Danza de Letras

Al son de las palabras

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Los liberati: el principio, el apocalipsis está aquí

Esta obra es más o menos mi estilo sin serlo. Lo sospeché en el mismo momento en que la autora me ofreció la oportunidad de hacer esta reseña. Me convenció el hecho de que Whitejoker Mason le avalara, dado que la narrativa de este autor me impactó muchísimo en su día. Esperaba una narrativa similar. No es lo que encontré, y más adelante veremos qué escondía este libro.

“Me duele la tierra clavada en mi cuerpo, las aristas, las piedras filosas, pero lo peor es la sensación de ser aplastado como un bicho rastrero por el mismo aire. Afuera del encierro empieza a clarear. El olor de rocío y tierra mojada me evoca recuerdos hermosos…Despierto angustiado en la cama del hospital. Parece ser de noche. Estoy mareado. No me duele nada. Mi brazo está en un cabestrillo, colgando con poleas. Mis dos piernas están enyesadas, y tengo una especie de corsé inmovilizando mi torso. Sólo tengo libre el brazo izquierdo. Empiezo a recordar… ” . Todo lo que sabíamos estaba equivocado, sólo unos pocos conocían la verdad. Eso NO los salvará…

Así comienza Los liberati: el principio, un título que no miente: es la primera parte de una saga. De hecho, es una de esas primeras partes donde lo que consigues es que te pongan en antecedentes y te presenten a los personajes, sin lugar a resolución alguna. Paciencia con eso.

Diré que la estructura es singular: salta de personaje en personaje y en el tiempo para ir componiendo el cuadro de lo que ha pasado en el mundo. Al principio juega con la idea de que el mundo postapocalíptico sea una ilusión, pero es  algo que se desvanece rápido y sin contemplaciones. El mundo postapocalíptico es real. No sabemos cómo ha ocurrido, pero vamos poco a poco dándonos cuenta de que es terriblemente peligroso y de que había alguien que sabía lo que estaba por venir… Vamos algunos de los esfuerzos de ese alguien por prevenir al mundo, con todo lo que ello le conlleva a nivel individual y social.

Todo esto es bueno. La historia es buena. ¿Cuál es el problema? La narrativa está plagada de información repetitiva y repetida, cosas que ya se saben y se machacan una y otra vez. Y no es un tema, marcando una cierta obsesión de un personaje o por una mera cuestión de transmisión (la repetición del concepto como forma de generar una sensación de ciclo sin salida). Da la sensación de que la autora ha escrito el libro y lo ha publicado sin corregir más que la parte ortotipográfica. Que no ha tenido betas, o al menos no betas exhaustivos. Y es una pena, porque así el libro no es todo lo bueno que podría. Hay bases, hay ideas, hay originalidad… pero se pierde en una narrativa repetitiva.

No dejemos la aventura como la única virtud del libro. Esta obra habla de relaciones humanas, amorosas y de poder, de la excesiva presión de la humanidad sobre el planeta, de nuestros errores como seres egoistas que somos y nuestra futilidad frente a lo que ni siquiera consideramos pero es más grande que nosotros.

Recomendado para: Gente con paciencia para la repetición y una narrativa con ganas de pulido  y barniz que quiera aventuras y reflexión somera todo en uno.
Abstenerse: Gente que quiera un “producto completo”. El libro no está maduro, lamentablemente.

Título: Los liberati: el principio (Liberati #1)
Autor: Yamile Vaena
Fecha de publicación: 2017
Editorial: Autoeditato

Flores para Algernon. No todo es inteligencia

Lei Flores para Algernon, que era uno de esos grandes pendientes en mi lista eterna, gracias a un grupo maravilloso de gente que conocí en Goodreads y que, de tanto en tanto, nos da por estas cosas. Vamos por faena.

