Sigue la luz

sigue la luz

Luz se apoyaba indolentemente en aquella maleta-trolley rosa fucsia que tanto detestaba. De nuevo en aquel piso antiguo de molduras blancas, techos altos y suelos de madera oscura que crujían como las tripas de una bestia centenaria.

Llevaba casi diez años siguiendo aquella tradición de mudanzas estacionales. Primavera en la ciudad con sus abuelos maternos, verano la playa con su padre, otoño en el ático de su padrastro y finalmente invierno en aquella especie de cueva decimonónica de su abuela paterna, a la que no veía nunca ni aún viviendo en el mismo lugar. Un ciclo eterno de aburrimiento que la llevaba a no sentirse cómoda en ningún sitio y la preparaba para independizarse en cualquier momento.

De todos los lugares en los que había vivido, aquel piso era el peor. Era frio y muy grande. La puerta de entrada daba a un hall con una pequeña mesita en la que sólo cabía un centro de mesa de plástico, y dos sillas estilo Luis XVI blancas y doradas. Tenía dos alas. La derecha era la que ocupaba la abuela. Sólo tenía permiso para llegar a las dos primeras puertas: la cocina y la despensa. El resto era terreno prohibido, anatema geográfico. Su espacio era el ala izquierda. Lo primero que tenía era un saloncito que servía de tapón al pasillo que conducía a una pequeña biblioteca, una enorme habitación y un baño alicatado en blanco y azul que podrían utilizar diez chicas como ella sin estorbarse.

Resopló para apartar de sus ojos un mechón rojizo. Esperaba a que su abuela se dignase a acercarse y recibirla. La vio llegar por su pasillo, como viniendo de otra dimensión, una mujer cuya edad no sabría calcular, que miraba más allá de ella y que era incapaz de llamarla por su nombre.  La muchacha se apartó de la maleta y se acercó a la anciana, que le dio dos besos sin contacto, dejándole las fosas nasales colapsadas con su aura de talco.

Le habían dicho que era igual que su abuela de joven, pero ella lo dudaba muchísimo. No veía en aquella mujer enjuta, seca de trato y parca en palabras nada que quisiera pensar que había en sí misma. Su abuela era un entidad primigenia que existía tal y como existen los elementos naturales y a la que no se le podía imaginar un alma humana. Era mejor asumirlo y seguir adelante.

Miró cómo su abuela se alejaba de nuevo y, resignada, se dirigió a su cuarto haciendo rebotar las ruedas de su maleta por la madera con un sentimiento de rabiosa rebeldía adolescente, alegrándose de romper la perfección apolillada del entorno. Se detuvo un momento ante el cuadro de sus pesadillas infantiles. Cogió aire, enderezó sus hombros y se dijo a si misma que no había nada que temer. Ya no era una niña.

Era un cuadro grande con un marco pesado lleno de volutas negras y brillantes que parecían  sospechosamente orgánicas. La pintura reproducía la habitación en la que estaba, demostrando que toda la casa estaba congelada en el tiempo y que ella, simplemente, sobraba. La única diferencia entre el cuadro y el saloncito era la iluminación. El salón recibía mucho sol durante gran pare del día, pero el cuadro era muy oscuro. Daba la impresión de que se había pintado en un momento en el que el sol, la luna y las estrellas se hubieran apagado de golpe y se pudiera ver exactamente la fuerza de la existencia de cada objeto. Aquello ya era bastante inquietante por si mismo, pero aquella chica pelirroja que creía haber visto varias veces en distintas poses y lugares a lo largo de los años acababa de hacerlo espeluznante.

Claro que, ahora que ya tenía dieciséis años, sabía que aquello no eran más que tonterías, imaginaciones de una niña pequeña sola en un mundo demasiado grande. Y sin embargo, hacía esfuerzos por no pestañear.

Luz no podía dormir.  Conocía bien la sensación de extrañar la cama, y sabía que no era eso lo que le impedía conciliar el sueño. Lo que la estaba enervando era un sonido ahogado, como si alguien rascase una tela. No había descansos en el sonido, pero tampoco era constante. Parecía claro que lo producía algo vivo.

