanas y varas aragonesas

Supongo que sabéis que antes del sistema métrico decimal, por estos lares se medían las telas o las distancias cortas en varas. Cada región tenía la suya y su longitud era distinta. En resumen, que la vara de Burgos y la de Teruel no eran iguales. Por lo tanto, con la misma cantidad de varas tenías más o menos tela. Un faenón.

Este fin de semana he estado enferma. Sin voz, y con un papá ayudando con los niños y esas cosas, he podido leer bastante. Leer en formato físico, que es lo que peor llevo porque requiere más tiempo y atención que el formato electrónico.
Curiosamente, he estado leyendo libros de autoría nacional, libros indie, operas primas de autores jóvenes. Y me he dado cuenta de que yo también tengo una vara de Burgos y otra de Teruel.

Cuando un reseñador lee un libro del que pretende hablar anota (en ocasiones mentalmente, en ocasiones de forma literal) algunos puntos tanto fuertes como débiles del escrito.
Si la narración es un éxito internacional, traducido, tal vez con premios a sus espaldas, no tengo dudas: exijo perfección. No perdono fallos de corrección, ortografía, sintaxis… Y busco una narrativa cuidada, efectiva, hermosa, junto a un contenido interesante y buenos temas y mensajes.
Siendo sincera, creo que esto es lo que debería exigir a todos los libros, ¿no es cierto?

Sin embargo, cuando leo algo español, me descubro a mí misma siendo… indulgente. En ocasiones es absolutamente innecesario. No se le puede toser en calidad a muchos de nuestros autores punteros. Y no lo hago. Pero, lamentablemente, inconscientemente me sorprendo por no hacerlo. Cada autor español maravilloso, con buenos libros (bien escritos, bien corregidos, ya sabéis…) es una especie de epifanía.
Lo cual, bien pensado, es bastante triste.

Si a esa primera muesca en la vara de medir le añades que la obra sea de un autor joven, o que sea una obra indie (autoediciones, editoriales muy pequeñas e incluso las autoediciones encubiertas) ya tengo que romper la vara del todo. En estos libros hay problemas de corrección que duelen a los ojos (desde palabras mal utilizadas hasta repeticiones cercanas pasando por guiones, comas, comillas y demás) que me harían tirar el libro por la ventana. Sin embargo, una parte de mi piensa: “Pobre, es un indie. No ha tenido corrector. Puede que ni siquiera haya tenido betas“. Y mi corazón de mamá gallina se enternece. Siento que debo pasar por alto en ellos cosas que no soy capaz de perdonar en libros de grandes editoriales o de autores reconocidos.

Estoy siendo injusta, pues, con los grandes autores. O con los pequeños. O simplemente con los lectores.

Al final, cuando una escribe una reseña, ¿qué está haciendo? Dando una opinión, recomendando, orientando.
Al usar una doble vara de medir, al perdonar defectos en los libros que se han hecho con “menos recursos” por ello, o que vienen de “autores muy jóvenes” o cualquier cosas similar…. ¿No estoy defraudando a los propios lectores? ¿Y a los autores? Dejar de darle la importancia debida a sus errores tal vez haga que sigan incurriendo en ellos.

Entonces, ¿qué debo hacer? ¿Ignoro esos errores en todos los escritos? ¿No los ignoro en ningún caso? ¿O sigo usando dos varas de medir, según la lástima o el cariño que me inspiren los respectivos autores?

Un Comentario

  • Frida

    Nunca lo había pensado, pero ahora que haces esta reflexión, creo que no eres la única que tiene varias varas de medir. Creo que quien más y quien menos exigimos de manera diferente a cada libro. Si uno ha sido muy laureado queremos impresionarnos y si vemos fallos lo consideramos decepcionante. Si uno es indie y no hemos oído hablar de él nos sorprendemos y lo aplaudimos al encontrar calidad. Supongo que también las expectativas que tenemos juegan un papel importante a la hora de elegir vara.

    Ay, cuando leo autoeditados que tienen fallos a cascoporro me siento en la necesidad de decirle al que lo ha escrito que el próximo libro que publique lo betee y que si no tiene a nadie que me ofrezco. Y siempre pienso que el comentario público que le deje ha de ser benevolente, porque pobre…

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