Charlie Gordon, un chico con discapacidad mental, cuenta en su diario, con palabras similares a las de un niño que empieza a escribir, las dificultades con las que se encuentra en el día a día. De pronto, unos científicos ven la posibilidad de operarle para lograr que sea un persona como las demás. También lo hicieron con Algernon, un ratoncillo de laboratorio, y la cosa funcionó. Pero, tiempo después, el ratoncillo empieza a experimentar cambios de conducta, hasta caer en un claro retroceso y morir. Charlie, que lo observa cada día, sabe lo que eso significa

Tengo que confesar que al principio tenía muchos problemas con la redacción de los informes de Charlie. Me parecía que estaban exagerando, y mucho. Quiero decir… Charlie tiene según el libro un CI de 68, es decir, una inteligencia límite. Curiosamente me puse a leer el libro mientras mi madre, que es pedagoga y que de inteligencias algo ha estudiado, estaba de visita y estuve hablando con ella un rato del tema. Terminamos quedando que lo que me chocaba más del Charlie del principio era algo que estaba por ver… que es una persona sumamente traumatizada, además de tener un CI bajo.  También quedamos en que sí, todo estaba ligeramente exagerado, creo que para que pudiéramos darnos cuenta del cambio de Charlie de un informe al siguiente.
Lo otro que no ha acabado de convencerme es que el Charlie pre-operación es realmente como un niño.  No tiene profundidad emocional para comprender sutilezas, ni malos tratos. Olvida todo aquello que ha sentido como malo. Carece por completo de impulso sexual. Todo esto no tiene nada que ver con el CI.  Ni la inteligencia emocional, ni el impulso sexual ni el afectivo están relacionados con el coeficiente intelectual.

¿Por qué empiezo la reseña por esto? Porque Flores para Algernon es un libro jodidamente efectivo. Efectivisimo. Emociona mucho, te hace empatizar con el Charlie listo, el que roza la paranoia y luego la atraviesa directamente, el que se siente separado del mundo y no termina de entender por qué… y te deja sin esperanzas. Te hace tomarle tanto cariño a Algernon, y eso que es solamente un símbolo de lo que le espera a Charlie, que eres tú mismo el que quiere comprar flores para su tumba ratonil. Es habitual que uno acabe este libro muy mal. Es normal que uno llore. Yo lloré. Y cuando un libro es así de potente en lo emocional, es normal que nos olvidemos de todo lo que nos ha chirriado anteriormente.

Lo cierto es que para ser una novela tan corta plantea muchas cosas. Para empezar, plantea el eterno problema de qué es la inteligencia, y te lo entreteje con el problema de qué es la felicidad para terminar hablando de la existencia humana y el comportamiento social. Y sí, cuando habla de inteligencia y felicidad a mi me salta Lisa Simpson diciéndome que ha hecho una gráfica (le encantan los gráficos). Lo cual, ahora que lo pienso, puede ser una forma de la serie de hacerle un guiño a este relato. Quien sabe.
Eso si, es antigua, y se nota en el trato del personaje hacia las mujeres, los tabúes sexuales y la “liberación sexual”.  No es algo que yo le haya tenido en cuenta a la hora de evaluarlo, pero sí, me hace chasquear la lengua reprobatoriamente que básicamente haya dos mujeres para Charlie: la buena mujer y buena esposa – profesora y maternal – y la mujer descocada y sexualmente abierta -artista, promiscua y descuidada en casi todos los sentidos de su vida- y que el resto de personajes femeninos que se mencionen sean o muy religiosos y envarados o, incluso literalmente, prostitutas. Es lo que hay.

¿Qué estoy diciendo respecto a este libro en tanto experiencia de lectura? Que es una lectura que necesita paciencia al principio, pero que atrapa y que te da un billete de ida para una montaña rusa emocional de aúpa. ¿Engancha? Si. ¿Deja poso? Si ¿Se lee rápido o fácil? Si y si.

Por cierto, me hay dicho que esta novela proviene de un relato que es mucho mejor, más brutal, más directo. Buscadlo. Yo lo buscaría.