Desesperada por el cansancio, decidió averiguar qué pasaba. Descolgó sus pies por un lado de la cama, demasiado alta, que la hacía sentirse insignificante, y saltó.Tanteó la pared en busca del interruptor, lo accionó pero solo recibió un click. Volvió a intentarlo un par de veces más, pero quedaba claro que no funcionaba. Cogió su teléfono, que había puesto a cargar, pero tampoco consiguió nada de él. La batería estaba agotada; no podría usarlo para alumbrarse aquella noche. Suspiró. La abuela habría olvidado conectar la electricidad de aquella parte de la casa.

Abrió con esfuerzo los postigos de su ventana y comenzó a buscar alguna linterna, pero la único que encontró que una palmatoria con una vieja vela. Dudó un segundo. El fuego era una de las prohibiciones de su abuela. Fuego, luces encendidas fuera de la habitación en la que estaba… la lista era larga. Pero había algo urgente en el sonido, algo que le empujaba a desobedecer las normas. El olor a azufre y carbón de la cerilla inundó la habitación, recordándole el infierno, mientras ella encendía la vela.

A la luz de la pequeña llama, las sombras en los pasillos se convertían en algo móvil e impredecible. Los sueños dormidos y polvorientos cobraban vida en los rincones y su corazón latía con un ritmo irregular, incapaz de coordinar las órdenes de calmarse que le daba su mente y la aprensión involuntaria. El sonido le guiaba hacia el saloncito. Sentía que se le erizaba el cabello a cada paso que daba.

Abrió la puerta despacio y coló la vela en el salón. El titilar de la luz se unía al temblor de su mano. La estancia estaba vacía pero el rasgar seguía, nítido, fuerte. Giró su cabeza hacia la chimenea, buscando siempre a procedencia del ruido.

Una mano muy blanca arañaba el cuadro sobre la chimenea. Una mano humana, joven, estilizada, muy similar a la suya. Y, tras la mano, el rostro triste de una chica pelirroja que podía ser perfectamente ella misma.

Luz respiraba superficialmente. Una lágrima inadvertida resbalaba por su mejilla, y sentía que perdía toda su estabilidad. Antes de darse cuenta de lo que hacía, corría hacia el cuadro con la vela por delante. No sabía que quería hacer, si quería confirmar lo que veía, asegurar lo imposible.

Luz aplicó la llama de la vela a la base del marco que tanto había odiado. La chica del cuadro había parado de rascar y le sonreía. El marco se retorció bajo el calor del fuego con un chirrido agudo, como si estuviera quemando la muda de un insecto gigante. Un grito sonó en las habitaciones de la abuela.

El cuadro prendía con rapidez, emitiendo una especie de chillido agónico. La danza del fuego era hipnótica para Luz, que observaba todo, paralizada. La chica del cuadro veía como su mundo se destruía con una expresión de paz.

De pronto sintió una garra en su hombro que la obligó a girarse. La mano esquelética, calcinada, de la abuela manchó de hollín su pijama y alcanzó a ver en el fondo de sus ojos vacíos una llama de odio puro justo antes de que la criatura que llamaba abuela se desplomara convertida en cenizas.

Los flashes intermitentes de los servicios de emergencias se colaba por la ventana. Alguien apuntaba una linterna a sus ojos.

—Sigue la luz, guapa —le decía una voz tranquilizadora.

 

Reto Anual: 2016, Un aÑo Fantástico

Hoy vengo a proponer un reto de lectura para este 2016. Se trata del reto “un aÑo fantástico”.

¿En qué consiste?

En leer 16 libros de fantasía en español (es decir, escritos por autores españoles o latinoamericanos)  durante 2016.

¿Como me uno?

Muy sencillo: déjame un comentario en esta entrada y te listaré. Será necesario también que llevéis a vuestro Blog este banner:

reto_fantastico_2016_danza_de_letras

 

¿Que libros puedo leer?
Cualquier libro de fantasía de autores españoles o latinoamericanos serviría, pero os dejamos una lista de posibilidades para que os inspiréis. Atención porque esta lista puede variar y alargarse a lo largo del año. ¡Os reto a descubrirnos más títulos!

