La Danza en la Larga Noche

Un suspiro cálido y prolongado sobre la nuca.
Un reloj antiguo suena, a lo lejos. Campanadas más y más lentas.
La Criatura Fuego susurra, proyectando sombras sobre la estancia al ritmo de sus mensajes.

Cerca del hogar. Más cerca del hogar. Sentir que allí donde habita la Criatura Fuego, el corazón del propio refugio, pone los pies en el camino.

Ceniza en los dedos. Suave, sedosa, seca.
Un gesto hierático, tacto sedoso en las mejillas y labios.

Seca, suave y sedosa sensación en los pies. Cientos de manos reposan suavemente en el hombro. Pequeño y grande, todo al mismo tiempo. Terciopelo negro dentro del corazón, una nada calma, hermosa, clarividente.

Abrir los ojos. Todo igual, todo distinto.
La Criatura Fuego sigue hablando. Una sonrisa. Fuego en las manos.

Huellas de pies en ceniza a través del refugio. Creando estrellas con las manos, llenando la nada de noche.

Mil miradas de ojos vacios y ambiguos de interés. Quien se cede y quien se niega gira por igual en la danza silenciosa de la Larga Noche.

Una mano extendida, una oportunidad helada. Baile acelerado en el latido del último segundo.

Perder el sentido de uno.

Y ser, y no ser, no sentir sin sentir y dejar de vivir viviendo de nuevo hasta que el alma estalla en las estrellas que iluminan tenuemente esta Larga Noche.

Comprender. Comprender que, aún si las palabras no bastan, hay poesía. Hay fluido diálogo y música en el silencio de la respiración. Y a gritos se llama a otro en uno y mucho más allá. Los pasos rotos crean más y más danza hasta que todo es ceniza.

Saber que siempre habrá cuentos, memoria, verdad. Un pequeño refugio respaldado por la Criatura Fuego. Un reino encantando. Caminos a todos lados.

Y allí estará. A quien acercarse, suavemente. Con quien compartir el terciopelo en el alma. Invitarle a la danza.

Exhalar un suspiro cálido y prolongado en su nuca.

A la Dama Mutable

Te honro a tí, la Silenciosa.

La del manto blanco,

Con tu toca de cristal y luz.

 

Te honro a tí, la del barco de plata.

Señora en la Senda Oculta.

La dama mutable, La de eterna quietud.

 

Luz eterna, sol de antepasados.

Con voz y silencio de honro.

Abuela inmortal.

 

Déjame alzar los brazos

como pequeña implorante.

Déjame reclamar tus manos

Un lugar a tus pies.

 

Déjame alzarme en tu carro,

Y por solo un instante

Hollar tus sendas,

Volver y ser.