Recomendado para: Gente que quiera acercarse a la llorera, personas estudiando problemas de inteligencia y sus limitaciones.
Abstenerse: triger warning por maltrato, maltrato infantil y sexo explicito. No apto para gente con mucha sensibilidad, a menos que de verdad quieran que se les metan cosas en ambos ojos al mismo tiempo …

 

Título: Flores para Algernon
Autor: Daniel Keyes
Año de publicacion: 1966 (relato original, 1959)
Ultima edición en España: 2006
Editorial: SM

Dioseros. Para qué sirve la religión

Dioseros es parte de una de las sagas de ciencia ficción que publicará Cerbero en bolsilibros, la saga que más olor de space ópera (aunque no por ello de ciencia ficción primaria) tiene de entre lo que la editorial del can tricéfalo ha sacado hasta ahora. Y viene con la garantía de una pluma ampliamente conocida en el fandom: Eduardo Vaquerizo.

La cultura de los Funcionarios se extiende por toda la Galaxia desde sus instalaciones en el Gran Anillo, ofreciendo servicios a otras civilizaciones. Sus ministerios proporcionan, entre otras cosas, ejércitos privados, grandes ofertas de ocio o dioses hechos a medida a quien pueda pagarlos.
Un pobre ciego que pide limosna en las calles de Calandanar, ajeno a aspiraciones morales o metafísicas, se cruza en el camino de Isaías y Elena, dos dioseros que viajan a través de los planetas haciendo milagros y sorteando peligros. Desde ese momento, su vida entera, su destino y su propia fe se verán alteradas para siempre. No puede ni imaginarse todo lo que le queda por ver.

Voy a reconocer de entrada que a mi Dioseros me llamó por puro concepto: una novela que muestre cómo se introducen variables en la sociología de un planeta a través de la religión para que ésta cambie del modo necesario para aceptar abiertamente a la cultura que creó los cambios necesarios me parece algo muy interesante. Y es que a mi me gustan las religiones. Y, por supuesto, sé que las religiones tienen un factor muy elevado de control social. Las religiones prohiben, las religiones legitiman, las religiones juegan con sentimientos como el miedo, la culpa, el amor… y también ejercen como orden separador de las poblaciones; deciden quienes son “nosotros” y quiénes son “los otros”. Y todo esto no es sólo fascinante, si no también muy jugoso.  Y el libro cumple lo que promete en esta exposición… y además tampoco toma partido, como habrían hecho otras obras. No tiene por mensaje decirnos “la religión es mala y la ciencia evolucionada es buena” o, al contrario, “la religión es buena, te hace evolucionar correctamente hacia un bien mayor”.  Esto ya es un plus en lo que al tratamiento del tema se trata.

También quiero que vaya por delante que es el inicio de una saga, aunque parece que no de una saga al uso (mismos personajes, desarrollos de personajes largos, una trama larga que abarca mucho tiempo…) si no más bien distintas visiones del mismo mundo de los Funcionarios desde distintos departamentos. Lo cual está guay a su modo, pero tiene el enorme pero de que, al parecer, perderemos de vista a estos personajes y a la temática religiosa que, aunque pueda pensarse que no, da muchísimo más de si. Por un lado me parece genial que se profundice en el mundo construido para la obra, por otro da pena abandonar a los dioseros (personajes y concepto).

La novela tiene una introducción larga, porque al fin y al cabo va a presentar un mundo enorme, y lo acepto. Esto implica un ritmo pausado y mucha atención al detalle, lo cual es poco habitual en una obra de esta extensión…  y por lo que sé es algo que mucha gente ha señalado como un fallo. Para mi no lo es. Para mi lo que es un fallo es que el desenlace sea tan repentino. Queda algo precipitado, especialmente si comparamos con la presentación. Asumo que era una cuestión de espacio (si tenía que ser una novela corta, tenía por fuerza que reducirse el número de palabras). Me parece una lástima, porque la historia daba pie a algo más desarrollado.

Como experiencia de lectura es buena, realmente buena. A pesar de la precipitación del final y del hecho de que, tal vez por ello, queden tantas cosas en el aire (inconclusas, desaprovechadas). El gran giro en la trama de la obra le hacía necesitar más desarrollo emocional, pues implicaba que los dioseros, las personas que menos creen en los dioses de todo el universo, se enfrentasen a una revisión completa de su sistema de creencias y de su trabajo. En la novela puede la urgencia del desastre inminente, y nos perdemos algo que podría haber sido muy grande.
¿Quiere decir esto que no me ha gustado? No. Quiere decir que yo quería más. Mucho más.