Los Hijos de los Dioses de Paula de Vera
El Poder de la Oscuridad (Los Hijos de los Dioses II) de Paula de Vera
La Hija del Oráculo (Landeron I) de Paula de Vera
Bienvenidos a Lúcido de Marta Conejo
Mis Alas por un Besode Marta Conejo
Animales Nocturnos de Valeria Marcon
El amuleto de Abraxas de Guillermo Mozos
El amuleto de Sangran (El fin de la quinta época I) de J.C. Surt
Tiempo de oscuridad (El fin de la quinta época II) de J.C. Surt
Metanoia de Dioni Arroyo Merino
Los ángeles caídos de la eternidad de Dioni Arroyo Merino
El sabor de tu sangre de Dioni Arroyo Merino
Gótica y erótica de Dioni Arroyo Merino
Historias que no contaría a mi madre de R.R. López
Cuatro caminos hacia el Hades de R.R. López
Imposible pero incierto de R.R. López
La leyenda de los cielos 
de Ismael Contreras
Los cuentos del árbol viejo de Ismael Contreras
El último ángel de Ismael Contreras
Donde lloran los dragones de Ismael Contreras
El triángulo escaleno de David F. Cañaveral
Dados de cristal de David F. Cañaveral
Elora y la sombra sobre Lúmenor de Pilar Barrios
Anatomías secretas de Hermandad Poe
SECBRA. (Desterrados #1) Beca Aberdeen
Divididos por cero de Arturo Maciá Morant
También hay caballos blancos de Charo Cortés
XIII Reinos: la extraña herencia de Mei L. Rodríguez
La última luz de Hermanos Juramentados de la Espada Negra
El reino de Akaba de Faustino Cuadrado Valero
El lado mágico de la luna de Úrsula Ramos
La caída de Luminion (Universo Luminion 1) de Jaime Blanch
La Esperanza de Luminion (Universo Luminion 2) de Jaime Blanch
El despertar de Aenon (Universo Luminion 3) de Jaime Blanch
Los años oscuros (Universo Luminion 0.5) de Jaime Blanch
La reina de Luminion (Universo Luminion 4) de Jaime Blanch
Sentimientos de cuero y acero (Anheron 1) de Jorge Diez Miguélez
La ruptura del equilibrio (Anheron 2) de Jorge Diez Miguélez
Póker Kingdom de Verónica Cervilla
Escala de grises de Vélez del Río
En busca del símbolo de Conchi Sánchez
La leyenda de Peter y la Profecía de la Salvación de Gustavo Vargas Murcia
Todos los nombres de Maddi de César Narganes
Aras. Leyendas de la Ciudad Blanca 1. Las ruinas de Aras de Jaume Castejón
Aras. Leyendas de la Ciudad Blanca 2. La corona perdida de Jaume Castejón
Aras. Leyendas de la Ciudad Blanca 3. Los mercenarios rojos de Jaume Castejón
Aras. Leyendas de la Ciudad Blanca 4. El trono de Aras de Jaume Castejón
Destino de hada de Sara Herreras Castel
Missisipi Ghost Blues de Nadia Orenes Ruiz
La máquina de soñar de Nadia Orenes Ruiz
Anatema. La selva de los tristes de Marcos Llemes
El libro de las historias fingidas de Pedro de Andrés
Sangre Oculta:  Toda Luz Crea Sombras de Beatriz Blanco Fuertes
El Misterio de Shira: Jaque a un sueño de Beatriz Blanco Fuertes
Iniciación (Viajes a Eilean 1) de Gemma Herrero Virto
Arcanos (Viajes a Eilean 2) de Gemma Herrero Virto
La ley de lo triple (Viajes a Eilean 3) de Gemma Herrero Virto
Siri Ocra y el mundo de lo Absurdo de Carolina Olivares Rodríguez
La profecía de Gaia (Las fabulosas aventuras de Kiso Maravillas I) de Isabel de Navasqüés
Azul. El poder de un nombre: Samidak de Begoña Pérez Ruiz
Vampyra de Claudia Córdoba
Cuentos de las tierras olvidadas de Claudia Córdoba
Memorias de Akasha de Rodrigo Oliveri
Leyendas de Erodhar 01 – La Vara de Argoroth de Cosmin F. Sitrcescu
Orfus: el Ocaso de los Or´Uka de Cosmin F. Sitrcescu
Sweeney Todd o el Collar de Perlas de Lucian F. Vaizer
Las Crónicas de Elereí 1 – La Era de la Oscuridad de J.R. Navas
Las Crónicas de Elereí 2 – Las Profecías de Nêrn de J.R. Navas
Pentáculo de Sangre de Jessica Herrera
Cazador de Sangre de Jessica Herrera
Augurio de Sangre de Jessica Herrera

Participantes

Lidia Weasley de Literatura de los dormidos despiertos.
Isa Lot de Océanos de Páginas.
Snaedis de Historias bajo la Lluvia.
Dulwalker de Cazadores de Libros.

¡Me uno a la AutumnThon 2015

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y la imagen ya la tenéis. Sin embargo yo no me termino de creer el dicho, así que ahora os explico de qué va todo esto.

La AutumnThon es una iniciativa conjunta de tres blogs: Imperfect books, La búsqueda de papel y Lectora de 1994 y, como su nombre indica es una maratón de lectura otoñal. Eso sí, una maratón no muy rápida. Se trata de leer 15 libros que cumplan 15 premisas. Un libro por premisa, me parece que lo contrario sería trampa. Para conseguirlo, tengo del día 1 de septiembre hasta el 1 de enero.

Han habilitado también el hagstag #Autumnthon para que podamos comentar como vamos con este reto por las redes sociales.
Las premisas del maratón son:

1. Libro con la portada negra (Dark power xD).
2. Libro en el que haga frío (Que se note que winter is coming).
3. Libro con más de 400 páginas (material de construcción).
La corte de los espejos
4. Libro con la portada verde. Tres corazones, dos cabezas y un verdugo.
5. Libro con un título largo (6 o más palabras).
 Historias que no contaría a mi madre
6. Libro donde un personaje haya estado enfermo. Oasis
7. Libro con una portada bonita.
8. Libro con un árbol en la portada. Tierra de Aves Negras
9. Libro en el que haya un romance.
10. Libro con menos de 250 páginas.
Luna roja en Manhattan
11. Libro en el que salga un animal (no sirven personas que lo parezcan).
Alicia en el país de las maravillas
12. Libro con un protagonista masculino. Cautivo de las tinieblas 
13. Libro clásico (cada uno lo que considere clásico). El Golem
14. Leer un libro pendiente de hace mucho tiempo (ese que cuando lo ves te da cargo de conciencia, ese). El círculo
15. Libro con una adaptación cinematográfica o de televisión. Psicosis

Para motivarnos un poquito más, las organizadoras sortearán 15€ en bookdepository, cumpliendo unos requisitos mínimos que os dejamos aquí abajo:

*Mínimo 10 participantes para que se realice el sorteo.

  • Seguir a los tres blogs (Imperfect books, La búsqueda de papel y Lectora de 1994).
  • Hacer una entrada con la iniciativa dónde pongáis las premisas que vayáis cumpliendo.
  • Cumplir al menos 10 de las 15 premisas (para comprobar que las premisas se cumplen en la entrada de vuestro blog, poned el enlace de la reseña).
  • Poner el banner en vuestro blog.

Ahora que ya sabéis de que va, ¿os animáis vosotros también?

Reto 2015: 12 meses, 12 clásicos.

Una buena amiga, gran lectora y persona muy querida tiene un reto atemporal en su blog oceános de páginas. Se trata del reto 12 meses, 12 clásicos, que nos anima a leer doce grandes clásicos de la literatura a escoger por cada uno de los participantes a lo largo del año 2015.

Los que me conocéis, sabéis que me estoy tomando el tiempo de revisitar clásicos y este reto me viene como anillo al dedo. Es una genial excusa para cualquiera para leer esos libros que hemos visto referenciados tanto pero que no nos hemos tomado el tiempo de leer aún.

Por eso, yo me he apuntado al reto, que empezaré este próximo mes de enero. He decidido ir actualizando este post mes a mes para deciros qué libros he ligado a este reto y dejaros los links a sus reseñas.

De momento os dejo con el banner del reto.

reto 12 meses 12 clasicos segunda edición oceanos de paginas

ENERO – Cumbres Borrascosas, Emily Brontë

FEBRERO – Madame Bovary, Gustav Flaubert

MARZO – La comedia nueva / El sí de las niñas, Leandro Fernández de Moratín

ABRIL – LOS TRES MOSQUETEROS, Alexandre Dumas

MAYO – El fantasma de la ópera, Gaston Leroux

JUNIO – Frankenstein, Mary Shelley

JULIO – El guardián entre el centeno, J. D. Sallinger

AGOSTO – La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca

SEPTIEMBRE – Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carrol

OCTUBRE – EL Golem, Gustav Meyrick

NOVIEMBRE – El collar de Perlas

DICIEMBRE – Julio César, William Shakespeare