Recomendado para: amantes de la psicología y la historia de las religiones, ansiosos de space opera
Abstenerse: Gente que quiere sólo aventuras o sólo desarrollos completísimos -envueltos con un lacito y demás- y cualquiera que no quiera pensar en absoluto.

Título: Dioseros (Memorias del gran anillo #1)
Autor: Eduardo Vaquerizo
Año de publicación: 2017
Editorial: Cerbero

36. Y la humanidad es…

36 cierra la triada de novelettes que sacó Cerbero en marzo de este año. Además es la que más éxito ha tenido, ya que ahora mismo está en su segunda edición ampliada. Por algo será.

El nacimiento de una nueva Inteligencia Artificial en el CIDIA siempre es motivo de alegría. En el caso de la que ocupará el cuerpo número 36, la felicidad es doble, puesto que, nada más nacer, ha sorprendido a todos los técnicos con un insólito «Buenos días». 36 no es una IA como las demás, se hace preguntas y quiere respuestas. ¿Dónde reside la verdadera identidad? ¿Qué sentido tienen las etiquetas? ¿Es necesario integrarse y aceptar la opinión de la mayoría?

Igual que sus dos compañeras, 36 trata principalmente el tema de la identidad, esta vez vista desde el cuestionamiendo de dónde comienza y dónde termina la humanidad, cuales son sus características más definitorias y qué ocurre con nosotros en el momento en el que somos seres socializados. De hecho ese es el mayor problema de 36, la socialización y el comportamiento grupal, así como las expectativas sobre el individuo.

Acotación: voy a hablar de 36 en femenino como es femenino el término IA. No se si es correcto realmente, pero lo haré para simplificar.

36 es una inteligencia artificial soprendentemente comunicativa. Además es la última que se ha gestado es un laboratorio especializado que ve su presupuesto en peligro porque las IAs no han resultado ser tan útiles para la sociedad como se esperaba. Por lo tanto, esa IA especial se convierte en la última esperanza para los científicos que la han visto desarrollarse ¿Presión? ¿Qué es eso? … Sólo que todo esto es un subtexto que no está en absoluto explotado y sólo expuesto a medias en un par de diálogos.

Lo que si tenemos en la historia del desarrollo de 36 desde antes de su nacimiento (siendo una bebIA) y durante todo su desarrollo entre humanos (niñIA, adultIA… me encantan estos términos, me hacen muchísima gracia.) es una posición alejada que se da a una somera crítica no ya social si no más bien de lo que es la naturaleza de las relaciones humanas. 36 no necesita las relaciones, pero las mantiene porque es lo que se espera. No necesita ser socializada, pero se deja llevar por la vorágine. No necesita estudiar, pero lo hace porque es lo que se le pide. 36 analiza al ser humano, su lenguaje y su dinámica… y juega con ella. Lo hace del modo más anónimo y libre de responsabilidades que existe en nuestro mundo: por internet. De este modo, a través de este personaje que está fuera pero dentro de la sociedad, se reflexiona sobre qué es el ser humano, cómo es y cómo se comporta. Es el tema general de todo relato de vidas artificiales… y aquí lo consigue haciendo que lo importante no sea realmente 36, si no lo que la rodea.  Aunque la actitud general de 36 parezca más o menos de cinismo aislado, como un reflejo de la rebeldía adolescente (en este caso, rebeldía de la criatura hacia su creador, más o menos) y ésto puede granjearle la simpatía inconsciente de mucho del público, porque todos hemos sido así en algún momento, lo relevante es aquello que se genera a su alrededor: desconfianza, miedo, esperanza, rechazo, veneración… Esos sentimientos son de los humanos y para los humanos.

¿Es 36 un personaje transexual? Yo creo que no. La IA no tiene género de ningún tipo. Cuando le dan su cuerpo adulto es la primera vez que tiene que diferenciarse, y lo hace completamente a la ligera. Su decisión posterior de cambiar de género es meramente curiosa, no motivada por que su identidad choque con la forma en que le han obligado a socializarse. En todo caso, 36 no tiene ni necesita del género y éste es una concesión a la sociedad en la que se desenvuelve… y a la que analiza.

Como experiencia de lectura, 36 es una historia bien construida, inmersiva y que no requiere ni demasiado tiempo ni demasiado esfuerzo, dejando aún así un buen espacio de reflexión.

Recomendado para: amantes de las vidas artificiales y el conflicto filosófico de la naturaleza humana… sin dejar de reirse un poquito.
Absternerse: Aburridos del tema, gente a la que le chirrien los epílogos monos.

Título: 36
Autor: Nieves Delgado
Año de edición: 2017
Editorial: Cerbero

Domori. Somos de colores

Domori lo compré, como el libro de la reseña anterior, en gran parte por apoyo absoluto a las autoras y a los bolsilibros, en parte porque me gusta coleccionar y en parte porque tiene una portada bonita. Había leido otro libro de Sofía Rhei antes (Róndola) y me dejó no muy conforme, así que reconozco que éste lo empecé con algo de miedo.

 

Los domori llevan mucho tiempo en guerra contra las abejas. Las vidas perdidas no pueden ni deben ser olvidadas. Es necesario hacer valer la justicia, que ardan sus colmenas, su ciudad, que no quede rastro del enemigo. Luna Roja es una guerrera dispuesta a todo por vengar a su pueblo, pero el destino le depara otra suerte. ¿Le han contado toda la verdad? ¿Será capaz de descubrir su propia identidad? ¿Qué significa verdaderamente ser una domori?

Luna Roja es valiente, arrojada, rayana la locura. Lucha contra las abejas porque es lo que quiere hacer, lo que desea, lo que el cuerpo le pide… y además lo que su tribu respeta. Porque los domori son una cultura guerrera. Pero cuando lucha mano a mano con su pareja para destruir a su enemigo, algo sale mal. A punto de morir, es rescatada y trasladada a otro entorno que no se había atrevido jamás a imaginar.
Los domori son tribales, chamánicos y obviamente pre-industriales. Pero Luna Roja despierta en un entorno aseptico, blanco y automatizado con una altísima tecnología.  Le explican que le han tratado y eliminado lo que había de domori en ella. Su piel ya no es roja si no blanca, y le llaman humana. Descubre por qué hay personas de distintos colores…  Y decide partir hacia su hogar de nuevo, con ciertas ayudas.
La sinopsis no miente. Domori es un libro que habla de la búsqueda de la propia identidad, y ese es el camino que recorre Luna Roja. Porque uno no es necesariamente lo que le enseñan a ser, si no que puede construir su identidad a partir de sus elecciones.

Domori parte de algunos conceptos muy interesantes. El racismo excluyente de los organismos de colores unos con otros es uno de ellos, especialmente si se tiene en cuenta que todos vienen de un mismo origen, el cual recuerdan. El concepto de que una entidad biológica de gran tamaño puede servir de “mundo” para una de tamaño pequeño e incluso el condicionamiento de la cultura propia están ahí. Y el único pero que le pongo es que la conclusión parece precipitada. Da la sensación de que se quisiera cerrar la historia con rapidez, tal vez por una cuestión de espacio… o tal vez sea algo que le ocurre a la autora, ya que también pasa en otras obras suyas.

Como experiencia de lectura, tiene  buen poso y está llena de ideas prometedoras e interesantes. Se lee con agilidad, a pesar de algunos cambios importantes de ritmo y escenario y deja una sensación general de satisfacción con la historia a pesar del final absolutamente abierto.

Recomendado para: curiosos, deseosos de buenas y curiosas ideas de partida y gente con un ratito que pasar
Abstenerse: si te sientes incomodo con la manipulación a través del sexo, la limitación del libre albedrío y la mera idea de la zoofilia

Título: Domori
Autor: Sofía Rhei
Año de publicación: 2017
Editorial: Cerbero

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